El viaje de la burguesía malagueña

El viaje de la burguesía malagueña

De la Alameda a la Malagueta, la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga relata la historia de los años más boyantes de la capital

IVÁN GELIBTER

Temboury, Bolín, Crooke, Gross, Pries, Huelin, Grund, Raggio... Muchos de estos apellidos quizá nos suenen en Málaga, pero lo cierto es que su origen, aunque extranjero, está ligado a la historia de la burguesía en Málaga, tanto en los siglos XVIII como XIX. Además de ellos, hay otros nombres aún más conocidos, como el de Cánovas del Castillo o el de Larios, que forjaron un nombre para la ciudad, tanto en términos económicos como, por supuesto, políticos.

Dar a conocer esta parte de la historia local es la intención de otra de las guías publicadas por la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga, y que forma parte del trabajo realizado por la institución en los últimos años. Toda vez que este periódico publicó hace unas semanas el circuito por los lagares de los Montes de Málaga, en este caso la capital de la Costa del Sol tiene el protagonismo por completo, ya que todos los sitios planteados en una hipotética visita recorren el Centro y la zona este de la ciudad. Muchos de ellos, además, como el caso del Ayuntamiento, siguen siendo edificios de referencia en la Málaga de hoy en día.

El eje de la Alameda

La zona residencial burguesa de Málaga se concentra en el siglo XVIII en la Alameda Principal de la ciudad, aunque a partir del XIX también en la zona de la Malagueta y de Paseo de Reding hacia el este.

La Malagueta, además, fue también la segunda gran zona industrial, con empresas como la ferretería de Juan Giró, 'El ángel' (1841); la fábrica de azúcar de Martín Heredia, instalada en 1860; y la central eléctrica 'La maestranza', montada a finales de siglo, en 1897.

Justamente en esos terrenos ganados al mar se sitúa desde comienzos del siglo XX el Parque, espacio en el que se fue concentrando la zona administrativa de la ciudad, con construcciones como la antigua Aduana del Puerto, el Ayuntamiento o el Banco de España, y cuya característica principal era que gozaban del 'privilegio' de estar situadas en las cercanías del Puerto, que según la Asociación era el «polo de atracción de la economía de la ciudad».

En el caso de la Alameda, ésta fue urbanizada a finales del siglo XVIII en el arenal situado en la desembocadura del río Guadalmedina, tratándose de un paseo arbolado que no llevaba en principio asociado la construcción de casas. Con el tiempo, se convirtió en la zona de moda de la ciudad, alojando los edificios hosteleros más destacados, y los palacetes y residencias de la burguesía industrial y comercial de Málaga. Además, era el espacio de paseo de todos los malagueños. A día de hoy, algunos de sus edificios se utilizan con fines públicos, como el caso de la Delegación de Gobierno de la Junta de Andalucía.

Edificios de la Malagueta

Tal como esta guía plantea, el primer paso para conocer de primera mano la herencia burguesa de la capital pasa por la Malagueta. El primer edificio es el correspondiente a 'The Málaga Electricity Company La Malagueta'. La central se sitúa en la calle Maestranza, y se construyó por el arquitecto Eduardo Strachan Viana Cárdenas. La chimenea, de 46 metros de altura, se proyectó junto al resto del edificio de la fábrica, que entró en funcionamiento en 1896. La central térmica estuvo funcionando hasta mediados de siglo, y hoy es el edificio administrativo de la compañía.

A unos metros de allí, en el Paseo de Reding número 20, se halla otra de las construcciones emblemáticas de la época, el Palacio de la Tinta, construido en 1908 por Julio OBrien. El nombre popular de este edificio se debe a la ingente cantidad de funcionarios que albergaba. Era la sede los Ferrocarriles Andaluces, y después de la Confederación Hidrográfica del Sur. El edificio presenta elementos modernistas en su decoración: rejerías interiores, ventanales con vidrieras y curvaturas de algunos vanos.

El Hospital Noble, por su parte, se edificó en 1967 en la plaza de Torrijos con un proyecto del arquitecto José Trigueros. Joseph William Noble (1797-1861) era natural del condado de Frisby, en Inglaterra, donde era parlamentario. Delicado de salud, vino a Málaga a restablecerse, pero murió víctima del cólera. El hospital fue fundado por sus hijas Ellen Ann y Margaret como hospital auxiliar para los vecinos y marinos de todas las nacionalidades -principalmente en casos de urgencia-, según afirman desde la Asociación.

Ayuntamiento y Aduana

El edificio del Ayuntamiento se construyó en 1911 por los arquitectos Fernando Guerrero Strachan y Manuel Rivera Vera, mientras que intervinieron en la decoración los escultores Diego García Carrera y Francisco Palma García. El programa iconográfico del exterior, todo en yeso estucado y patinado, hace ilusión a los factores sociales que constituyeron el auge de la ciudad en el siglo XIX y XX. El costado izquierdo se dedica a los recursos de la economía. El primer bloque va dirigido a la industria, la agricultura y la pesca. La alegoría de la industria es un desnudo femenino acompañado de ruedas, maquinaria, yunque, poleas y hoja de roble.

La antigua Aduana del Puerto nace fruto del auge económico del siglo XVIII, y la necesidad de atender el importante tráfico comercial de la ciudad. Se encarga el proyecto en 1787 a Manuel Martín Rodríguez, sobrino de Ventura Rodríguez y director de la Real Academia de Bellas Artes. Las obras se terminaron en 1829 dirigidas por Pedro Nolasco de Ventura, dedicándose a fábrica de tabaco hasta 1839. Posteriormente se usó como dependencias de la Hacienda pública, como Diputación Provincial y Gobierno civil. Actualmente se encuentra a la espera de albergar el Museo de Málaga.

Casa de Guardia y Larios

La Antigua Casa de Guardia tiene su origen en una de las destilerías más antiguas de la ciudad, creada en 1840 por José de la Guardia. Pronto adquirió popularidad por introducir en Málaga la fabricación de licores que hasta entonces se importaban, como el coñac, el ron o la ginebra, motivo por el que fue premiado en la Expo de 1862 con una medalla de plata. En la década de 1870 amplió su actividad a la crianza de vinos. El negocio pasó por varias manos hasta que en 1895 fue adquirida por sus actuales propietarios, la familia Garijo. La bodega también cuenta con la famosa taberna, que lleva en su emplazamiento de la Alameda Principal más de un siglo.

La confluencia entre la calle Larios con la Alameda es quizá el eje más famoso de toda la ciudad. Allí se sitúa la estatua de Manuel Domingo de Larios, segundo Marqués de Larios. Se levantó en 1899 por el escultor Mariano Benlliure y Gil. EL segundo Marqués de Larios fue director de la Sociedad Hijos de Martín Larios, dedicada a los sectores textil, azucarero y de fabricación de aceites y jabones.

Este viaje por la historia y el legado de la burguesía local, y que concluye en los Jardines de Picasso, es otro de los recorridos planteados por la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga. Un legado, por cierto, tan imprescindible como poco promovido entre los ciudadanos.

 

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