Cuatro mil personas se movilizan en apoyo a los bomberos de Málaga

Pablo Iglesias, junto a Alberto Montero, encabeza la marcha./
Pablo Iglesias, junto a Alberto Montero, encabeza la marcha.

Numerosos malagueños, entre ellos familiares y amigos, se sumaron a una manifestación que quedó marcada por la asistencia de Pablo Iglesias

FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

«Los malagueños debemos apoyar a nuestros bomberos, porque se juegan la vida cada día, como pudimos comprobarlo en el incendio del otro día en Ciudad Jardín. No puede ser que se recorte en cuestiones de seguridad». «He leído que el Ayuntamiento se gastó casi 30 millones en un supuesto museo de piedras preciosas que quedó en nada. Que luego no digan que no hay dinero para los bomberos, porque el dinero para los bomberos es el dinero para la seguridad de los malagueños». La primera frase es de Antonio Campos, un vecino de Martiricos. La segunda, del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. Cada uno por su lado. Uno de forma anónima junto a su mujer y su hijo; y otro jaleado, abrazado y fotografiado durante todo el recorrido. Y cada uno con sus motivaciones, como las que ayer llevaron a cuatro mil personas a echarse a la calle para apoyar a la plantilla del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga en el conflicto que desde finales de año mantiene con el Ayuntamiento para exigir más recursos que redunden en la calidad del servicio y también mejores condiciones socioeconómicas.

Al grito de «El pueblo entero está con los bomberos», familiares, amigos, malagueños sin ningún tipo de vínculo con el Cuerpo y efectivos de otras provincias se unieron a esta marcha reivindicativa que, sin pretenderlo, acabó teniendo un considerable calado político, fundamentalmente con la presencia del líder nacional de Podemos, que estuvo acompañado de varios diputados morados como Alberto Rodríguez, Isabel Franco y el malagueño Alberto Montero. Junto a ellos, el parlamentario de IU, José Antonio Castro. Todos portando la pancarta que iba justo detrás de los bomberos que, encadenados y con la boca tapada, avanzaban por las calles del Centro.

Sin embargo, quienes encabezaban el cortejo no eran los profesionales. Los encargados de abrir camino eran los concejales del bloque de izquierdas en el Ayuntamiento (PSOE, Málaga Ahora e IU-Málaga para la Gente). Ciudadanos también estuvo presente, aunque el edil Alejandro Carballo prefirió perderse entre los manifestantes. Eso sí, mandando un recado por redes sociales:«Aquí, uno que ha venido a salir un ratito en el telediario de forma oportunista por el mero ruido», afirmaba refiriéndose a Pablo Iglesias.

Un dirigente, el de Podemos, que también fue el que una vez concluida la movilización en la plaza de la Constitución tomó la palabra para remarcar que «lo que están haciendo los bomberos en Málaga no solamente es defender sus derechos;es defender el derecho de los malagueños a tener un servicio de calidad que les proteja». Además, se mostró «convencido» de que con el respaldo ciudadano expresado ayer «el Ayuntamiento sabrá rectificar y sentarse a negociar».

Negociación aparcada

Un deseo que también hacía suyo el secretario de Administración del Sindicato Andaluz de Bomberos (SAB), Jorge Ramos, quien tras agradecer el apoyo de los malagueños «porque son conscientes de que lo que está entre manos es la seguridad de la ciudad», aseguró que la plantilla «está a la espera de que el equipo de gobierno dé el paso para una negociación real para la resolución del conflicto, que es bastante sencilla».

Al margen de los recortes aplicados en los últimos años escenificados esta última semana en el año y medio que lleva pendiente de reparación la escala para rescates en edificios más altos, las reivindicaciones laborales se resumen en las tres R: un nuevo reglamento que actualice el vigente desde 1959, la regularización de la jornada laboral (es de 1.822 horas anuales, de las más altas del país al superar en hasta 300 las que trabajan en otras ciudades similares) y la reclasificación profesional del grupo C2 al C1 para tener la categoría de bomberos especialistas.

Unas exigencias que el Ayuntamiento dice estar dispuesto a contemplar, pero en el marco del nuevo convenio colectivo, que debería entrar en vigor en enero de 2018. «Les hemos ofrecido sentarse técnicamente y analizar las distintas cuestiones con vistas al próximo año. No puedes pretender por la fuerza cambiar un convenio colectivo negociado por la mayoría sindical», remarcaba ayer el concejal de Seguridad, Mario Cortés, quien además de considerar que la manifestación fue «un fracaso», criticó «la politización tan bestial de un conflicto en el que ya se ven más logotipos de partidos que de los bomberos»

Cuestiones políticas que se le escapan a Almudena Lara, cuya principal preocupación es que su marido vuelva cada día sano y salvo. «Lo que más miedo me da es su seguridad, porque se juega la vida sin los equipos y materiales adecuados, comenta mientras reconoce lo «intensos que está siendo estos meses».