Angélica Cuenca: «El tiempo de los lobos ha acabado y ahora somos las mujeres quienes aullamos»

Cuenca defiende la necesidad de legislar con perspectiva de género «y estudiar» el feminismo./SUR
Cuenca defiende la necesidad de legislar con perspectiva de género «y estudiar» el feminismo. / SUR

La psicóloga del Área de Igualdad del Ayuntamiento de Málaga reivindica la necesidad de identificar todos los tipos de violencia sexual y de implicar al entorno de víctimas y agresores

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El Ayuntamiento de Málaga ha duplicado esfuerzos este año para prevenir las agresiones sexuales, especialmente en eventos masivos como la Feria. La psicóloga del Área de Igualdad, Angélica Cuenca, recuerda que este tipo de violencia «es más común de lo que creemos» y advierte sobre el repunte machista que detecta en niños y adolescentes de entre 12 y 17 años.

El Ayuntamiento ha lanzado dos campañas este año contra las agresiones sexuales. ¿Les preocupa especialmente, tras lo ocurrido en San Fermín y otras fiestas populares?

–Llevamos trabajando específicamente contra la violencia sexual desde 2014, cuando el Ayuntamiento realizó una campaña sobre la libertad de las mujeres y el consentimiento, sobre todo para lanzar el mensaje de que llevar determinada ropa o haber bebido no puede justificar ningún abuso. La violencia sexual está muy naturalizada. Trabajamos con niñas y adolescentes que han sido agredidas sexualmente por sus propias parejas o por desconocidos y a veces ni siquiera son conscientes. Es más común de lo que creemos. Y este año hemos reforzado la campaña para hablar sobre la sumisión química, un concepto que hace referencia a las drogas y el alcohol como facilitadores de los abusos sexuales.

¿Qué incidencia tiene la ingesta, voluntaria o no, de alcohol y drogas en la violencia sexual?

–Vivimos en una sociedad donde las mujeres no estamos en igualdad de condiciones respecto a los hombres en materia de libertad o seguridad. Eso implica que nos veamos inmersas en situaciones de las que cuesta salir. Cuando tenemos pareja, por ejemplo, nos resulta complicado decir que no. Esa voluntad, que de por sí ya está viciada, disminuye cuando no somos dueñas de nuestras capacidades y de nuestros cuerpos.

«No podemos limitar la violencia sexual a las violaciones; hay que hablar de acoso callejero, 'sexting' y venganzas pornográficas» agresiones sexuales

Parte de la población sigue sin identificar la violencia sexual. ¿Está tan normalizada?

–Es muy habitual, sí. De las chicas con las que trabajamos, casi el cien por cien han sido víctimas de algún tipo de violencia sexual. No podemos limitarlo a la violación por parte de un desconocido; hay que hablar desde el acoso callejero hasta el 'sexting' o las venganzas pornográficas, todo eso forma parte de la violencia sexual. Hay un término que he acuñado, violación por confianza, que suele darse en las parejas cuando ellas no quieren mantener relaciones o realizar determinadas prácticas pero acaban cediendo al sentirse presionadas.

Una de las campañas lanzadas por el Ayuntamiento hace referencia al caso de La Manada. ¿Qué mensaje quieren enviar?

–El mensaje que queremos mandar es que el tiempo de los lobos ha acabado y que ahora quienes aullamos y reivindicamos nuestros derechos somos las mujeres. En el cartel aparece una mujer empoderada, con una actitud de fortaleza, y dos lobas detrás. Queríamos recoger el testigo del 8M y de todos los lemas que gritamos en la calle aquella jornada. Es una campaña que va dirigida sobre todo a los hombres, porque estoy segura de que los chicos de La Manada no eran conscientes de que habían hecho algo tan malo. A base de ver tanto porno donde las mujeres son vejadas y humilladas lo naturalizan y lo trasladan a sus formas de ocio, de ahí el mensaje: «Para ti es diversión. Para nosotras es violación».

«Es necesario entender el feminismo, estudiarlo y dejar de creer que es como el machismo» pedagogía de género

Pero no ser consciente de lo que haces no exime de responsabilidad.

–Por supuesto. Hay una grieta entre lo que los hombres piensan que las mujeres somos y lo que realmente somos. Los adolescentes siguen menospreciándonos y pensando que están por encima, cosificándonos y creyendo que nuestro 'no' es un 'sí'. Es producto de esa mentalidad pornográfica de la que hablábamos. Cuando creces en la sexualidad masculina viendo pornografia acabas habituándote a esas conductas violentas.

¿Cómo ha influido el 8M en esta oleada de concienciación institucional? Varios ayuntamientos, como el de Málaga, han puesto en marcha medidas feministas como la prohibición de la publicidad sexista.

–Las técnicas municipales somos las que empujamos estas medidas, porque amamos nuestro trabajo y creemos en el cambio y en el feminismo. Creo que se ha producido un avance en la conciencia de lo que significa el término. Es necesario hablar sobre feminismo, entenderlo y dejar de creer que es como el machismo.

'Me too' y derecho al aborto

Más que perder el miedo, parece que se ha vencido la ignorancia en torno a lo que es el feminismo.

–Efectivamente. Tenga en cuenta que fue la palabra más buscada el año pasado en Estados Unidos. Se han unido movimientos como el 'Me too' o la defensa del derecho al aborto en Argentina. En España ya salimos a la calle cuando en 2014 intentaron promulgar la ley de salud sexual y de interrupción voluntaria del embarazo.

«El consentimiento es difícil de encajar, pero es imprescindible legislar con perspectiva de género» modificación del código penal

¿Qué le parece la propuesta del Gobierno de modificar el Código Penal para introducir el consentimiento expreso en delitos sexuales?

–Como técnica lo veo difícil de encajar, porque tiene muchas aristas, pero creo que es imprescindible legislar con perspectiva de género. No decir que sí tampoco es consentir. Muchas mujeres acceden a tener relaciones sexuales sin despegar los labios. Hay que trabajar desde la igualdad para que nos sintamos con fuerza de expresar nuestro 'no' y para que los hombres entiendan no solo el rechazo verbal, sino también corporal, cuando nos sentimos incómodas o algo nos desagrada. Es más complejo que decir que solo sí es sí.

¿Qué papel juegan los entornos de la víctima y de los agresores?

–El entorno es primordial. Si crecemos relacionándonos con hombres en igualdad, sin sometimiento, sintiéndonos empoderadas, es menos probable que suframos este tipo de situaciones. Y si los hombres se crían construyendo su idea de la sexualidad desde la igualdad y el respeto, es menos probable que ejerzan violencia contra las mujeres.

«Veo un retroceso en las chicas de 12 a 17 años y en su idea del amor. Tienen una tolerancia brutal» machismo entre adolescentes

¿Percibe un retroceso en el trato que se dispensan los adolescentes según el género o no habíamos avanzado tanto como creíamos?

–En las chicas de 12 a 17 años veo un retroceso peligroso respecto a la manera que tienen de relacionarse con los chicos y en su idea del amor. Tienen una tolerancia brutal con respecto a la violencia machista, cuando hace no mucho era una línea roja. Ahora no les parece tan grave, y eso complica mucho la situación, porque es difícil trabajar para erradicar algo que a alguien no le importa que se erradique o no. Creen que es normal acceder a todo tipo de peticiones de los varones, aunque no quieran hacerlo. Es un consentimiento viciado.

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