Calles para perderse

Hay muchas excusas para recorrer el centro de Estepona, en segunda línea playa. :: /  SUR
Hay muchas excusas para recorrer el centro de Estepona, en segunda línea playa. :: / SUR

Estepona cuenta en su casco urbano con alicientes como la Ruta de los Murales o el conocido como 'Jardín de la Costa del Sol'

JAVIER ALMELLONES

No se puede poner en duda la calidad de las playas de Estepona, y mucho menos cuando llega el verano. Tampoco su paseo marítimo o su puerto deportivo, especialmente pensados para disfrutar en temporada estival, pero afortunadamente para esta localidad de la Costa del Sol hay otros reclamos en sus propias calles.

Así, quienes deseen pasear por su centro histórico se sorprenderán con las coloridas macetas y las paredes blancas de muchas de su vías peatonales, que han hecho una regresión en el tiempo para transformar el corazón de esta próspera ciudad turística en un pueblo con alma.

El centro histórico de Estepona se ha puesto en valor en los últimos años con este proyecto, que ha conseguido la notable mejora de su pavimentación y la ornamentación con macetas.

De esa forma, a un paso de su playa urbana, se ha puesto un excelente marco al valioso casco antiguo de esta villa costasoleña, en la que sobresalen enclaves urbanos como la plaza de las Flores, un espacio peatonal especialmente emblemático para los esteponeros. En este recorrido por el corazón de la ciudad también se puede ver lo que queda del castillo de San Luis o la Torre del Reloj, que es el único vestigio que queda de una iglesia derribada por un terremoto en 1.755. A pocos metros de allí, está el principal edificio religioso de Estepona, la majestuosa iglesia de los Remedios, levantada en el siglo XVIII, sobre la antigua ermita de Veracruz.

Otro aliciente para perderse -en el mejor sentido de la palabra- por las calles de Estepona es la conocida como Ruta de los Murales. De esta forma, quienes paseen por sus calles también podrán ver numerosas obras pictóricas que ponen la nota artística a este municipio turístico. En la actualidad, ya hay más de medio centenar de estos murales repartidos por distintos enclaves del núcleo urbano.

Otro de los alicientes para disfrutar a pie de Estepona está en su amplia oferta gastronómica. Así, en buena parte de ese casco histórico el viajero encontrará desde bares que apuestan por el tapeo más tradicional hasta restaurantes con una cocina creativa o tentadoras heladerías para sofocar el calor estival.

En la zona norte de la ciudad, también aguarda otro espacio atractivo, incorporado igualmente en los últimos años. Se trata del Orchidarium de Estepona, un espectacular edificio con unos quince mil metros cúbicos de volumen, en el que se pueden ver unas cinco mil especies botánicas.

De todas ellas, algo más de un millar son orquídeas procedentes de distintos puntos del planeta. Además, es un lugar idóneo para pasear o hacer fotografías, ya que en su interior cuenta con un lago y una cascada de unos quince metros de altura.

Gracias a esa oferta urbana, a la que habría que añadir la de naturaleza -gracias a Sierra Bermeja- Estepona ha conseguido ser en un municipio que ha sabido reinventarse y ser mucho más que un destino de turismo de sol y playa.