En el Centro del debate

Las terrazas generan el principal motivo de enfrentamiento entre los actores. Unos piden que se mantengan, otros que se eliminen por molestar a los vecinos/
Las terrazas generan el principal motivo de enfrentamiento entre los actores. Unos piden que se mantengan, otros que se eliminen por molestar a los vecinos

Hosteleros, vecinos y comerciantes coinciden en la necesidad de ampliar las fronteras del casco antiguo de Málaga pero difieren en su actual uso turístico

JUAN SOTOMálaga

El centro histórico, convertido en el auténtico salón de la Málaga del siglo XXI, es ahora la habitación en la que todos quieren estar. Alejado desde hace años de esa imagen de sala llena de sillones antiguos y desvencijados, donde apenas había vida pasadas las ocho de la tarde, sus calles se han transformado en un referente turístico y cultural de primer nivel que lo mismo reclama la atención de los turistas, que de los empresarios, los hosteleros o los residentes. Con sus ventajas, y sus inconvenientes.

Por esto mismo, el Centro se ve obligado a acoger múltiples realidades que deben convivir en un limitadísimo espacio de apenas 48 hectáreas sin ser del todo compatibles entre sí. ¿Es el Centro una zona turística? ¿Se considera el casco antiguo un barrio residencial? ¿Pueden convivir en armonía los bares y los vecinos? ¿Hay suficiente pastel para repartir entre hoteles y alojamientos turísticos? Para tratar de responder a estas y muchas más preguntas, SUR reunió días antes de la Semana Santa a una amplia representación de la sociedad civil malagueña. Hosteleros, vecinos, hoteleros, comerciantes y distribuidores debatieron sobre la Málaga actual y soñaron con cuál debe ser el futuro del Centro, convertido en la auténtica joya de la corona de la capital.

La importancia de mantener el equilibrio de usos, ampliar las fronteras del Centro más allá de la calle Larios, que la hostelería no se adueñe de toda la ciudad, que se proteja al comercio tradicional o se garantice el descanso de las familias fueron algunas de las conclusiones que, grosso modo, generaron mayor consenso. Durante la charla, que duró más de dos horas, quedó claro que el Centro es una zona que merece y necesita una especial protección por parte de las administraciones por cuanto se trata del lugar más transitado y valorado de toda la ciudad. «No existe un destino tan competitivo en el mundo, y eso es fundamental cuidarlo para que no se pierda», advertía de inicio el presidente de la Asociación de Viviendas Turísticas de Andalucía, Carlos Pérez-Lanzac.

La necesidad de encontrar el equilibrio de usos en un casco histórico bastante limitado en espacio es, por tanto, en el principal reto del Centro en los próximos años. Los presentes consideraron que una ciudad que sólo durante el año pasado superó los 1,21 millones de viajeros necesita más espacio para crecer y seguir engordando sus cifras sin llegar a colapsarse. El presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol, Luis Callejón, apunta que el Centro debe extenderse más allá de los muros de la ciudad antigua, y que para ello debe aprovecharse de otras zonas como el Soho, el entorno de la calle Carretería o la ribera del Guadalmedina. «Hemos pasado de un uso residencial a un centro turístico, y tenemos todos los elementos necesarios para seguir creciendo», razona.

Sobre el ansiado equilibrio del que tanto hablan los estudios del OMAU, organismo dependiente del Ayuntamiento, este profesional del turismo entiende que la clave pasaría por limitar el número de negocios por manzanas para que en ninguna hubiera excesivos bares o tiendas. En este sentido, cree que el Ayuntamiento tendría que establecer porcentajes para que ningún tipo de negocio primara en exceso sobre el resto. Callejón cree que si se ampliara el Centro también sería más sencillo diversificar.

El presidente de la asociación de hosteleros Mahos, Jesús Sánchez, no cree que esta sea la solución más adecuada, aunque reconoce que durante los últimos años se ha crecido mucho sin un modelo claro a seguir. Contrario a limitar el número de establecimientos, ya que la administración no puede coartar la libertad de los emprendedores, sí reconoce que hace falta que un equilibrio. «Málaga le daba la espalda al turismo, y ahora todo el mundo quiere venir a vernos; por algo será». Para él, se trata de algo tan sencillo como que si Málaga crece, crecerá el turismo, la hostelería y el comercio.

