La alta demanda de mascarillas dispara las ventas de modelos sin homologar

Las mascarillas quirúrgicas son las más vendidas. /Ñito Salas
Las mascarillas quirúrgicas son las más vendidas. / Ñito Salas

Farmacéuticos alertan de la aparición de empresas ajenas al sector que estafan con productos sin garantías distribuidos como de alta protección

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La mascarilla se ha convertido en un complemento imprescindible para salir de casa. Su obligatoriedad, decretada hace más de diez días, ha disparado las ventas pero también los fraudes relacionados con modelos sin homologar. Los farmacéuticos han detectado en las últimas semanas la aparición de fabricantes y distribuidores que nunca habían trabajado en el sector y ahora «aprovechan la pandemia para llenarse los bolsillos a costa del desconocimiento de la población general sobre materiales y especificaciones», con precios «abusivos» aplicados sobre productos sanitarios, generalmente vendidos por Internet, «que generan una falsa sensación de seguridad». El asunto ha despertado la preocupación de la Consejería de Salud, que la semana pasada envió un informe al Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Farmacéuticos advirtiendo de la presencia de mascarillas que incumplen la normativa.

El documento repasa los reglamentos a los que han de ajustarse estos productos y las obligaciones legales de fabricantes, importadores y distribuidores, además de pedir a las farmacias andaluzas que avisen a las autoridades competentes en caso de que «tengan motivos para creer que las protecciones no reúnen los requisitos esenciales de salud y seguridad». El problema, coinciden los farmacéuticos consultados, «es que la mayoría de estos productos se venden por plataformas de comercio electrónico y tiendas 'online'», casi siempre por empresas «recién creadas o que hasta hace dos meses se dedicaban a sectores completamente diferentes al sanitario» y que ahora «especulan» lucrándose con modelos sin homologar que distribuyen como si fueran de alta protección.

El principal asesor científico del Gobierno central, Fernando Simón, aseguró a mediados de mayo que las mascarillas quirúrgicas eran las más recomendables para la población general. El protocolo del Ministerio de Consumo, sin embargo, indica que este tipo de mascarillas deben ser utilizadas por personas que hayan dado positivo en el test de coronavirus o presenten síntomas. Para las personas «sanas» se recomiendan lo que han llamado «mascarillas higiénicas», aquellas que «suelen estar compuestas por una o varias capas de material textil y pueden ser reutilizables o de un solo uso».

Esta última recomendación incluye las mascarillas «que no se han sometido a ensayos ni verificaciones», aunque el departamento que dirige Alberto Garzón reclama «especial atención» al cumplimiento de un estándar de calidad por el que la filtración bacteriana debe ser igual o superior al 95 por ciento en el caso de las no reutilizables e igual o superior al 90 por ciento en el caso de las reutilizables, además de tener ambas una respirabilidad inferior a 60 pa/cm2. Las mascarillas de alta protección (FFP1, FFP2 y FFP3) son recomendadas «fundamentalmente» para profesionales en contacto con el virus y para grupos vulnerables por indicación médica.

Consumo también advierte de que las mascarillas «son sólo un medio complementario de protección» que no exime de cumplir con el resto de medidas preventivas, como la distancia social y la higiene de manos, y recuerda que no es posible garantizar la eficacia de los modelos artesanales al estar elaboradas con materiales muy diversos. Los farmacéuticos insisten en que las personas asintomáticas «también pueden transmitir el virus» y recomiendan extremar las precauciones a la hora de comprar mascarillas «para no creer que vamos protegidos cuando en realidad no lo estamos», además de alertar de la generalización de hábitos contraproducentes, como bajarlas hasta el cuello o tocar su parte exterior.

La OCU exige un suministro mínimo gratuito de mascarillas

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha puesto en marcha una campaña para pedir mascarillas gratuitas. La obligación de llevarlas tiene un coste medio de unos 110 euros mensuales para una familia tipo «y no todas pueden afrontar este gasto». La campaña #mascarillasparatodos exige garantizar el acceso de los ciudadanos a todos los tipos de mascarillas, la fijación de su precio (las quirúrgicas ya tienen un máximo fijado por Consumo en 96 céntimos) y un suministro mínimo gratis al mes.