Los bares dan una nueva vida a los mercados

Los puestos de pescaíto se multiplican en los recintos de Atarazanas y El Carmen y ayudan a incentivar las ventas en los tradicionales

El Mercado de Atarazanas cuenta ya con siete bares. /Migue Fernández
El Mercado de Atarazanas cuenta ya con siete bares. / Migue Fernández
Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

Rosa y Enrique son de Marbella, pero a ambos les encantan los productos frescos que pueden comprar en el Mercado de Atarazanas. Hasta hace unos años sus visitas a la capital eran prácticamente testimoniales. «Hay que echarle valor porque hay mucha distancia y es muy complicado aparcar», se justificaban. Ahora, en cambio, bajan como mínimo dos veces al mes. Porque además de llevarse el maletero cargado de productos frescos (en una enorme nevera de playa), se vuelven a casa después de tapear en alguno de los nuevos bares que han abierto en el mercado y que han ayudado a revitalizar la vida en numerosos recintos en la capital.

El caso de este matrimonio, que pudiera resultar una anécdota, se convierte en fundamento al hacer el simple ejercicio de visitar alguno de estos puestos cualquier día a la hora del almuerzo. Tanto el Mercado Central, como el del Carmen, en donde se concentra fundamentalmente esta actividad, se convierten en un hervidero de residentes y turistas que pelean por acodarse en un minúsculo metro cuadrado de barra o coger mesa en alguna de las masificadas terrazas. «Los bares están funcionando muy bien, parece que están de moda y los clientes disfrutan en ellos», expresan tanto clientes como propietarios.

Uno de los empresarios que ha podido constatar este cambio es Federico Terrón, propietario del bar El Yerno, uno de los primeros que abrieron sus puertas en el Mercado Central hace casi cuatro años. Considera que todos estos negocios funcionan muy bien tanto por la ubicación como por el concepto. «Poder tapear junto a un puesto tradicional es algo diferente;no es sentarse en una mesa a comer como se hace en cualquier otro restaurante», razona.

A diferencia de otros bares y restaurantes de la ciudad, estos puestos disponen de un horario limitado, ya que sólo pueden abrir de lunes a sábado hasta las 17.00 horas, sin posibilidad de ampliar los fines de semana ni de trabajar por las noches. En el caso de El Yerno abren la cocina a las 11.00 horas, momento en el que llegan los primeros clientes (extranjeros). «Hoy hemos tenido una reunión de cuatro rusos que vienen asiduamente a comer erizos». 'El Putin', como llaman cariñosamente a uno de ellos, es un enamorado de este producto. «Ha llegado a comerse 60 en apenas 20 minutos».

Muchos empresarios quieren que el Ayuntamiento permita abrir más bares

Los empresarios creen que su ventaja competitiva radica en la calidad de los productos ofertados, ya que la mayoría de ellos compran toda la materia prima en los puestos tradicionales, lo que genera una importante y beneficiosa sinergia entre los diferentes modelos. «Creo que eso es positivo para todo el mundo porque yo me beneficio de la máxima frescura y calidad y los puestos tradicionales obtienen un beneficio; además eso nos permite promocionarnos unos a los otros», considera Terrón.

Turistas y visitantes almuerzan en el interior del Mercado de Atarazanas. Abajo, el Mercado del Carmen. El pescaíto frito es la estrella en las cartas. / Migue Fernández

Otro de los históricos en este recinto es Café-Bar Mercado Atarazanas, que fue el primero en abrir sus puertas cuando nadie aún confiaba en dicho potencial gourmet. Su propietario, Francisco Ocaña, también es el responsable del bar Mercado del Carmen, otro de los referentes en hostelería en los recintos de la ciudad, y considera que a los clientes les gusta este tipo de comidas porque son diferentes al resto de la oferta. «Al de Atarazanas van muchos extranjeros por su ubicación, sobre todo cruceristas; mientras que al del Carmen acuden más clientes nacionales».

Con más de 30 años de trayectoria a sus espaldas (también gestionaba el bar del mercado del Carmen cuando estaba en el recinto antiguo), este profesional decidió innovar y abrir un bar de tapeo y pescaíto frito en el Central atraído por su envidiable ubicación y la cantidad de visitantes que pasan por la zona cada día. «No creo que fuera muy mala idea porque ya hay ocho o diez abiertos y mucha más gente quiere abrir uno», señala.

Sinergias entre empresas

Sobre las sinergias que se han creado entre los diferentes modelos comerciales que conviven en estos recintos, el presidente de la asociación de mercados, David Ruiz, reconoce que los bares generan un movimiento de personas que antes no se producía, aunque apunta que los principales beneficiados son los propios hosteleros. «Quien viene a hacer la compra sí se puede tomar una cerveza; pero quien acude a la hora de comer no suele llevarse nada de los puestos tradicionales», apunta.

Los negocios están llenos a mediodía.
Los negocios están llenos a mediodía. / Migue Fernández

Este profesional, que regenta un puesto de fruta fresca en el Mercado Central, cree que la actual distribución de módulos (la hostelería no puede superar el 20 por ciento) es más que suficiente para no romper el equilibrio actual, ya que la función principal de los mercados debe seguir siendo la venta de productos frescos. «Actualmente nos complementamos todos muy bien y debe seguir así», resume.

Una de las personas que mejor sabe valorar esa dualidad es Diego Medina, empresario que tiene una carnicería y un bar en el Mercado de Atarazanas. Explica que algunos clientes de su puesto incluso les piden que les guarden las bolsas mientras van a tapear, o incluso al revés, les gustan tanto los productos que después acuden a los puestos a comprar más para casa. «La clientela es muy variada porque los negocios tienen mucha rotación, por eso el ticket medio es bajo». Para Medina, el recinto central de la ciudad ha ganado especialmente por la visita de turistas, que antes sólo acudían a hacer fotos y a pasear por un bien declarado BIC y ahora se toman algo en los bares. «Es un público nuevo que hemos ganado; a ellos les encanta el pescaíto y los arroces, que les resultan muy sorprendentes», opina.

Cocedero Victoria abrirá en breve.
Cocedero Victoria abrirá en breve. / Migue Fernández

Ypor todos estos motivos, numerosos empresarios presionan para que el Ayuntamiento autorice nuevas concesiones de hostelería. Entre estos últimos, Rafael Jiménez será de los próximos en entrar. Mayorista de pescado en Mercamálaga, está a punto de abrir el bar Cocedero Victoria en el Mercado de El Carmen. Razona que la actividad que actualmente funciona es la hostelería y que se lanza a este negocio porque él conoce bien el producto. «Es un tipo de negocio que funciona muy bien porque aporta algo diferente». Y todo con el objetivo de darle una nueva vida a los mercados.

La hostelería puede ocupar un 10% de los recintos

Para garantizar la diversidad de la oferta en el interior de los recintos, la ordenanza reguladora de los mercados minoristas vigente en la ciudad establece que al menos el 60% de los puestos deben dedicarse al comercio de alimentación fresca (carnicería, pescadería y frutería), mientras que el 40% restante se deben distribuir entre el resto de actividades. En el caso de la hostelería, el máximo permitido en la actualidad es del 10% del total, ya que la actividad se engloba dentro de la categoría varios. El resto de módulos se reparten entre congelados (10 por ciento), comestibles (10%) panaderías (5%) y comidas preparadas (5%). En concreto, en el Mercado de Atarazanas hay actualmente siete bares (más uno que está pendiente de abrir) y en el de El Carmen, cinco (también hay pendiente de abrir uno, que espera hacerlo en las próximas semanas).

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