Alfonso Guerra: «Al secesionismo hay que combatirlo con la fuerza»

Alfonso Guerra,d urante la charla. / Foto: Migue Fernández | Vídeo: Pedro J. Quero

El exvicepresidente del Gobierno clausura unas jornadas sobre la Constitución organizadas por la FGUMA y la Sociedad Económica de Amigos del País

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

El exvicepresidente socialista del Gobierno de España entre los años 1982 a 1991, Alfonso Guerra, realizó ayer una lectura actualizada del origen y del contexto actual de la Constitución de 1978; y fiel a su estilo y a sus últimas intervenciones públicas, no se anduvo con rodeos en lo que para él supone un desafío –el secesionismo– liderado por un «filonazi», Carles Puigdemont.

Su intervención fue precisamente la clausura de unas jornadas tituladas 'La reforma de la Constitución: modernizar España desde las instituciones', organizadas por la Fundación General de la UMA (FGUMA) y la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP) con la colaboración de la Fundación Unicaja y Gaona Abogados y con la que arranca un ciclo de estudio y conferencias que conmemora el 40 aniversario de la Carta Magna. Senadores pertenecientes a diferentes grupos políticos, periodistas y catedráticos de Derecho se reunieron en diferentes debates y mesas redondas a lo largo de la jornada para debatir sobre los aspectos que deberían ser reformados, la sociedad española tras 40 años de democracia y la cuestión territorial.

En este marco, Guerra destacó el hecho que una constitución española cumpla 40 años. «Es la primera vez», matizó. Así, explicó que cualquier constitución moderna se destaca por tres puntos fundamentales: La soberanía del pueblo; el principio liberal y separación de poderes; y que la norma prevalece sobre los gobernantes y gobernados. «Pero en España tiene un carácter más –añadió– es un acto de paz después de dos siglos de enfrentamientos».En este punto, el expolítico relató que en España, a su juicio, la legislación siempre había sido muy «pendular», yéndose de unas normas modernas al efecto reacción contrario, aunque sí destacó tres constituciones que sí consideró como buenas: la de 1812; la de 1873; y la de 1931. «En general el resto tenían poca fuerza», afirmó.

Guerra dijo haber sentido en 1977 que solo la derecha se iba a poner de acuerdo para elaborar la norma, y que por tanto el escenario al que se aboca al país era a tener que derogarla cuando cambiara el gobierno, siguiendo así el mismo proceso que en los dos siglos anteriores. Una llamada a Suárez acabó en negociación, y finalmente ésta en un acuerdo. «Se habla ahora del consenso de entonces, pero para mí este concepto no es sino la tabla de todas las renuncias que hicieron los partidos para llegar a este acuerdo», sostuvo. «Y se hizo bajo una monarquía parlamentaria, por después de la Segunda Guerra Mundial, las monarquías se hicieron democráticas y las repúblicas, totalitarias».

Tras afirmar que todos los partidos –independientemente de su ideología– pueden gobernar con esta norma y que se hizo «lo mejor para España», el histórico socialista criticó a quienes hablan de régimen del 78. Aun así, no rechazó que se puede reformar la norma; pero que es más partidario de reformas «en la Constitución», que «de la Constitución».

Tras enumerar diferentes modificaciones menores que él si realizaría, se paró en un punto que causó ciertas miradas de extrañeza entre el público del auditorio del Rectorado. «Todo el mundo habla de la discriminación a la mujer en el texto por el punto 57 (el que señala que el varón va delante de la mujer en el orden sucesorio); pero aunque estamos en la ola de los derechos de la mujer habría que ver todo. Del artículo 58 nadie dice nada y se discrimina al hombre»; criticó, en referencia a que se habla de 'reina consorte' si es una mujer, y solo 'consorte' si es un hombre. «Esto me parece incluso peor que lo otro».

Cataluña

Guerra dedicó una buena parte de su intervención a hablar del asunto de Cataluña. En su criterio, parte del problema viene de que se ha intentado cambiar la Constitución por la puerta de atrás con los estatutos de autonomía. «La unidad de España es la igualdad de todos los españoles en derechos, estén donde estén», defendió. De esta manera, considera que en el tema de la secesión hay que actuar con inteligencia. Tras llamar «filonazi» a Puigdemont, fue tajante en la respuesta al desafío. «Al secesionismo hay que combatirlo con la fuerza», aseguró, para señalar que aquí hay dos tipos de democracia; la representativa y la de aclamación, y que ésta última no debería estar presente. «Han sido los mismos los que han dado en Cataluña tres golpes de estado en menos de 100 años, incluyendo el de 2017. Ya tendríamos que haber aprendido», sentenció.

Además de la ponencia de Guerra, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, diputado en las Cortes Constituyentes, fue el encargado de ofrecer la conferencia inaugural, en la que también habló de la transición: «Europa llevaba 20 años de transición y España sólo era una mera espectadora. Para reformar la Constitución se necesita un gran consenso, como lo hubo para su primera elaboración, y no sé si ese acuerdo existe en este momento», sostuvo.

A continuación tomó el relevo el catedrático de Derecho Constitucional Ángel Rodríguez con la ponencia 'La Constitución de 1978 y la sociedad española de 2018', y tras ella se desarrolló una mesa redonda moderada por el profesor Teodoro León Gross, con los senadores José Montilla, Luisa Fernanda Rudi, Lorena Roldán y Antonio Morales. Ya por la tarde se reanudó el debate entre los senadores María del Carmen Iglesias, María Isabel Mora y Joaquín Ramírez, moderado por el director de la Ser Málaga José Manuel Atencia, a lo que se sumó otra ponencia de Juan Cano Bueso, catedrático de Derecho y presidente del Consejo Consultivo de Andalucía.