Algo así no lo tienen tan claro los comerciantes, y mucho menos los vecinos, que reclaman algo que consideran tan básico como su derecho al descanso. Óscar Agudo, miembro de la gestora que en la actualidad dirige la asociación de vecinos Centro Antiguo, considera que la situación actual no beneficia a nadie, ya que ellos no pueden descansar ni los hosteleros trabajar tranquilos. Y por ello exige que se cumpla la ordenanza y se reduzcan las terrazas de numerosas calles. «El Centro ha sido, y espero que siga siendo, un barrio», argumenta. Agudo, que considera a los vecinos el actor más débil de cuantos cohabitan en el Centro, entiende que el Ayuntamiento debería tenerles más en cuenta a la hora de planificar el futuro desarrollo de la ciudad. «Antes nos consultaban; ahora los residentes nos encontramos solos».

Actividades más repartidas por toda la ciudad

La necesidad de ampliar los límites del Centro para diversificar la oferta y descargar las calles más saturadas es una de las principales conclusiones de la mesa de debate organizado por SUR. Los diferentes responsables de asociaciones y colectivos de la ciudad coincidieron en la importancia de repartir los eventos por toda la ciudad. Así, al recordar los problemas que se vivieron en la calle Larios durante la Navidad a consecuencia de la masiva afluencia de personas para ver el espectáculo de luces, los participantes consideraron que algo así no se puede repetir. Luis Callejón, de la patronal Aehcos, considera que el Ayuntamiento debe replantearse estas actuaciones y celebrarlas en varios puntos diferentes de la ciudad. «Las masificaciones no son buenas en ninguna circunstancia; y menos con los problemas que vivimos en la actualidad».

En la misma línea se manifiesta María José Valenzuela, la presidenta de la asociación de comerciantes Centro Histórico, quien recuerda que la aglomeración de personas no ayuda a aumentar las ventas ni en los comercios ni en la hostelería. «Hay otras zonas de la ciudad que necesitan actuaciones de este tipo;en el Centro ya estamos sobrecargados de actividades».

Y, como no, los vecinos, que se quejan de no poder dormir porque cuando no es la Navidad es la Semana Santa o la Feria. Óscar Agudo, en nombre de la asociación de vecinos:«Al Ayuntamiento sólo se le llena la boca al hablar de los cuatro millones de visitantes, pero no se preocupa por las necesidades reales del Centro».

Otros que tampoco terminan de encontrar ventajas al actual modelo de crecimiento turístico son los comerciantes del Centro Histórico, que en los últimos años están padeciendo una espectacular caída de las ventas acompañadas del cierre de negocios históricos. La presidenta de la asociación de comerciantes Centro Histórico, María José Valenzuela, se queja de que el turismo no llega a sus tiendas ni les ayuda a llenar las cajas registradoras y por eso deduce de que se trata de visitantes de poca calidad. Esta empresaria entiende que la ciudad no se puede quedar sólo con la cara bonita que aporta el turismo en las calles y que habría que potenciar mucho más la calidad. «Si entra dinero gracias al turismo, deberíamos vivir bien todos», razona.

En esta misma línea se expresa Salvador Pérez, presidente de la Asociación de Distribuidores de Alimentos, Bebidas y Suministros de Hostelería (Adisabes), quien recoge el testigo a los comerciantes y propone que sea el propio Ayuntamiento el que apueste por un turismo de mayor calidad, que no sólo deje dinero en los negocios de hostelería sino que busque los productos locales por encima del precio de las franquicias. «¿Y por qué no establecer un impuesto al turista?», se pregunta Óscar Agudo sin encontrar apoyo entre el resto de los participantes.

Para Félix Martín, responsable de la Asociación de Habitantes del Centro, el verdadero problema es que el Ayuntamiento no sabe hacia dónde quiere ir y continuamente da pasos atrás, como ha ocurrido en el caso de las terrazas, que primero quitó y luego ha vuelto a autorizar. «No sólo se puede mirar al comercio, porque si se sigue en esta línea, también se van a perder negocios históricos en la hostelería», razona. Este empresario va más allá al advertir que si se termina por criminalizar a la hostelería se va a retroceder a la época en la que nadie quería salir a la calle. «Ya se están viviendo episodios de inseguridad en las calles en las que se han eliminado las terrazas», anuncia.

Sin llegar a ser tan drástico, el presidente de los hosteleros, Jesús Sánchez, sí reconoce que la hostelería también sufre en la actualidad la competencia de las franquicias y de los precios, por lo que los negocios deben saber reinventarse. En este sentido, asegura que no hay que olvidar que todo el mundo quiere salir al Centro, a disfrutar y a pasarlo bien, por lo que sería fundamental que el casco histórico se declarara zona de gran afluencia turística. «El Ayuntamiento debe ser amplio en la norma y estricto en su cumplimiento», insiste en varias ocasiones. Y para eso también demanda que haga actuaciones encaminadas a incentivar a los empresarios a instalarse en otras zonas como el Soho o la plaza de Camas.

