El Ayuntamiento de Málaga escoge a las constructoras para la segunda fase del convento de San Andrés

La segunda fase de los trabajos incluye lo que queda del claustro. /Francis Silva
La segunda fase de los trabajos incluye lo que queda del claustro. / Francis Silva

La unión temporal de OHL y Hermanos Campano culminará la recuperación del antiguo cenobio carmelita para uso ciudadano por 2,8 millones de euros

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

La recuperación al completo de lo que queda del antiguo convento de San Andrés, a espaldas de la iglesia del Carmen, en el Perchel, está un poco más cerca. El Ayuntamiento, a través del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV), acaba de escoger a las constructoras que serán las encargadas de acometer la segunda fase de la puesta en valor de lo que fue cenobio carmelita para darle un uso ciudadano. La mesa de contratación del IMV ha adjudicado esas obras a la unión temporal de empresas formada por OHL y Hermanos Campano, por un importe de 2,8 millones de euros y un plazo de ejecución de casi dos años (22 meses) desde que se firme el acta de inicio de los trabajos.

No obstante, la adjudicación de la segunda fase de recuperación del convento de San Andrés, que está cofinanciada en un 60% del presupuesto por el Gobierno central a través del llamado '1,5% cultural', depende de que sea ratificada por el consejo rector del IMV, un órgano municipal que ya no volverá a convocarse hasta que se constituya el nuevo ejecutivo local, tras las elecciones del próximo día 26. Así, es probable que no sea hasta bien entrado el verano cuando se produzca este hito. Fuentes municipales aclararon que, aunque no esté aprobado el presupuesto de 2019, existe consignación económica para poder contratar este proyecto, que salió a licitación por 3,2 millones de euros.

La primera fase de la restauración del convento supuso la recuperación del refectorio para la Asociación Cultural Torrijos 1831, y de un inmueble que albergó un mesón y que ha sido ocupado por la Fundación Ciudadana del Carnaval. La segunda fase, diseñada por el arquitecto Demófilo Peláez, se centrará en lo que aún se mantiene en pie de lo que fue el claustro y una construcción anexa. Será una actuación complicada a nivel técnico en la que tendrá que conjugarse la recuperación de partes originales del edificio con la reconstrucción de otras zonas.

El inmueble albergará una biblioteca, salones de actos, talleres, dependencias de la Asociación Torrijos y la casa hermandad de la Archicofradía del Carmen

Una de las premisas es la recuperación del nivel original de la construcción más reciente en el tiempo, por lo que los suelos del interior del edificio quedarán a unos 90 centímetros por debajo del nivel de las aceras de la calle Eslava, una diferencia de cotas que se salvará mediante rampas y escaleras. El acceso principal de esta segunda fase estará orientado hacia la calle Eslava, junto a la que se generará una nueva zona peatonal de unos 310 metros cuadrados.

En la planta baja del inmueble anexo al claustro, se habilitará el vestíbulo principal, desde donde partirán los accesos hacia dos salas para la Asociación Torrijos, comunicadas con las dependencias ya habilitadas para este colectivo en la primera fase de las obras; y hacia las dependencias de la biblioteca municipal Jorge Guillén, que se trasladará aquí desde su actual sede en la calle Malpica. En planta baja, la biblioteca dispondrá de zona infantil y de depósito. La planta primera será para la sala general de lectura, sala de estudios, hemeroteca y sala de informática. Y, en la planta segunda, habrá un salón de actos con capacidad para 116 personas, ampliable en otras 25 butacas más, un espacio para talleres y un sala de usos múltiples de 88 metros cuadrados.

El conjunto se completa, en la zona colindante con la iglesia, con la casa hermandad para la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen Coronada, que dispondrá en planta baja de un salón para guardar sus tronos.

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