El Archivo Histórico Provincial rescata el trabajo de Simeón Giménez Reyna en La Pileta

El Archivo Histórico Provincial rescata el trabajo de Simeón Giménez Reyna en La Pileta

El arqueólogo malagueño vuelve a ser recordado, esta vez como documento del mes del archivo, que recoge sus estudios sobre la cueva de Benaoján.

VICTORIA BUSTAMANTE

La delegada territorial de cultura, Monsalud Bautista, junto con la directora del Archivo Histórico Provincial,Esther Cruces, han presentado esta mañana los escritos del estudio realizado por Simeón Giménez Reyna en la cueva de La Pileta, que rescatan como documento del mes y que permanecerán expuesto durante el mes de septiembre.

La figura de Simeón es muy importante para la provincia de Málaga ya que dedicó parte de su vida a estudiarla arqueológicamente. Uno de esos estudios fue el de La Pileta en el municipio de Benaoján que realizó en los años posteriores a la Guerra Civil.

Además fue el impulsor más importante del Museo Arqueológico, que actualmente se encuentra en el Palacio de la Aduana. Es en él donde se encuentran algunos de los hallazgos de la cueva como la conocida Venus de Benaoján.

Entre los documentos que se recogen, todos realizados a mano, se encuentran pinturas aguadas que replican las existentes en la cueva, dibujos que recrean los cortes de la excavaciones de la cueva o planos y perfiles de la misma. Gracias a su trabajo se tuvo un mapa topográfico y un plano en el que aparece la sima de la cueva, con 70 metros de profundidad; un reclamo deportivo que atrae a personas de todo el mundo.

Archivo Histórico Provincial.

Los restos de pinturas ilustrados pertenecen al Paleolítico, con hasta 20.000 años de antigüedad, son de los más importantes del sur de la provincia ya que se encuentran en muy buen estado y escenifican actividades de la vida cotidiana. Tanto es así que actualmente un equipo de investigadores de la Universidad de Sevilla trabaja en documentar la cueva con tecnología de alta resolución.

Un descubrimiento curioso

La historia de la cueva se remonta a 1905 cuando a un labrador de la zona le llamó la atención la cantidad de murciélagos que salían cada noche de una cavidad y pensó en usar su estiércol para abonar las tierras. Fue entonces cuando descubrió las primeras galerías y pinturas y la llamó por ello primero«Cueva de los Letreros» aunque también se la conoció como «Cueva de los Murciélagos». Según la información del archivo, el hallazgo fue difundiéndose. Tanto fue así que llegó a los oídos del ornitólogo inglés William Willoughby Verner, que se interesó en ella y la visitó hasta en tres ocasiones. Con sus primeros hallazgos de restos óseos y pinturas rupestres escribió un artículo a raíz del cual empezaron a ir arqueólogos.

Los avances fueron lentos hasta 1944 cuando Simeón Giménez Reyna hizo la expedición que completó el mapa topográfico de la cueva y que incluye la gran sima.

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