La VPO, un bien cada vez más codiciado en Málaga

Suelos al oeste del campus de Teatinos urbanizados desde hace años para acoger un millar de VPO previstas por el Ayuntamiento./Migue Fernández
Suelos al oeste del campus de Teatinos urbanizados desde hace años para acoger un millar de VPO previstas por el Ayuntamiento. / Migue Fernández

Solo dos de cada cien inscritos en los registros de demandantes de vivienda logran que se les adjudique un piso protegido, cuyo mercado ha quedado reducido al mínimo por la ausencia de ayudas públicas para la construcción

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

La VPO agoniza en Málaga. La recuperación del mercado inmobiliario tras los años más duros de la crisis es inversamente proporcional a la evolución de la promoción de viviendas con ayudas públicas destinadas a las clases medidas y bajas, para las que resulta prácticamente imposible alcanzar la adjudicación de uno de estos pisos, ya sea en venta o en alquiler. Más de 27.000 familias están inscritas en los registros de demandantes de VPO que manejan los ayuntamientos de la provincia. En la capital, casi veinte mil familias, en concreto 18.723, esperan en una lista desde hace cinco años la llamada del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV) para darles la buena noticia de que han sido seleccionadas por sorteo para ser adjudicatarias de una vivienda. Pero eso solo sucede en dos de cada diez casos (en los últimos años solo se han entregado 345 casas), por lo que la inmensa mayoría terminan por perder toda esperanza de llegar al día de la entrega de llaves.

Más...

Es una dura realidad que viven miles de familias, cuyo número se vio sensiblemente incrementado el año pasado con la inscripción de 4.768 nuevos casos en el registro que maneja el IMV para ofrecer aspirantes a viviendas protegidas para promotores tanto públicos como privados. Precisamente los últimos sorteos en la capital han sido a demanda de las promotoras que levantan 224 pisos protegidos en los suelos que ocuparon las naves de Citesa, en Martiricos, y otros 221 que se realizan en Teatinos. Las promociones públicas son mínimas. El Ayuntamiento de la capital acaba de sacar a concurso las obras para construir cuatro viviendas protegidas en un solar de la calle Arquitecto González Edo, en la Trinidad. No obstante, tiene en cartera proyectos para construir 1.001 pisos protegidos en suelos que llevan años urbanizados al oeste de la ampliación del campus de Teatinos.

Los arquitectos calculan que, al ritmo actual, harían falta 50 años para cubrir las más de 27.000 solicitudes registradas en toda la provincia

¿Por qué no se hace VPO? La respuesta a esta pregunta hay que buscarla en varios aspectos, pero uno fundamental es la ausencia de ayudas del Estado y de la Junta de Andalucía para los promotores tanto públicos como privados. Los últimos planes de vivienda se han centrado sobre todo en subvencionar el pago de alquileres y acciones de rehabilitación, dando la espalda a la construcción de nuevos edificios. «En 2012 se cerró el grifo», apuntó el concejal de Ordenación del Territorio y Vivienda de Málaga, Francisco Pomares. En los últimos años han sido varias las maniobras del Consistorio para activar la construcción de esas mil viviendas, la última de ellas la negociación con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para que financie su realización, valorada en casi 120 millones de euros.

Financiación europea

Según explicó Pomares, la ayuda del banco europeo no sería suficiente, porque únicamente financiaría el 50% de las obras. Solo la repercusión de este préstamo en los alquileres supondría 255 euros al mes para los inquilinos de las casas, sin contar con el dinero para responder por el otro 50% de financiación. «No podemos poner alquileres de 500 euros», admitió Pomares, quien recordó que siete de cada diez demandantes de una VPO en alquiler ganan menos de 537 euros al mes. «Con todo, desde 2011 hemos promovido 234 viviendas públicas sin ayudas. No hay ciudad que haya hecho tanto en la crisis», dijo.

El 77% de los demandantes de una VPO la prefieren en alquiler, conscientes de que la venta es una opción cada vez más alejada de sus bolsillos, y en ocasiones prácticamente prohibitiva para un colectivo mayoritariamente formado por jóvenes menores de 35 años (el 72% de los inscritos). Solo el 31% de los que demandan un piso protegido en venta tienen unos ingresos superiores a 806 euros al mes. De ahí que el IMV tenga que tirar casi hasta el infinito de las listas de suplentes para poder encontrar adjudicatarios con los que cubrir una nueva promoción.

En 2018 se han inscrito en el registro de demandantes de VPO de la capital casi un 40% más de personas que en el año 2017. Un dato que preocupa al portavoz de IU-Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, quien ha presentado varias iniciativas plenarias para reclamar un impulso a la construcción de pisos protegidos en Málaga. «Lo que sobre todo demandamos es una solución al insostenible aumento del precio de los alquileres a raíz de la burbuja de los alojamientos vacacionales. Por eso solicitamos tanto a la Junta como al Gobierno central que retomen los planes de vivienda y suelo para promover viviendas de alquiler, y también al Ayuntamiento que se mueva. Otras ciudades sí han accedido a préstamos del BEI para hacer VPO. Se echa en falta un mayor esfuerzo», señaló Zorrilla, quien mencionó el caso conocido esta semana de una estudiante de 24 años que ha revolucionado Twitter con sus quejas por las dificultades para encontrar un piso en alquiler en Málaga.

