Augusto puede investigar en España

Licenciado en Biología por la UMA, se doctoró en el Instituto de Neurociencias de Alicante, centro al que regresa, gracias a una beca postdoctoral de La Caixa, tras pasar cinco años en Múnich

Augusto Escalante, en su laboratorio del Instituto de Neurociencias de Alicante. /SUR
Augusto Escalante, en su laboratorio del Instituto de Neurociencias de Alicante. / SUR
Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Cuando muchos de los jóvenes investigadores españoles tienen que hacer las maletas para irse fuera de su país porque aquí no encuentran oportunidades, recorrer el camino inverso es una excepcionalidad que merece la pena ser destacada. Es lo que ha sucedido al joven malagueño Augusto Escalante Rodríguez, de 37 años y del barrio de la Trinidad. Licenciado en Biología por la UMA, se doctoró por el Instituto de Neurociencias de Alicante. Terminó su tesis en 2013 y, como sucede en muchos otros casos, tuvo que buscar fuera de España las oportunidades que aquí no se le ofrecieron. Ha estado cinco años en el Instituto de Neurobiología Max Planck de Múnich. Ahora, gracias a una beca de La Caixa, ha podido hacer las maletas para regresar a España.

«Es lo que deseamos la mayoría de los investigadores que, por fuerza mayor, estamos fuera: regresar a nuestro país», afirma Augusto, ya instalado en Alicante, donde se quedó su mujer, María Navarro Garberí, también doctora en Neurociencia y que ejerce como profesora de Biología en un instituto de aquella ciudad. Vuelva al mismo centro en el que se doctoró, a trabajar con la profesora Eloísa Herrera, que le dirigió la tesis doctoral. A finales de septiembre, casi cinco años después de su emigración, se instaló en su nuevo laboratorio: «Estaba deseando volver. Sin duda alguna», afirma. Con la beca de La Caixa tiene tres años para avanzar en sus investigaciones.

Augusto Escalante estudió Biología en la Universidad de Málaga. Se sintió motivado por la neurociencia, la especialidad que se dedica a estudiar el sistema nervioso. Para hacer su tesis doctoral se tuvo que mudar a Alicante, donde se encuentra el Instituto de Neurociencias. De la mano de la doctora Eloísa Herrera realizó su tesis doctoral, en la que estudió cómo se conectan unas neuronas con otras durante el desarrollo embrionario. Terminó su tesis en 2013, unos años en los que la crisis económica azotaba con toda intensidad y las universidades y otros centros de investigación cerraron sus puertas a los jóvenes científicos.

«Me surgió la posibilidad de trabajar fuera de España, y tuve que aprovecharla», explica. En concreto, ha estado contratado por el Instituto de Neurobiología Max Planck de Múnich. Allí ha pasado casi cinco años, trabajando con el doctor Rüdiger Klein. «Hemos estado investigando cómo se procesan los estímulos sensoriales que llegan a la piel; las fuerzas mecánicas, la temperatura y otros fenómenos que interactúan de manera continua con el organismo a través de la piel». Fruto de este proyecto fue el descubrimiento de unas células nerviosas cuya función parece ser impedir que toda la información que llega a la piel pase al cerebro. No hay que olvidar que la piel es el órgano más grande del ser humano, que en un adulto puede tener una superficie de alrededor de dos metros cuadrados, con un peso de 5 kilogramos. De esta manera, las sensaciones son continuas, desde la temperatura al roce de la ropa.

El joven científico, criado en la Trinidad, estudia los mecanismos neuronales que provocan el picor crónico, una dolencia que afecta al 25 por ciento de la población

Terminó su tesis en 2013, en plena crisis económica, y aceptó un contrato de cinco años en el Instituto Max Planck de Múnich

Los modelos experimentales desarrollados hasta el momento por Augusto Escalante en el instituto de Múnich han consistido en eliminar en ratones de laboratorio estas neuronas, que de manera inmediata han desarrollado un picor intenso. «Cuando hemos tratado a estos ratones, pasan a rascarse de manera continua, y esto nos puede servir como modelo para analizar lo que pasa en los humanos», señala. El picor crónico es un síndrome o enfermedad que afecta al 25 por ciento de la población humana en algún momento de su vida. Pero, de momento, no hay tratamiento, de ahí la trascendencia de las investigaciones de Augusto Escalante. «Cuando lleguemos a conocer cómo funciona a nivel neuronal, podremos estar más cerca de conseguir un tratamiento efectivo». Aunque se muestra cauto sobre los resultados de su trabajo. «Hacemos investigación básica, con la que tratamos de comprender el funcionamiento de estas neuronas y cómo es la transmisión hasta el sistema nervioso. Hacen falta aún años de investigaciones para llegar a comprender en toda su extensión estos mecanismos, previos a ensayos clínicos, primero en animales antes de llegar al hombre».

En todo caso, Augusto se muestra «muy ilusionado» en su nuevo destino, «uno de los mejores laboratorios de Neurociencia de España», y agradecido por esta beca posdoctoral de La Caixa que le ha permitido regresar a su país.

Bienestar social

La Fundación Bancaria La Caixa quiere impulsar proyectos punteros en investigación multidisciplinaria para incidir en el bienestar social. La entidad ha entregado ayudas a 75 investigadores nacionales e internacionales que, gracias a su trabajo en las mejores universidades y centros de investigación de España y Portugal, serán capaces de cambiar el futuro de las personas. Son 30 becas posdoctorales (como la que ha conseguido Augusto Escalante), 20 para atraer talento internacional y 10 para retenerlo en España. Otros 25 son proyecto de investigación en Biomedicina y salud. Finalmente, el programa CaixaImpulse ha concedido 20 ayudas dirigidas a centros de investigación, universidades y hospitales, de España o de Portugal, que estén trabajando en un proyecto innovador del ámbito de la Biotecnología o las ciencias de la vida.