El mal uso de los antibióticos, la globalización y el cambio climático dificultan controlar las infecciones

Colmenero, Orellana, Fontao, Soriguer, Astudillo, Bautista y Pachón, ayer. /MIGUE FERNÁNDEZ
Colmenero, Orellana, Fontao, Soriguer, Astudillo, Bautista y Pachón, ayer. / MIGUE FERNÁNDEZ

Los expertos dicen que el reto es reducir los procesos infecciosos contraídos en los hospitales y contar con nuevos fármacos contra los microbios

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

En el siglo XX, tras la aparición de la penicilina, el descubrimiento de la vacuna de la polio y los fármacos contra la tuberculosis, se pensó que las enfermedades infecciosas iban a dejar de ser un problema. Con el paso de los años se comprobó que esa idea era equivocada. En la segunda década del siglo XXI, las infecciones siguen provocando muchas muertes en todo el mundo. En estos momentos, hay tres factores que dificultan el control de esas enfermedades: el mal uso de los antibióticos (lo que favorece que las bacterias se hagan resistentes a los fármacos antimicrobianos), la globalización del mundo (continua movilidad de personas) y el cambio climático (vectores que transmiten enfermedades, como los mosquitos cambian de hábitat con más facilidad).

Este tema se debatió ayer en la mesa redonda 'Enfermedades infecciosas en el siglo XXI', organizada por la Academia Malagueña de Ciencias, que preside Fernando Orellana, celebrada en el salón de actos del Rectorado, con la participación de Juan de Dios Colmenero, exjefe del servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Regional (antiguo Carlos Haya); Jerónimo Pachón, profesor emérito de Medicina de la Universidad de Sevilla, y Fidel Astudillo, presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Veterinarios. La mesa redonda la moderaron el médico Federico Soriguer y la farmacéutica Encarnación Fontao. Asistió el delegado provincial de Salud y Familia, Carlos Bautista.

El doctor Colmenero, en declaraciones realizadas a este periódico, destacó que las enfermedades infecciosas continúan causando muchas muertes en los países de bajos ingresos, mientras que en el mundo desarrollado el problema, además de la resistencia microbiana (las bacterias se hacen fuertes contra los antibióticos por un mal uso de estos), es combatir las infecciones nosocomiales, que van en aumento y surgen en pacientes ingresados en un hospital o que reciben asistencia sanitaria, aunque no estén hospitalizados. Unas 35.000 personas mueren anualmente en la Unión Europea por infecciones relacionadas con las bacterias multirresistentes, indicó el doctor Colmenero. Asimismo, el 5,5 por ciento de los enfermos hospitalizados sufren un proceso infeccioso nosocomial.

Infecciones nosocomiales

De los cuatro millones de pacientes ingresados al año en hospitales públicos españoles, más de 220.000 tendrán una infección nosocomial. Este experto apuesta por crear estructuras muy bien engrasadas para hacer frente a las resistencias bacterianas, al mundo globalizado («una infección que se produce en Ciudad del Cabo puede estar en 17 horas en Berlín») y al cambio climático, que es el causante de que vectores que provocan infecciones cambien de hábitat y lleguen a España como ha pasado, por ejemplo, con el mosquito tigre.

En la lucha contra las bacterias que se hacen resistentes a los fármacos antimicrobianos, Jerónimo Pachón indicó que hay que utilizar los antibióticos de forma correcta, tomarlos siempre por prescripción médica y cumplir los tratamientos. «No hay que automedicarse». El doctor Pachón apostilló que la industria farmacéutica está elaborando antibióticos que son más eficaces contra determinados microbios que se han hecho fuertes, pero solo hay que consumirlos si está indicado, porque si no se volvería a incurrir en el mismo error y las bacterias se harían multirresistentes de nuevo. Pachón también se refirió a que veces, ante una infección, el sistema inmunitario del enfermo se defiende de las bacterias con una inflamación exagerada que ataca a los tejidos sanos. Par evitar esa respuesta desmedida hay moléculas que curan al paciente sin crear daños al organismo.

Por su parte, el veterinario Fidel Astudillo puso de manifiesto que el uso abusivo de los antibióticos no solo se ha producido en las personas, sino también en los animales, a los que se les ha dado esos fármacos en ocasiones no para curar, sino para prevenir. Este experto precisó que más del 60 por ciento de las enfermedades infecciosas en humanos tienen un origen animal.