La Audiencia juzgará este lunes al supuesto violador de los garajes de Teatinos

Momento de la detención del sospecho. /Álvaro Cabrera
Momento de la detención del sospecho. / Álvaro Cabrera

El sospechoso iba a quedar en libertad si el juicio no se celebraba antes de septiembre al cumplirse el plazo máximo de prisión provisional

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

Si no se celebraba el juicio antes del mes de septiembre, el supuesto violador de los garajes de Teatinos, que ahora tiene 32 años, iba a quedar en libertad al cumplirse el plazo máximo de prórroga (artículos 502 en adelante de la Ley de Enjuiciamiento Criminal) para la prisión provisional. Sin embargo, la maquinaria judicial ha dado respuesta a esta situación y está previsto que el procesado se siente ante los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia Provincial este próximo lunes y el miércoles para responder por este caso.

Bautizado como el violador de los garajes de Teatinos, este tipo menudo, de 1,70, se movía en una bici y se colaba en aparcamientos comunitarios de la barriada para supuestamente robar en el interior de los coches. Al parecer, también aprovechaba la nocturnidad, y el factor sorpresa, para «satisfacer sus deseos libidinosos» y agredir sexualmente a mujeres.

Así lo considera la Fiscalía, que pide para el sospechoso una condena a 65 años de cárcel (menos un día), otros 80 días de multa y 80.000 euros en indemnizaciones para las víctimas de los ataques sexuales, principalmente. Aunque el relato acusatorio sigue un orden cronológico que empieza un año antes, en julio de 2014, lo cierto es que fueron las violaciones de Teatinos las que condujeron a su detención y a sentarlo ahora en el banquillo. Tras su arresto, la investigación policial lo relacionó con otros dos ataques sexuales en Huelin y Cruz del Humilladero que, según las pesquisas policiales, llevaban su firma.

La primera violación que la habría cometido el 1 de septiembre de 2015 en un edificio de la calle Carlos Cano, donde se coló de madrugada y fracturó los cristales de cuatro coches y se llevó todo lo que pudo del interior de los mismos. Pero aquella noche se cruzó en su camino una mujer de 40 años. Eran las 3.43 horas y, según la fiscal, el acusado le colocó una llave inglesa en la zona del pecho y le pidió las tarjetas de crédito con sus respectivos números secreto.

Después, «con el ánimo de satisfacer sus libidinosos deseos», la arrastró hasta un pasillo aislado y la ató de pies y manos con cinta aislante, que también utilizó para amordazarla con una funda de móvil. Allí supuestamente la agredió sexualmente.

Mientras la policía lo buscaba, y la alarma social se disparaba, el violador de los garajes volvió a actuar con «idéntico modus operandi», dice la fiscal. Lo hizo el 23 de septiembre en un garaje comunitario de la calle Gregorio Prieto. Allí forzó siete coches hasta que, sobre 2.23 horas, se cruzó con una chica que acababa de aparcar. Según la fiscal, el procesado presuntamente abordó por la espalda a la joven, le dio un fuerte empujón contra la pared y, acto seguido, le propinó un rodillazo en la zona del estómago y puñetazos en la cara. Después, le puso una navaja en el cuello, la sentó en el asiento del conductor, él se colocó detrás y le dijo: «Dame todo el dinero que tengas».

Como la vez anterior, tras el robo, comenzó el ataque sexual. El agresor cortó uno de los cinturones de seguridad y ató las manos a la chica, a la que puso un trapo en la boca para impedir que gritara. Después, la sacó del coche y la obligó a subirse en el asiento de atrás, donde consumó la violación, sometiéndola a distintas prácticas sexuales contra su voluntad, con violencia y bajo amenazas de muerte.

Los policías que llevaron la investigación estrecharon el cerco en torno a un sospechoso. Lograron ubicar su antigua residencia, en la calle Pasaje de Torres. El trabajo de campo les condujo a la nueva. Uno de los investigadores lo vio salir de su domicilio, entonces, lo detuvieron.

En el registro de la habitación que ocupaba, en el número 10 de la calle Pizarro, los policías encontraron una camiseta que permitió relacionarlo con una agresión sexual anterior. Sucedió el 21 de diciembre de 2014 en la calle Alcalde Díaz Zafra, nueve meses antes de su detención y de que fuese conocido como el violador de los garajes de Teatinos.

Aunque se le detuvo por las dos violaciones de Teatinos, y las pruebas halladas en el registro permitieron atribuirle un ataque sexual nueve meses antes en Cruz del Humilladero, la investigación no terminó ahí. Las pesquisas permitieron añadir otro cargo más a la lista de delitos que se le imputan: otra agresión sexual, esta vez en Huelin, el 2 de julio de 2014.

La Fiscalía considera (presunto) autor de los hechos al procesado, para el que pide un total de 65 años (menos un día) de prisión, y cree que los hechos descritos son constitutivos de dos delitos de violación, ambos en concurso real con sendos robos con violencia e intimidación; otros dos de agresión sexual en grado de tentativa, uno de ellos en concurso real con el de detención ilegal y lesiones (por la mujer a la dejó encerrada en el maletero); además de cargos por estafa (uso de las tarjetas de crédito de las víctimas) y robo con fuerza en las cosas (los coches).