Ante dichas afirmaciones, los residentes del Centro insisten en que «se ha superado la capacidad de carga», un término que también se repite de forma asidua en los informes del OMAU. Alfonso Miranda, presidente de la gestora del colectivo vecinal, recuerda que ellos no disfrutan ni de infraestructuras básicas como supermercados y denuncia que la policía no actúa de oficio contra los hosteleros que incumplen la ordenanza, lo que provoca el caos actual.

LOS PROTAGONISTAS

Jesús Sánchez, presidente de Mahos: Un Centro turístico

Defiende que el Centro debe ser considerado como una zona turística, y no residencial. Cree que el Ayuntamiento no debe limitar el número de bares porque el turismo es lo que demanda, aunque sí entiende que hay que buscar el equilibrio para garantizar el descanso de los residentes. «El crecimiento turístico se ha desmadrado y hace falta saber el punto al que queremos llegar».

Luis Callejón, presidente de Aehcos: Limitar los bares

El máximo responsable de los hoteleros cree que el Ayuntamiento debería ampliar el Centro y limitar el número de establecimientos por manzanas para garantizar que se produzca el necesario equilibrio comercial. Considera que la ciudad no debe perder su actual calidad turística y reconoce que los negocios de hostelería han ayudado a revitalizar las calles del Centro.

Alfonso Miranda, presidente de la gestora vecinal: Más respeto a la norma

El flamante responsable de la asociación de vecinos Centro Antiguo cree que hay que acabar con los incumplimientos de la hostelería, que se debe garantizar el derecho al descanso de los residentes y que la Policía Local debería multar de oficio, «sin esperar a que lleguen las denuncias de los afectados». Entiende que los negocios de hostelería gozan de excesiva impunidad.

María José Valenzuela, presidenta de los comerciantes: Buscar el equilibrio

Los comerciantes advierten de que es fundamental encontrar el equilibrio aunque sin perder la esencia. Valenzuela entiende que la ciudad debe apostar por un turismo de calidad, que gaste en los comercios y ayude a evitar el cierre negocios tradicionales. No obstante, piensa que «no podemos centrarnos sólo en el turismo» sino en los habitantes.

Salvador Pérez, presidente Asociación de Distribuidores: Falta de orden

Este responsable entiende que el Centro ha crecido mucho en los últimos 20 años aunque no lo ha hecho de una forma ordenada. Cree que el Ayuntamiento debe tomar medidas para que todos los actores puedan convivir en paz. En su caso, demanda mayores facilidades para realizar los repartos, ya que cada vez se encuentran con más trabas.

Carlos PérezLanzac, presidente Asociación Viviendas Turísticas: Debe crecer más

Cree que el Centro debe seguir en la línea de crecimiento actual y potenciar la llegada de un turismo de calidad. Pérez-Lanzac defiende que «no existe un destino más competitivo en el mundo» y apunta que la ciudad debe aprovecharlo. No obstante, asegura que también hay que defender la idiosincracia local porque el turismo es lo que busca.

Félix Martín, portavoz Asociación Habitantes del Centro: Una ciudad sin rumbo

Martín acusa al Ayuntamiento de no definir con claridad cuál debe ser el futuro del Centro. Asegura que la hostelería ha logrado mejorar mucha calles de la ciudad, en donde antes se producían robos y había inseguridad. Defiende las terrazaspor encima de todo, y cree que si el Consistorio no las permite «se van a perder negocios tradicionales».

Óscar Agudo, portavoz Asociación Centro Antiguo: Un centro residencial

Los vecinos se consideran la parte débil de toda la cadena y exigen una especial protección por parte del Ayuntamiento. Agudo dice que faltan equipamientos, parques, librerías, supermercados... Considera que el Centro debe seguir siendo una zona residencial y que el Consistorio debe tenerlos en cuenta a la hora de reorganizar todo el entorno.

José Villodres, gerente de Adisabes: Facilidad para el reparto

Lamenta que el Ayuntamiento se preocupa más de las formas que de encontrar soluciones efectivas para los problemas que se generan en el Centro. Recuerda que pidieron al equipo de gobierno permiso para ocupar un solar en la calle Álamos para realizar desde allí el reparto a todo el Centro en vehículos eléctricos y le dijeron que no.