Málaga participa en un proyecto pionero de reutilización de agua en cultivos tropicales

Bioazul diseñó en 2014 una planta piloto de regeneración de agua para riego que probó en Cártama./
Bioazul diseñó en 2014 una planta piloto de regeneración de agua para riego que probó en Cártama.

El objetivo es desarrollar una planta innovadora que obtenga agua regenerada de calidad y estudiar sus efectos sobre el crecimiento de las plantas, la cosecha y los frutos

AGUSTÍN PELÁEZ

Desarrollar una tecnología innovadora que permita obtener agua regenerada con elevados niveles de calidad que cumpla la legislación, a la vez que profundizar en el conocimiento sobre los efectos que el uso de la misma tendrá sobre aspectos agronómicos como el crecimiento y desarrollo de las plantas (aguacate, mango y tomate), la cantidad de cosecha y la calidad del fruto. Estos son los principales objetivos del proyecto europeo RichWater financiado a través del programa Fast track to innovation, dentro del programa Horizonte 2020, y que en Málaga desarrollan la empresa Bioazul, en colaboración con el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) La Mayora. Se trata del único proyecto en Europa coordinado por una entidad española, que además es pionero en el estudio del uso de aguas regeneradas en cultivos tropicales.

El proyecto, que quiere ser una plataforma para la difusión, capacitación y sensibilización en el uso de aguas regeneradas, contará con una planta demostrativa en el municipio de Algarrobo, donde se organizarán visitas y actividades divulgativas durante 2017. La idea es tener instalada y en funcionamiento la planta en enero próximo. La empresa Bioazul, especializada en proporcionar soluciones técnicas y comerciales en los campos del medio ambiente, la ingeniería energética y el agua, es la encargada de coordinador del proyecto, que cuenta también con la colaboración del Ayuntamiento y la Comunidad de Regantes de Algarrobo.

Con el proyecto RichWater, que tiene dos años de duración, lo que se persigue es que el agua regenerada se convierta en un alternativa que cuente con la confianza de los gestores de los recursos hídricos, agricultores y consumidores. Según el director de proyectos de Bioazul, Rafael Casielles, la Axarquía es una comarca de arraigada tradición agrícola, pero muy dependiente de la climatología local.

Para Casielles, las escasas precipitaciones de los últimos años hacen que las perspectivas de futuro no sean muy halagüeñas. El pantano de La Viñuela, el mayor de la provincia y la principal fuente de agua para los agricultores de la zona, se encuentra en estado de prealerta de sequía desde julio de 2015. «Existe por tanto una preocupación creciente en el sector agrícola por cómo afrontar los posibles cortes de agua que puedan sobrevenir durante el próximo periodo estival», señala. Con una capacidad de 165 hectómetros cúbicos, el embalse de la Axarquía almacena actualmente menos de la mitad de su capacidad máxima, exactamente 79,65 hectómetro cúbicos.

Fuente alternativa

Según la investigadora del CSIC en La Mayora, Mercedes Romero, que también participa en el proyecto, las tendencias actuales de consumo muestran que no habrá suficiente agua para satisfacer la demanda creciente sin un cambio drástico de la forma en que se utiliza, gestiona y reparte este recurso limitado.

Para Bioazul, las estrategia para paliar los efectos de la sequía pasan por optimizar los sistemas de riego para evitar aportes innecesarios a los cultivos, evitar pérdidas en las canalizaciones o utilizar fuentes alternativas como las aguas regeneradas. «Todas estas medidas son necesarias y deben emplearse conjuntamente para garantizar el desarrollo sostenible de la agricultura en la Axarquía», afirma el responsable de Bioazul.

Los promotores del proyecto consideran que el uso de aguas regeneradas es un recurso de enorme potencial que está siendo «desaprovechado». Según apuntan, solo en Vélez-Málaga, Algarrobo y Torrox se producen unos 30.000 metros cúbicos de aguas residuales al día, en verano, y unos 20.000 metros cúbicos, en invierno. «Este enorme volumen de agua se vierte al mar después de ser tratada, mientras que la falta de agua disponible para el riego supone una limitación para la producción agrícola y la creación de riqueza en la comarca», según Casielles.

En Andalucía, la Junta plantea para paliar el déficit hídrico la reutilización de aguas regeneradas, que son aguas residuales depuradas que han sido sometidas a un proceso de tratamiento adicional o complementario. Bioazul recuerda que para organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), si reciben el tratamiento adecuado, las aguas regeneradas pueden emplearse de forma segura para el riego de jardines o campos de golf, la limpieza urbana, la recarga de acuíferos y también para la agricultura.

Según la empresa malagueña, la reutilización de las aguas regeneradas para riego agrícola, tiene como principales beneficios, además del aumento de los recursos hídricos disponibles, un importante ahorro de fertilizantes.

«El agua regenerada no solo aporta agua de riego sino también nutrientes que pueden ser directamente asimilados por las plantas y por tanto reducir el gasto en fertilizantes», señala Casielles.

Desconocimiento

El problema es que, aunque la escasez de agua es un problema acuciante en el campo andaluz, «aún existe un enorme desconocimiento sobre las ventajas que tiene su utilización. Los principales obstáculos para una mayor implementación tienen que ver con el desconocimiento y las reticencias en torno al uso de agua regenerada, pero también con la falta de formación en aspectos técnicos específicos y de infraestructuras que lleven agua desde las estaciones de depuración hasta las estaciones regeneradoras en los campos de cultivo», apunta Casielles, que con este proyecto pretende demostrar que el agua regenerada es un complemento a los recursos hídricos tradicionales.

 

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