Así lucharon las mujeres de la Trinidad contra las tropas de Napoleón

Las vecinas, luego represaliadas, convirtieron el barrio en una 'ratonera' para los soldados, a los que arrojaron piedras, macetas y agua y aceite hirviendo. Esta es la historia

Fotografía antigua de mujeres en el Barrio de la Trinidad./
Fotografía antigua de mujeres en el Barrio de la Trinidad.
ANA PÉREZ-BRYAN

A veces no hace falta tener un gran ejército ni grandes recursos para plantar cara al enemigo. Esas veces, basta con saber utilizar los medios que se tienen a mano, conocer bien el entorno en el que uno se mueve y, sobre todo, la determinación firme de que el que ataque no avance ni un sólo paso más de lo necesario. La historia bélica está plagada de escaramuzas en las que pudo más el ingenio que la estrategia, y en el caso concreto de Málaga destaca una por encima de todas: la que tuvo lugar en el barrio de La Trinidad el 5 de febrero de 1810, una fecha grabada a fuego entre los vecinos, pero sobre todo entre sus mujeres, convertidas en las protagonistas imprescindibles de la resistencia que opuso la zona a la invasión napoleónica de la capital.

Los datos de la ruta:

Título: 'Mujeres para recordar'
Fecha: Domingo, 12 de marzo (11.00 horas)
Reserva de plazas: 692 717 612 o en info@cultopia.es indicando nombre, número de plazas que necesita y teléfono de contacto.
Precio: 6 euros por persona (menores de 12 años gratis).
Duración: Más de dos horas.
Punto de encuentro: Plaza de la Merced (junto al obelisco).

Pero para entender por qué este barrio popular de Málaga se convirtió en una auténtica 'ratonera' para los soldados franceses que comenzaron a avanzar hacia la capital desde la zona de Teatinos, hay que dibujar el escenario previo de ese 5 de febrero, reconvertido en nuestro 2 de mayo local. Lo contaba en un artículo en SUR Jon Valera, de la Asociación Histórico Cultural Teodoro Reding: El 24 de enero de 1810, dos años después del triunfo del ejército español en la batalla de Bailén -al que contribuyeron miles de malagueños encabezados por su gobernador, Teodoro Reding- nuestra ciudad recibe la noticia de que las tropas de Napoléon han entrado de nuevo en Andalucía sin encontrar resistencia. El pueblo, pendiente de una Junta de Gobierno indecisa, empieza a alborotarse (). Tras la infructuosa defensa en Antequera, la vanguardia del VI Cuerpo de Ejército del general Horace Sebastiani llega a Teatinos. Los defensores de la ciudad respondieron a la invasión a pesar de que estaban en franca inferioridad numérica: A las cinco de la tarde sería imposible continuar -escribe Valera-. Los defensores se vieron obligados a retirarse y los franceses entraron en Málaga.

Pero allí encontraron una resistencia que no esperaban: comenzaron a avanzar en dos frentes por la zona de Zamarrilla, El Perchel y La Trinidad; pero en este barrio popular, en la zona que hoy ocupa la plaza de San Pablo, los soldados de Napoleón encontraron una respuesta que tiene que ver más con ese 'ingenio' de luchar con lo que se tiene a mano que con complicados cálculos de estrategia. Y buena parte de ese protagonismo lo acapararon las mujeres del barrio, que se sumaron sin dudarlo a los intentos de sus maridos y vecinos por parar el avance de las tropas conscientes de que la guarnición del ejército con la que contaba la ciudad no era tan numerosa como la de los franceses y que nadie mejor que ellos para defender sus casas.

Tuvieron un papel definitivo en el enfrentamiento y consiguieron que el barrio se convirtiera en una 'ratonera'. Lo dice, con la seguridad de quien ha repasado decenas de testimonios históricos, Ana Belén Gutiérrez Fernández, licenciada en Historia del Arte, apasionada de la historia local y una de las artífices de las nuevas rutas que ha puesto en marcha en su agenda la empresa cultural Cultopia (www.cultopia.es); ésta sobre la importancia -en demasiadas ocasiones silenciada- que tuvieron las mujeres en los acontecimientos históricos de Málaga desde el siglo XVIII a nuestros días.

En ese recorrido, estas mujeres tienen uno de los puestos de honor. Qué es si no que fueran capaces de organizarse casi como un ejército paralelo y mientras unas ayudaban a cargar las escopetas con pólvora otras se asomaran a los balcones de las plantas bajas para arrojar a los soldados todo tipo de objetos con la intención de pararlos: piedras, macetas y hasta agua y aceite hirviendo. Se puede imaginar uno lo que tuvo que ser eso, en un barrio de callejuelas estrechas con los invasores sorprendidos ante la naturaleza de la artillería.

El origen de calle Malasaña

Aquel 5 de febrero de 1810 pasará a la historia de Málaga por la resistencia de un barrio y sus mujeres, pero también porque muchas de ellas terminaron detenidas y represaliadas a fusil a manos de los franceses. La huella que aún tiene ese pasaje histórico en la historia local es tal que asociaciones culturales como la de Teodoro Reding o 'Torrijos 1831 han conmemorado el aniversario de ese levantamiento con la recreación del enfrentamiento en los mismos escenarios y con armamento, uniformes y ropas de la época.

La historia de estas valientes de La Trinidad late, también, tras el nombre de una de las calles más emblemáticas del barrio trinitario: la calle Malasaña. Ahora bien, ¿de dónde viene el nombre?, ¿qué relación guarda con los acontecimientos que tuvieron lugar en esa zona de la capital en los primeros compases del siglo XIX? La especialista Ana Belén Gutiérrez vincula la denominación de esta calle con los acontecimientos paralelos que tuvieron lugar en Madrid para frenar el avance de las tropas napoleónicas. Allí destacó por su valor Manuela Malasaña (Madrid, 1791-1808), una de las víctimas del levantamiento de la capital el 2 de mayo de 1808. La joven, que cayó en el enfrentamiento cuando sólo tenía 17 años, es reconocida hoy como una de las heroínas populares y anónimas de aquella jornada y un personaje imprescindible a la hora de abordar la Guerra de la Independencia Española.

El protagonismo de Manuela Malasaña fue reconocido desde el primer momento con nombre y apellidos, pero en el caso de las mujeres de La Trinidad aquella identidad colectiva quedó diluida en el anonimato; precisamente por esa memoria que en demasiadas ocasiones resulta débil con el papel que jugaron las mujeres en la historia. Por eso, y ante la falta de una o varias líderes a las que honrar con una calle en el barrio, se decidió que la vía recibiera el nombre de Manuela Malasaña (hoy, calle Malasaña) en recuerdo de todas. En recuerdo de esas valientes que demostraron que no hace falta ser un ejército para plantarle cara al enemigo.

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