Los accesos a la Feria de Málaga abren un nuevo frente entre el taxi y las VTC

Lona publicitaria de Uber y el veto a las VTC en San Rafael/SUR
Lona publicitaria de Uber y el veto a las VTC en San Rafael / SUR

El Ayuntamiento pretende que Uber y Cabify no puedan usar los viales reservados al transporte público mientras las VTC piden paradas en el Centro y en Cortijo de Torres

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Con los cuatro días de huelga nacional del taxi aún en la retina, la convivencia entre el sector tradicional y los vehículos de transporte con conductor (VTC) vuelve a afrontar un nuevo frente en Málaga con la vista puesta en la Feria. Mientras los taxistas exigen al Ayuntamiento que vete a los coches que operan a través de Uber y Cabify el acceso al real de Cortijo de Torres por los viales reservados para el transporte público y residentes del Camino de San Rafael, la patronal Unauto-VTC ha solicitado que se habilite tanto en el Centro como en el recinto ferial una zona de subida y bajada de usuarios que hayan precontratado el servicio para dejarles lo más cerca posible de su destino.

Todo ello en un ambiente de tensa calma sobre el que planea el conflicto que estalló el primer sábado de la feria del año pasado por el desembarco de varias decenas de VTC de Cabify procedentes de Madrid para aprovechar el tirón de las fiestas. Aunque la legislación permite que vehículos de otras comunidades autónomas puedan prestar servicio en cualquier otra región del país siempre que no superen el 20% de la facturación por trimestre, en vista de lo sucedido el año pasado no está previsto que la historia se repita, aunque sí que puede haber refuerzos con coches de otras provincias andaluzas, que sí que tienen libertad plena para moverse por toda la comunidad autónoma durante todo el año.

Volviendo al recinto ferial, el Consistorio no ha respondido de momento a la propuesta lanzada por Unauto, pero sí que parece tener claro que la única entrada al real reservada para el transporte público seguirá siendo exclusiva para taxis y autobuses, de forma que las VTC tendrían que arreglárselas como cualquier vehículo privado a la hora de llegar al recinto ferial.

Motivos de seguridad

«La idea es ésa», afirma la concejala de Movilidad, Elvira Maeso, quien más allá del conflicto latente en el sector apela a razones de seguridad: «El taxi está identificado y controlado, pero si llega uno de estos vehículos no sabemos quién lo conduce», comenta la edil, dejando la decisión en manos de la Policía Local. ¿Y qué dice el Área de Seguridad? El discurso va en la misma línea, pero con matices. «La decisión política es que no puedan entrar por motivos de seguridad, ya que obligaría a los policías a identificar uno a uno todos los vehículos de este tipo para comprobar si son VTC y vienen precontratados, pero para traducirlo en una orden concreta tiene que estar debidamente justificado y avalado porque estas empresas pueden alegar que son un servicio público», explica el concejal del ramo, Mario Cortés.

Las asociaciones del taxi lo tienen claro. «Al igual que en la ciudad hay carriles reservados para el bus y el taxi, el Ayuntamiento también tiene habilitado un acceso a la Feria para el transporte municipal», expone el vicepresidente de la Asociación Unificada Malagueña de Autónomos del Taxi (Aumat), Juan González. Del mismo modo, el presidente de Élite Costa del Sol, Guillermo Díaz, entiende que las VTC «al ser empresas privadas, deben tener el mismo tratamiento que un coche particular».

Una visión, lógicamente, contraria a la que ofrece Uber. «No tenemos noticias al respecto, pero las VTC son un servicio público, con lo cual se les debe permitir usar los accesos dirigidos al transporte público», afirman desde esta compañía que prevé un refuerzo de la flota a partir del próximo fin de semana. Con una enorme lona que cubre el edificio de la avenida de Andalucía situado frente a El Corte Inglés con el mensaje 'Nos vemos en la Feria', la multinacional espera una gran demanda y, por tanto, pretende «poner en la calle el máximo de coches». Eso sí, matizan que «dentro de las limitaciones del número de licencias que hay en Andalucía».

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