¿Alteran los cambios en la presa de El Limonero el proyecto para el río Guadalmedina?
Los cálculos de lo que soporta el cauce ofrecen claves complejas que hay que incorporar al anteproyecto de los puentes-plaza
El debate sobre la seguridad de los cauces ante eventuales riadas siempre ha sido un asunto crucial en la agenda política y técnica de Málaga. ... Si hablamos del Guadalmedina, esa preocupación es una constante a lo largo de nuestra historia. La reciente y la que no lo es tanto. Si ya de por sí el asunto es sensible, en un contexto creciente de danas, con todo lo que en los últimos meses ha supuesto en el debate público, la cuestión adquiere aún más vuelo si cabe. Este miércoles SUR adelantaba los cambios en las normas de explotación del embalse que lamina el río de la ciudad: El Limonero. ¿Afectan estos cambios a los planes de intervención urbana en el río?
En el Ayuntamiento tienen claro que no. En teoría, lo que se acaba de hacer es multiplicar el resguardo de la presa. Si antes podía llenarse hasta la cota 104 sobre el nivel del mar, ahora sólo se puede alcanzar la 94. Teniendo en cuenta que el aliviadero de la presa está a 109 metros, hay 15 de colchón. En términos gruesos es como ganar medio embalse. Todo, a partir de un estudio hidrológico desarrollado en 2021. Por eso, la capacidad oficial se ha bajado de los 22 hectómetros cúbicos a los 14. Nunca se superará ese volumen, salvo eventuales riadas.
150
metros cúbicos por segundo es el alivio de la presa ante emergencias. Antes eran 400.
A todo ello, hay que sumar modelizaciones y estudios pormenorizados hidrológicos tanto de los distintos tramos del cauce y los desarrollados en el marco del anteproyecto de los puentes-plaza propuestos por el Ayuntamiento. El documento pretende estar listo este año.
El Guadalmedina mostró durante siglos su cara más agresiva. Centenares de muertes así lo atestiguan. Todo hasta que tras la 'riá' de 1907 se empezó a trabajar en la presa de El Agujero. Después el río fue encauzado y ya en 1983 entró en carga El Limonero, una infraestructura defensiva, de laminación de avenidas.
460
metros cúbicos por segundo es el umbral calculado para el tramo final del río.
Una primera cuestión que hay que fijar es que durante las dos danas potentes casi consecutivas (29 de octubre y 13 de noviembre del año pasado) que se cebaron con la provincia la presa hizo su función. Y lo mismo con el tren de borrascas de marzo. Es más, en la segunda, el río se desbordó aguas arriba, en Casabermeja. Eso sí, hubo que hacer un desembalse para despejar los desagües de fondo y seguir garantizando la capacidad operativa de la presa.
Otro punto fuerte es que se ha bajado a 150 m3/s el alivio de la presa. Antes eran 400.
La hemeroteca ayuda también. Desde que existe El Limonero nunca se ha desbordado el cauce aguas abajo. Pero eso tampoco es un indicador fiable. Tampoco en Valencia se esperaba tal descarga de agua en tan poco tiempo (630 litros por metro cuadrado en el Turia en apenas 24 horas).
La siguiente cuestión que hay que analizar es la influencia de los arroyos tributarios. Durante años, se cometía el error de tratar el Guadalmedina como un cauce único con la tan traída y llevada referencia de 600 metros cúbicos por segundo. Eso cambio y se diferencia. Y se ha estudiado la influencia de acarreos y arrastres, que siempre complican las cosas y afectan a la luz que tienen los vanos de los puentes.
Ensayos
Es evidente que el caudal que circule a la altura del CAC será superior al que lo haga a la altura del Conservatorio, como explicaba el experimentado ingeniero Jorge Robles en una reciente tribuna publicada en SUR. Añadía, además, que los arroyos vierten por conductos y eso limita también los aportes.
También deben tenerse en cuenta las recientes tareas de revegetación. La masa verde siempre es un freno para el agua y ayuda a prevenir procesos erosivos.
La conclusión final tras decenas de ensayos: la parte baja del Guadalmedina tendría una máxima avenida de 460 metros cúbicos por segundo. Nada menos que 360 vendrían de los afluentes, lo que no duplica pero casi los 200 que se pensaban antes.
Resguardo
En el avance del anteproyecto de los puentes-plaza se mantiene la pendiente del cauce en 0,47 y se diseñan dos rápidos del estilo de los que ya hay pero a la altura de la Escuela de Idiomas y del puente de El Perchel. Y siempre se busca un resguardo de un metro con respecto al tablero de los puentes.
Por tramos, se fija una capacidad de asumir caudales de 310 metros cúbicos por segundo entre la presa y el arroyo Virreina; 360 hasta el arroyo La Palma; 400 m3/segundo hasta el arroyo Los Ángeles, y 460 ya hasta la desembocadura.
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