Sierra Bermeja quiere ser un parque nacional

Uno de los muchos afloramientos de agua, con las tonalidades rojizas de la sierra que le dan su nombre. :: Diego Rodríguez Martínez/
Uno de los muchos afloramientos de agua, con las tonalidades rojizas de la sierra que le dan su nombre. :: Diego Rodríguez Martínez

La plataforma que impulsa su promoción entrega en el Ministerio de Medio Ambiente la memoria científica y técnica que avala el acceso a la máxima categoría

IGNACIO LILLO

Sierra Bermeja no se conforma con ser uno de los espacios más bellos y característicos de la greografía malagueña. El cordón montañoso que domina la Costa del Sol, desde Marbella hasta Estepona, merece ser un parque nacional, y en ello están de acuerdo la UMA y el resto de la comunidad científica, así como los grupos ecologistas, los diez ayuntamientos por los que se desparrama y la Diputación Provincial de Málaga. El colectivo que impulsa su promoción acaba de entregar en el Ministerio de Medio Ambiente la memoria científica y técnica que avala los valores naturales que la hacen merecedora de la máxima categoría.

LOS DATOS

plantas endémicas sólo crecen en estas sierras, que son además un hábitat principal del pinsapo.

sobre uno es el índice de biodiversidad, un valor muy alto e idéntico al de Sierra Nevada.

Con la ayuda de Javier Martos, portavoz de la plataforma 'Sierra Bermeja Parque Nacional' y corredactor del citado documento, SUR desgrana las razones que hacen este paraje un lugar tan especial. Y la primera es, precisamente, la composición de las montañas: «La sierra en sí, como entidad geológica, es de un mismo tipo: la peridotita». Añade: «Son rocas del manto de la Tierra, muy escasas en el Planeta, que surgen de debajo de la corteza, a una profundidad superior a 70 kilómetros y que emergen en forma de magma». Estas formaciones surgieron en la orogenia alpina, al mismo tiempo que los Pirineos, el Himalaya y el Atlas, hace 23 millones de años, lo que en geología significa que son «muy jóvenes».

Pues bien, Sierra Bermeja es el mayor afloramiento del mundo de este tipo de rocas y el único de la Península Ibérica. «En el ascenso arrastraron metales, por lo que es un suelo muy tóxico y las plantas en teoría no podrían crecer, por lo que aquellas que lo han conseguido se han adaptado».

Plantas endémicas

Lo que lleva a una segunda singularidad importante: «No hay agricultura y las plantas que consiguen sobrevivir son muy singulares, por lo que hay muchas especies endémicas. Allí habitan la 'Centaurea lainzii', la 'Centaurea haenseleri' y hasta 21 plantas que sólo crecen en estas sierras. «En la relación entre extensión y endemismos tiene una de las concentraciones más altas de la Península».

Además, es uno de los pocos enclaves donde crece el pinsapo, la especie más característica de la provincia, y el único donde lo hace sobre las citadas rocas peridotitas. «Sólo habita en la Sierra de las Nieves, Grazalema y Sierra Bermeja, y tiene un primo en Marruecos. Es un árbol endémico, un abeto único en España, y este además es un hábitat potencial para que se expanda», continúa el experto.

También los insectos han tenido que especializarse para vivir, por lo que, nuevamente, el índice de biodiversidad es uno de los más altos, de 0,9 sobre 1, el mismo valor que Sierra Nevada. Los ríos y arroyos que surcan la sierra, como son el Guadalmansa, el Guadaiza, el Castor, el Guadalmina, el Padrón, y el de La Cala, están considerados zonas de especial conservación para las libélulas, porque son muy vírgenes.

Y todo ello, sin obviar los valores netamente turísticos, con la carretera Ronda-San Pedro como una de las rutas más frecuentadas, con una distancia de sólo ocho kilómetros en línea recta desde los 1.452 metros de altura de Los Reales hasta la costa; en medio de un bosque mediterráneo de pinos negrales o resineros, altamente resistentes a los incendios.

¿Qué supondría?

Martos reconoce que el entorno ya tiene varias figuras legales de protección: Los Reales es paraje natural, mientras que todo el macizo está incluido en la Reserva de la Biosfera y tiene el máxima grado de la UE, el de Zona de Especial Conservación (ZEC). Los usos productivos ya están limitados, por lo que, aclara, ser parque nacional no le añade limitación adicional a la que ya existe.

En cambio, sí que aporta otras cosas: «Ahora no recibe ningún fondo para su preservación; además de ser una marca tendría una asignación de los Presupuestos Generales del Estado». A su juicio, ello permitirá aprender más y conservarla frente a los incendios, que es el mayor peligro, sobre todo para el pinsapar. «Los diez pueblos de su entorno tendrían la marca que crea un motor económico y turístico; especialmente para los del interior, donde el patrimonio natural se convertirá en un elemento dinamizador».