Aparcar sin estrecheces se cobrará

Turismo estacionado en el parking de la plaza de la Marina ocupando dos plazas de aparcamientos./
Turismo estacionado en el parking de la plaza de la Marina ocupando dos plazas de aparcamientos.

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

La imagen se da en muchos estacionamientos, ya sean públicos o privados. Es el de aquellos que estacionan su vehículo ocupando dos plazas de aparcamiento, un comportamiento incívico, aunque también es cierto que en muchos de los aparcamientos el espacio de las plazas es mínimo y ridículo, teniendo en cuenta que apenas hay unos centímetros entre plaza y plaza para salir o entrar del coche. Una situación que por ejemplo sucede en el aparcamiento municipal de la plaza de la Marina, donde la estrechez de las plazas ha hecho en más de una ocasión que los conductores tuvieran que llamar a la grúa para poder entrar en sus vehículos o hacerlo por el maletero ante la imposibilidad de entrar por la puerta. Algo que ha tratado de subsanar en parte la sociedad mixta que explota este estacionamiento ampliando las dimensiones de algunas de sus plazas para hacer posible aparcar y salir del coche sin tanta dificultad, lo que no siempre es posible.

Nota advirtiendo a quien ocupa dos plazas de aparcamiento.
Nota advirtiendo a quien ocupa dos plazas de aparcamiento.

A pesar de ello se dan a menudo situaciones como la que aparecen en las fotografías en las que algunos vehículos estacionan ocupando dos plazas del aparcamiento, lo que está llevando a la empresa municipal a colocar unos carteles en los vehículos advirtiéndoles de que está ocupando dos plazas de aparcamiento y anunciándole al conductor que toman nota de su matrícula y que la próxima vez cuando pase por caja deberá abonar el doble del importe de su ticket por ocupar dos plazas en lugar de una. Una decisión que parece justa, estrecheces aparte.

Cartones en la muralla.
Cartones en la muralla.

Plaza de la Marina: Unos vestigios que sirven de papelera

Alguien pensó que el buzón de correos o la papelera estaba situada en la muralla del parking de la Acera de la Marina y allí lo dejó. «Podríamos entender que era muy difícil encontrar una papelera y mejor era no tirar los cartones en cualquier sitio», dice un ciudadano que fue testigo de esta situación días pasados y que señala que «oh, sorpresa!!!! a escasos metros, a la vista del 'desalmado', existe una estupenda papelera. Semejante maleducado/a debería estar un día entero recogiendo cartones para entender lo que no se debe hacer».

Ciertamente es un comportamiento incívico que refleja nula sensibilidad por los vestigios de nuestra ciudad.