Los bomberos: honrados, sin «inutilidades físicas» y cuadrados ante los jefes

Imagen de archivo del alcalde saludando a la nueva promoción de bomberos en 2015. /Salvador Salas
Imagen de archivo del alcalde saludando a la nueva promoción de bomberos en 2015. / Salvador Salas

Los funcionarios llevan dos décadas exigiendo la 'jubilación' del Reglamento del Cuerpo de Málaga, que cumple 60 años

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

La obediencia al jefe «sin vacilaciones» es tan inherente al cargo como la serenidad en el peligro y la abnegación en pro de la vida y de los intereses de los vecinos. Hay que cuadrarse ante los superiores y éstos, a su vez, están obligados a mantener la disciplina entre sus subordinados. Además, se exige «acreditar honradez y buena conducta», no hallarse comprendido en el «cuadro de inutilidades físicas», saber leer y escribir correctamente y dominar las cuatro reglas de la aritmética (sumar, restar, multiplicar y dividir). Y, a la hora de acceder al puesto, «serán preferidos» los que tengan oficio de albañil, fontanero, electricista o carpintero. Estos son algunos de los anacronismos que, pese a estar ya en desuso, aún se pueden encontrar en el Reglamento del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, que entró en vigor hace justo 60 años, en pleno régimen franquista y en cuyo articulado queda muy marcada su fuerte militarización.

Un tinte preconstitucional que los bomberos quieren borrar definitivamente desde hace prácticamente dos décadas, pero que continúa aún, a pesar de que en el acuerdo de funcionarios del Ayuntamiento de 2003 ya se incluía el compromiso de redactar un nuevo documento en el que, más allá de la curiosidad de enterrar estos artículos claramente desfasados, se regule la actividad del servicio (dotación en los parques, formación, turnos, el operativo de distintas unidades o la segunda actividad) para evitar que el día a día en el Cuerpo se organice a golpe de circulares. Según los sindicatos, se emiten en torno a medio centenar.

Mesa técnica

La redacción de un nuevo reglamento forma parte de las tres 'R' en las que se resumen las reivindicaciones de los bomberos de Málaga capital en el conflicto que mantienen con el Ayuntamiento desde finales de 2016 y que desembocó en la primera huelga indefinida en las historia del Cuerpo que el pasado día 14 cumplió dos años. Las otras dos (reducción de una jornada laboral que con 1.822 horas anuales es la más alta del país y la reclasificación profesional del grupo C2 a C1 para tener la categoría de bomberos especialistas como establece la Ley de Emergencia de Andalucía para así equipararse, también económicamente sin necesidad de trabajar más horas, al resto de profesionales de la región) son cuestiones que deben abordarse en la negociación del nuevo convenio colectivo del Consistorio, que aún no está cerrado después de más de 30 reuniones entre el Área de Personal y los sindicatos con representación en la Casona del Parque.

La actividad del servicio se regula ahora a golpe de titular ante el anacronismo del documento vigente

También anda enquistado el reglamento, pese a la mesa técnica que se constituyó en diciembre de 2017 para consensuar la redacción de un nuevo documento. Prueba de ello es el escrito que la Junta de Personal del Consistorio (el órgano de representación de todos los funcionarios municipales) remitió a comienzos de mes al alcalde, Francisco de la Torre, lamentando que este mesa de trabajo, que sólo se ha reunido en cinco ocasiones, «no está siendo efectiva», algo que achaca a la actitud de la Jefatura del Servicio de Extinción al acusarla de dar «la impresión de que, más que buscar acuerdos, se pretende dilatar en el tiempo la redacción del reglamento». Por ello, en la misiva se propone al regidor que «no se produzcan nuevas reuniones» mientras no cambie el escenario que denuncian.