Segundo día de huelga de basura en un ambiente crispado y sin reunión a la vista

Segundo día de huelga de basura en un ambiente crispado y sin reunión a la vista

La desunión entre Ayuntamiento y comité aparca el diálogo mientras los residuos ya se acumulan en la calle

FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Tratándose de Limasa, todo puede cambiar en un instante, pero en este momento, la negociación en Limasa está tan rota que se antoja complicada una solución rápida a la huelga de basuras que arrancó la madrugada de ayer. Pero no tanto por las diferencias entre las mejoras laborales que reclama el comité de empresa y hasta dónde está dispuesto a ceder el Ayuntamiento (los principales obstáculos son 433 euros de paga de productividad y una semana de vacaciones en verano), sino porque las relaciones entre unos y otros, pese a estar condenados a entenderse, han llegado a tal punto de crispación que hacen imposible cualquier mínimo diálogo sin que salten chispas. De momento no hay prevista una nueva reunión. Por lo pronto, esta mañana, el alcalde asiste a un congreso en Madrid, aunque por la tarde ya estará en Málaga.

La escenificación más clara de cómo está el panorama mientras la basura empieza a acumularse en las calles de Málaga tuvo lugar ayer en la Caja Blanca, escenario neutro elegido por gobierno municipal y sindicatos para retomar en persona el acercamiento de posturas que consiguieron por teléfono en el carrusel de ofertas y contraofertas de última hora que protagonizaron in extremis la noche del lunes para intentar desactivar un paro indefinido que ya estaba en marcha. Pero lejos de seguir avanzando en esa línea de entendimiento, las posibilidades de un acuerdo se esfumaron en apenas 47 minutos, que es el tiempo que tardaron los representantes sindicales en levantarse de una reunión marcada por la tensión, los reproches y las subidas de tono.

Una crispación en la sala de reuniones que contagió al medio centenar de trabajadores que esperaban en la calle cuando el presidente del comité, Manuel Belmonte, salió visiblemente indignado. «Tenemos que claudicar por cojones y no lo vamos a permitir. No quieren llegar a un acuerdo y nos ponen excusas baratas. Para nosotros no hay dinero pero sí para otras cosas. Que hagan otra videoconferencia y se pongan a decir mentiras», exclamó el líder sindical, quien minutos después, ya más sosegado y sin los empleados alrededor, aseguraba que la plantilla «está harta de declaraciones falsas y de que toda la culpa sea de los trabajadores». Además, lanzó un aviso a navegantes: «seguiremos en huelga los días que hagan falta; seguiremos en la línea que nos hemos marcado con el apoyo de los trabajadores», afirmó, aludiendo también a la sentencia judicial, recurrida por la empresa, que les da la razón al declarar que el único convenio colectivo vigente es el de 2010-2012 (previo a los recortes), prorrogado automáticamente.

Puntos clave

la negociación

LA EMPRESA

Productividad. Recuperar el abono de la productividad en 2017 con un importe de 867,9 euros y en 2018 aumentarla hasta los 1.119. De esa cuantía, 276 serían fijos y el resto variable en función del no absentismo.

Descansos. Los fijos descansarán todos los fines de semana, cubriéndose los huecos de los sábados con personal eventual.

Vacaciones. A partir de 2017, 15 días se disfrutarían entre junio y septiembre y los 21 restantes durante los otros ocho meses.

Bajas laborales. La empresa abonará un complemento para que cualquier trabajador que esté de baja cobre lo mismo que trabajando, incluido el plus de nocturnidad, siempre que no acabe ganando más que estando operativo.

Estabilidad laboral. El Ayuntamiento garantiza el mantenimiento de toda la plantilla fija (1.362 empleados) y de sus condiciones laborales hasta 2018, independientemente del modelo de la empresa cuando expire la concesión actual en abril de 2017.

EL COMITÉ

Productividad. Cobrar los 276,18 que ya se abonan incluidos en la paga de septiembre y recuperar de forma gradual los 867 euros restantes. En 2016, se pagaría la mitad (433,64 euros) distribuida en once mensualidades como complemento salarial en la nómina. En 2017, se abonarían los 867 íntegros.

Descansos. Los fijos descansarán todos los fines de semana, cubriéndose los huecos de los sábados con personal eventual.

Vacaciones. Desde este año, 21 días se disfrutarían en temporada veraniega y otros 15 durante el resto del año.

Bajas laborales. La empresa abonará un complemento para que cualquier trabajador que esté de baja cobre lo mismo que trabajando, incluido el plus de nocturnidad.

Sanciones. Retirada de las demandas interpuestas entre ambas partes y del millar de sanciones impuestas por bajo rendimiento.

Con cara de circunstancias, y escoltado por la policía mientras los trabajadores le abucheaban y despedían al grito de dimisión, el concejal de Sostenibilidad Medioambiental reconocía que tras el serio desencuentro de ayer «se abre un escenario mucho más complicado». «El esfuerzo municipal queda claro porque se traduce en una aportación municipal de 2,2 millones en 2016, 4,4 en 2017 y 5 en 2018, aunque desgraciadamente, el comité de empresa entiende que no es suficiente», lamentó Raúl Jiménez, quien incidió en la necesidad de «llegar a una salida conjunta». Por ello, como ya hiciera el alcalde en un videomensaje publicado por las redes sociales antes del inicio del paro indefinido, el edil se dirigió a la plantilla «no ya al comité», para pedirle «un trabajo de reflexión porque se les está ofreciendo lo que piden, pero, en vez de recogerlo este año, lo recibirán al cien por cien en 2018, así que consideramos que la ciudad no se merece una huelga por eso». En este sentido, precisó que una vez rechazada la última oferta municipal, el equipo de gobierno la retira de la mesa advirtiendo de que «cada día de huelga que pase las condiciones de un posible acuerdo serán peores porque ya se está dañando la imagen de la ciudad».

Sobre la mesa, el principal escollo está en la paga de productividad (una parte de ella concebida como salario al aglutinar anteriores subidas del IPC). El Ayuntamiento propone que cada trabajador perciba 867,9 euros en 2017 y llegar en 2018 hasta los 1.119, de los que 276 serían fijos y el resto variable en función del no absentismo. Por su parte, el comité pide que este mismo año se perciban esos 276 que ya se están pagando en la extra de septiembre y 433,6 euros distribuidos en once mensualidades como complemento salarial, y que en 2017 se llegue hasta los 867,9. El Consistorio argumenta su negativa en que el presupuesto de 2016 está prácticamente cerrado.

El segundo obstáculo está en las vacaciones, ya que Limasa pretende que a partir de 2017 se disfruten 15 días entre junio y septiembre y los 21 restantes durante los otro ocho meses de año días para así ahorrarse las contrataciones temporales en verano para tapar huecos; mientras los sindicatos reclaman la misma distribución, pero a la inversa: 21 en verano y 15 el resto del año. Por lo demás, el Ayuntamiento acepta que los trabajadores fijos descansen todos los fines de semana y que un empleado de baja cobre lo mismo que trabajando, además de garantizar la estabilidad de la plantilla hasta 2018, con independencia del futuro de Limasa cuando expire la concesión en abril de 2017.