Una jueza denuncia «deplorables» condiciones de vida y un régimen carcelario en dos CIE

El primer grupo de inmigrantes que llegó en Año Nuevo a Málaga, al abandonar el miércoles la Comisaría Provincial/
El primer grupo de inmigrantes que llegó en Año Nuevo a Málaga, al abandonar el miércoles la Comisaría Provincial

Emplea términos como «claustrofóbicos» o «masificados» en un duro auto donde critica las «graves deficiencias» en los centros de Algeciras y Tarifa

JUAN CANOMálaga

«Un auto judicial sin precedentes en la historia de la extranjería española», en palabras de uno de los juristas de inmigración más reconocidos del país. Una insólita resolución en la que la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Algeciras (Cádiz), Belén Barranco Arévalo, se despacha contra el Ministerio del Interior por la situación en la que mantiene a centenares de inmigrantes extracomunitarios en dos de los más importantes centros de extranjeros (CIE) de España, el de la propia Algeciras y el de Tarifa, donde generalmente se producen, por cercanía, los internamientos ordenados por los juzgados de Málaga.

La magistrada, que visitó ambas instalaciones en octubre y noviembre pasados, no ahorra adjetivos para describir lo que ha visto en los dos CIE: «Deplorables, claustrofóbicos, absolutamente masificados o más propios de régimen carcelario». Se trata explican los expertos de «graves deficiencias» que aquejan a los centros repartidos por toda España; pero no son las ONG o los propios inmigrantes los que las denuncian con palabras gruesas, sino que la severa queja viene de la Justicia.

Según Barranco, los dos centros tienen varias deficiencias comunes. La lista es de varios párrafos: «ausencia de espacios lúdicos; ausencia absoluta de luminosidad en las habitaciones de los internos, motivada por la presencia de rejas de hierro y por la inexistencia de luz artificial; o ausencia de muda de ropa interior», entre otras muchas cosas. Pero lo que parece preocupar más a la jueza es el riesgo de seguridad que corren los inmigrantes ya que son encerrados en sus habitaciones con candados.

El panorama de las instalaciones de Algeciras es desolador. Habla de que todo el espacio lúdico es una «estantería-biblioteca» (sic), «que presenta un aspecto deplorable y decadente, con más libros por el suelo que por los propios estantes». «Los patios de recreo son claustrofóbicos () ocupan el espacio de tres Ford Fiesta aparcados a lo ancho y cuatro turismo de la misma marca a lo largo». La situación de los patios de las mujeres es todavía peor porque, asegura, no cabrían ni cuatro coches aparcados.

Para la magistrada, la presencia de «mamparas de cristal y hierro» en la sala de comunicaciones «es más propia de un régimen carcelario y penitenciario que de un centro de internamiento donde no está restringido el derecho de comunicación». Ni una máquina de refrescos, ni de tabaco, ni un tendedero resguardado de los elementos (la ropa se cuelga entre las rejas de las habitaciones) ni, obviamente, servicio de lavandería («en época de lluvias, es imposible su secado», resalta la instructora). En Algeciras, además, los internos de algunos módulos solo tienen duchas colectivas.

Defecar en público

En Tarifa, de acuerdo con la información recabada por la jueza, la situación es aún peor con una «absoluta masificación de los internos en las habitaciones». En uno de los módulos, que es en realidad una gran habitación, duermen hasta 24 personas tumbadas en literas «sin solución de continuidad».

Pero quizás la situación más degradante para los extranjeros que describe Barranco es la de los baños. No hay, revela, ni retretes ni lavabo en los módulos. «Existe tan solo un boquete en el suelo recubierto de aluminio donde defecar y miccionar, y donde quien pretenda usarlo queda expuesto a la vista de sus restantes compañeros de modulo (no solo de habitación), por cuanto que no existe una pared o una puerta que cubra todo el cuerpo». En Tarifa ni siquiera hay un «espacio concreto y reservado»para que los internos puedan recibir visitas; los encuentros entre ellos y sus visitantes se realizan en unos bancos en un pasillo, se lamenta la jueza.

Pero no todo es negativo. La magistrada refleja en su resolución, como «común denominador en sentido positivo», la «absoluta limpieza en sus instalaciones y adecuada alimentación en cuanto a calidad y cantidad de raciones diarias, siendo también adecuado el servicio médico». También destaca la jueza la existencia de cabinas para recibir llamadas.