Colapso

«Es la tormenta perfecta». Así definió la situación de la VPO el presidente de la Asociación de Estudios Urbanísticos y Territoriales Teatinos, Vicente Seguí, quien destacó que se han dado tres factores: una demanda en aumento, una oferta cada vez más escasa y una ausencia de financiación tanto para promotores como para compradores por parte de los bancos y de las administraciones públicas. «El problema actual de la vivienda está colapsado. Con la crisis económica, las políticas públicas de vivienda prácticamente desaparecieron, lo que queda son ayudas residuales, pero la capacidad económica de los jóvenes es mínima y los alquileres han subido fuertemente. Resultado: no hay política de vivienda para las clases medias y bajas», apuntó Seguí.

El responsable de la asociación que agrupa a expertos en urbanismo de la provincia también destacó que los fondos de inversión con fines turísticos «han entrado de una forma virulenta» mermando el mercado del alquiler. «El turismo en sí no es malo, pero hay que regularlo. La burbuja de los alquileres pinchará algún día», señaló. Asimismo, comentó que la demanda real de VPO en Málaga «debe ser muy superior a los datos que aparecen en los registros de demandantes, porque hay familias que ni siquiera llegan a inscribirse ante las pocas posibilidades de que les adjudiquen una vivienda». Para Vicente Seguí, lo que existe actualmente es «una política de vivienda de subsistencia, para realojos por urgencia y ayudas a familias en riesgo de exclusión», pero nada más. «Lo único positivo es que los tipos de interés para conseguir los préstamos no están altos, es la única variable buena», opinó.

Acto de entrega de las llaves de 38 viviendas para mayores de 65 años en régimen de alquiler en la calle Carril, en marzo del año pasado.
Acto de entrega de las llaves de 38 viviendas para mayores de 65 años en régimen de alquiler en la calle Carril, en marzo del año pasado. / Ñito Salas

Por su parte, el decano del Colegio Oficial de Arquitectos, Francisco Sarabia, recordó que, según los cálculos de la entidad que dirige, harían falta 50 años para cubrir la demanda de VPO, al actual ritmo de la construcción de este tipo de viviendas. «La VPO sigue brillando por su ausencia y hacen falta políticas activas por parte de las administraciones públicas, no solo que pongan suelo», destacó Sarabia. En ese sentido, apuntó la posibilidad de retomar el modelo de viviendas a un precio tasado que consistiría en beneficiar fiscalmente o con ayudas a comprador y vendedor en los casos de compraventas que no superen un determinado nivel de precio. «Sería hacer una mezcla entre la VPO y la vivienda de renta libre. Hay viviendas de renta libre que en algunos casos están a precios de VPO y podrían llegar a esa clase media que demanda casas protegidas», opinó el decano de los arquitectos, quien también remarcó que, mientras no se reduzcan las tasas de desempleo, «va a ser imposible que mejore el acceso de los jóvenes a la vivienda».

A nivel provincial, según los datos que maneja la Diputación, hay 8.457 personas registradas que demandan poder comprar o alquilar una VPO. Destacan los casos de Torremolinos, con 1.613 demandantes; Marbella, con 1.375; Estepona, con 1.359; Antequera, con 670; y Vélez-Málaga, con 410. Sin embargo, solo 247 familias han logrado ser adjudicatarias de uno de estos pisos en los últimos siete años en los municipios malagueños. En Fuengirola y Ronda no consta adjudicación alguna; y solo dos en Benalmádena y en la capital de la Axarquía.

Han colaborado: Mónica Pérez y Eugenio Cabezas.

Un plan para los casos de emergencia

El Ayuntamiento de Málaga, a través del Instituto Municipal de la Vivienda, dispone de un plan especial para atender los casos de personas y familias que tienen una necesidad urgente de vivienda por su delicada situación económica y social. Es el llamado FRES (para Familias en Riesgo de Exclusión Social). Actualmente hay 1.706 familias inscritas en este plan, a la espera de poder contar con una vivienda adjudicada para cada una de ellas. De ese total, 800 ya tienen al menos ayudas para poder pagar el alquiler de un piso y otras 900 están a la espera de ser atendidas. Cada seis meses, el IMV selecciona, en función de los informes de los servicios sociales, una lista de unas treinta familias para intentar darles una solución provisional con ayudas para pagar el alquiler de una vivienda particular. En esta otra lista de espera para casos urgentes, el 12% lo constituyen familias numerosas, el 35% familias monoparentales, un 3,5% son personas mayores de 65 años, un 1,6% discapacitados con movilidad reducida, y un 2,8% mujeres afectadas por un caso de violencia de género.