Un deporte con sello malagueño

Álvaro se dispone a lanzar la pelota que sujetan sus compañeras Cristina, Ainara y Raquel. /
Álvaro se dispone a lanzar la pelota que sujetan sus compañeras Cristina, Ainara y Raquel.

Un profesor del CEIP Hans Christian Andersen desarrolla una nueva disciplina en la que se utilizan grandes pelotas que se impulsan con los codos en posición ‘cenachero’

FRANCISCO GUTIÉRREZ

Con los brazos en posición de jarra, como transportaba el típico cenachero los capachos con pescado, Álvaro se dispone a lanzar la gran pelota que sujetan formando una figura sus compañeras de equipo Ainara, Cristina y Raquel. Con sus cuerpos y brazos forman figuras sujetando la pelota suiza de 55 centímetros de diámetro, que los chicos y chicas del Hans Christian Andersen han identificado con monumentos andaluces.

Jugadores. Cuatro contra cuatro, dos chicos y dos chicas, de manera que juegan ocho, el número de provincias andaluzas. El encuentro se disputa en una cancha dividida.
Mecánica. Los saques de la pelota se realizan impulsándola con los codos. Es una pelota suiza, de 55 centímetros de diámetro, que aquí se denomina Infante en homenaje a Blas Infante, padre de la Patria Andaluza.
Duración. Dos tiempos, de 12 minutos cada uno, y un descanso de 10 minutos entre cada tiempo. Se ha elegido el número 12 en homenaje a la Constitución de 1812, La Pepa.
Anotación. El juego consiste en conseguir el mayor número de puntos posible, que aquí se llaman sur. Se consiguen cuando, lanzada la pelota por un equipo, bota tres veces sin que puedan recogerla los del equipo contrario.
Otros términos. En el momento del saque, tres personas sujetan la pelota, alineadas formando lo que llaman muralla. Las áreas de juego se llaman biznagas. Siesta, cuando saca un equipo y el contrario no llegó a su área de biznaga.

El objetivo del juego: lanzar la pelota lo más lejos posible, en el campo del equipo contrario, de manera que dé tres botes antes de que los jugadores la atrapen. Cada punto se denomina sur. Ya cuentan con un reglamento propio y se está practicando en lugares tan alejados como La Rioja o el País Vasco.

Norberto Jurado es el profesor de Educación Física de este colegio de la zona de Cruz de Humilladero. Es licenciado en Pedagogía y Psicopedagogía por la Universidad de Málaga. También tiene los máster en Innovación Educativa y Psicología y es doctor en Ciencias de la Educación. Y fue precisamente a partir de su tesis doctoral, en la que estudia la vuelta a la calma después de un ejercicio físico (es decir, recuperar el punto inicial de relajación), cuando esta nueva disciplina deportiva da sus primeros pasos.

«Fue haciendo un ejercicio con pelota suiza o fit ball cuando unos niños me la lanzan, yo la golpeé con los brazos en jarra y uno me dijo que parecía un cenachero». Este comentario le dio qué pensar y a partir de ahí Norberto ha ido desarrollando la idea, perfeccionado las normas, poniéndolo en práctica y difundiendo un nuevo deporte netamente malagueño y andaluz, pero que ya se practica en colegios de La Rioja y el País Vasco y que se ha presentado hace unos días en el simposio internacional de Educación Física celebrado en Costa Rica, donde fue recibido con mucho interés por parte de los profesores.

Norberto Jurado es, además de profesor, investigador del grupo HUM-564 del departamento de Expresión Corporal de la UMA. Su director de tesis, José Chinchilla, presentó el baloncodo en ese simposio, mientras que Norberto intervino por videoconferencia desde Málaga. «Para mí fue una sorpresa que se admitiera en el simposio, y después ha sido un gran apoyo e impulso al proyecto», comenta en la pista deportiva del colegio donde los niños y niñas practican el baloncodo.

Viendo el potencial que tiene y la ilusión con que sus alumnos han acogido esta nueva disciplina, Norberto se puso manos a la obra para desarrollar la idea y difundirla. En primer lugar, adquirió la patente del nombre baloncodo, compró el dominio web y ha creado una página, www.baloncodo.com para su difusión. También lo ha puesto en conocimiento del Consejo Superior de Deportes, para que lo incluya en el registro de deportes, y de la Consejería de Educación. Con responsables del Ayuntamiento de Málaga tiene prevista una próxima reunión.

Pero el baloncodo, explica, es algo más que un deporte. Asegura que es una disciplina educativa e integradora, puesto que trata de desarrollar las competencias comunicativas entre los alumnos (tienen que hablar entre ellos para consensuar la estrategia en cada jugada o tirada) y también desarrolla el razonamiento lógico-matemático (para enarbolar la colocación o descolocación en cada jugada, alternando la trayectoria del balón). Norberto destaca también su carácter inclusivo, puesto que chicos y chicas juegan por igual y participan activamente, estableciéndose un turno para cada jugador y jugadora sin discriminación alguna.

Gracias a este enfoque lúdico-didáctico, en el centro se emplea como recurso educativo para que, durante los períodos de recreo, el alumnado pueda disfrutar de forma coeducativa del deporte y la actividad física, reduciendo considerablemente los problemas de convivencia en este período, explica Norberto, que añade con satisfacción que ya se ha organizado una liga interna.

Prototipo

Norberto no deja de pensar en cómo mejorar el juego. Y de recibir interesantes propuestas, como la que le ha llegado de una empresa de productos deportivos de Zaragoza, que ha desarrollado un prototipo de pelota de 25 centímetros de diámetro y una cobertura de cuero ligero. También tienen ya un logotipo oficial y en su página web cuentan con varios vídeos tutoriales para que este deporte con sello y sabor malagueño conquiste las canchas de colegios de toda España.

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