El pleno aprueba por unanimidad la demolición de los cines Astoria

El edil de Medio Ambiente proponía ayer retirar los derechos ‘hereditarios’ a los empleados de Limasa. /
El edil de Medio Ambiente proponía ayer retirar los derechos ‘hereditarios’ a los empleados de Limasa.

La corporación acuerda pedir cuanto antes los permisos a la Consejería de Cultura mientras se pone en marcha un concurso de ideas y más tarde una consulta popular

PILAR R. QUIRÓSMálaga

La frase de moda entre los tertulianos si las hemerotecas hablaran sirvió ayer para ilustrar cómo los imposibles en una época, la pasada de mayoría absoluta del PP, de repente se vuelven sencillos y accesibles. Se trata de la demolición de los cines Astoria-Victoria, un asunto que propugnó en la pasada legislatura IU, que el otrora concejal de Cultura, Damián Caneda, veía factible hasta que se decidiese qué hacer con la manzana urbanística y que el alcalde Francisco de la Torre negó por activa y por pasiva hasta que no hubiese un proyecto en firme sobre el espacio. Pues bien, como se produce la magia en las cosas, el concejal socialista Daniel Pérez proponía sorpresivamente la demolición inmediata de los cines para que se incluyese en la iniciativa de IU-Málaga para la Gente, que pedía a su vez que se realizase un concurso de ideas sobre el espacio y más tarde una consulta popular para dotar a este espacio de vida. Venía a colación también el otrora edil díscolo Carlos Hernández Pezzi, ya que el concurso de ideas era un hijo suyo que recordaba el portavoz de IU-Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla.

Pues bien, la unanimidad sobre la demolición inmediata de los antiguos cines, que deslucen una plaza emblemática de Málaga y el entorno en el que jugaba Pablo Ruiz Picasso, con su casa natal al lado, quedó patente. El concejal de Urbanismo, Francisco Pomares, estuvo a punto de quitarle el apellido inmediata a costa de la autorización que debe dar antes la Consejería de Cultura para demoler cualquier edificio de la zona Centro, que debe estar en estado ruinoso, «que no es el caso», dijo, pero Zorrilla anduvo ágil pidiendo que aún así se inste ya a la Consejería a que dé los permisos para que el edificio acabe cuanto antes siendo escombros.

El PPvotaba favorablemente a todos los puntos, es decir al concurso de ideas (que ya se había aprobado en otro pleno) y aseguraba que estaba en conversaciones con el Colegio de Arquitectos para ponerlo en marcha, que sea abierto e internacional, y pedía a cambio que se retirase el punto en el que se reprobaba la gestión del equipo de gobierno en este espacio.

Zorrilla aceptaba el envite en vista de que hace poco que se reprobó al regidor e iban a ser dos en muy poco tiempo. No obstante, en su exposición de la iniciativa había dejado constar que el edificio primero era equipamiento cultural, después el PPlo hizo residencial para finalmente comprarlo más caro por ser suelo residencial, 21 millones de euros, más 11 que reclamaba la inmobiliaria Baensa. «Para ampliar la Casa Natal Picasso, equipamiento cultural, el museo de museos e incluso un mercado gourmet» explicaba el portavoz de IU-Málaga para la Gente sobre las propuestas que ya había hecho el PP y subrayaba el devenir «disparatado» del edificio hasta ahora. La iniciativa entera se hubiese aprobado por unanimidad si Ciudadanos hubiese votado a favor en los puntos del concurso de ideas y de la consulta popular para ver qué opción se elegía finalmente, pero Cassá no veía cómo hacer la consulta y exponía que su partido pensaba que era un lugar ideal para un hotel. Sí se sumaba el equipo naranja a la citada demolición así como a que se realice un estudio arqueológico previo del subsuelo. En fin, solo queda esperar el momento histórico en que la piqueta caiga sobre los cines y se quede diáfana la plaza a la espera de un proyecto elegido por los ciudadanos. La pelota está ahora en el tejado de la Consejería de Cultura, que debe autorizar la demolición.

Ciudadanos sobre Limasa: dice 'no' a revisar el convenio

El pleno de una ciudad, al igual que el parlamento, simulan siglos más tarde la idea del ágora griego, donde los ciudadanos podían ejercer la democracia en la actualidad no de forma directa, es decir a través de los elegidos y debe ser, sin duda, el lugar donde los grupos políticos hagan constar su parecer sobre los asuntos que conciernen a la ciudad. Luego, siempre se pueden matizar intervenciones, lo que es muy difícil es matizar un no sin ambages. Y esta negativa sin contemplaciones venía del líder naranja Juan Cassá que no veía el guante que le lanzaba el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, cuando de repente le demandaba que se votase en su iniciativa una enmienda popular para borrar los privilegios de los trabajadores de Limasa, que tienen un curioso derecho hereditario y dinástico por el que sus hijos o sus familiares pueden heredar sus puestos. Un privilegio más propio de la Edad Media y que hoy por hoy solo conserva en España la Monarquía, los derechos de cuna.

Pues bien, Cassá, que se encontraba enfrascado en su iniciativa para que se retirasen de la página web de Limasa preguntas sobre si los interesados tienen familiares en la empresa y qué relación tienen con ellos, no vio o no entendió la jugada, y directamente se negó a incluirla en la votación de su moción sin explicar los porqués.

Huelga decir que este derecho de sucesorio de los empleados de Limasa ha sido criticado por juristas en cuanto supone un agravio comparativo para el resto de los ciudadanos tratándose de una empresa semipública, pero pese a todo sigue ocupando un lugar de honor en el convenio colectivo de esta empresa «oscura», como sí dijo Cassá. Dándose cuenta de que pudiera no haber sido hábil políticamente hablando, el portavoz de Ciudadanos le explicaba a Raúl Jiménez, una vez acabado el pleno, que él considera que este tema tiene que tratarse en el consejo de administración de Limasa, y que será allí donde se vea porque está totalmente en contra del mismo. Pero lo dijo a posteriori. Esa es la verdad. Solo queda esperar que ambos, el PPy Ciudadanos, promuevan esta medida en el citado consejo de administración ya que, al parecer, lo tienen tan claro.

Polo Digital: otro nuevo concurso

El líder de Ciudadanos, Juan Cassá, interpelaba al portavoz del PP, Mario Cortés sobre el Polo Digital al que acusaba de haber ocultado información al pleno sobre el concurso de Red.es para equipar la instalación de Tabacalera, que se quedó desierto. Cortés explicó que las obras de adecuación del edificio de Tabacalera y alrededores empezaron el 20 de octubre y que acabarán al final de febrero, o incluso antes el edificio. Y que tras el concurso desierto para equipar el Polo quedaba un procedimiento negociado (que quedó desierto porque las empresas veían un desfase de 100.000 euros). Subrayó que ya tenía en sus manos el convenio con Red.es de 6,6 millones de euros que se firmará en breve, y que el pliego para el equipamiento ya se puede licitar de nuevo, «para finales de febrero también estará listo el equipamiento en la parte de arriba del edificio de Tabacalera, y en la de abajo se está diseñando la formación con el Imfe». Cassá le increpaba de nuevo sobre la posibilidad de haber ocultado información al pleno sobre el concurso. Cortés le contestaba que en la sesión en la que se aprobó el Polo estaba en marcha el procedimiento negociado y que nadie podía pensar que se iba a quedar desierto. El líder naranja mostraba su desacuerdo y decía, fuera del micrófono, que no había respondido.

Campamento Benítez

POmares marea la

perdiz sin aportar

Algún miembro del equipo de gobierno del PPdebería hacerle llegar al concejal de Urbanismo, Francisco Pomares, que cuando se le interpela democráticamente para conocer una cuestión, como ayer hacía el edil socialista Daniel Pérez, tiene la obligación de contestar cómo se está gestionando y no marear la perdiz para, al final, no decir nada. Este tic del edil de Urbanismo no es serio ni respetuoso. «¿De qué tengo que comparecer?», era su pregunta a secas. Y Pérez le inquiría de nuevo si se estaba tramitando otro plan especial para el Campamento Benítez o cómo ha sido posible tirar 250.000 euros por el desagüe en los plásticos de una laguna, que debe ser retirada por mandato de Aviación Civil. La respuesta, a trozos:«Es su opinión personal... yo no entiendo mucho de obras pero las certificaciones las tengo aquí... y ya está bien de levantar falsas polémicas difamndo a los técnicos de Urbanismo...», de los que curiosamente Pérez ni había hablado. En fin, una intervención para enmarcarla.