El verdadero reto de Beatriz Jiménez

Beatriz Jiménez, rodeada por sus amigas tras la carrera de este domingo en Málaga. /
Beatriz Jiménez, rodeada por sus amigas tras la carrera de este domingo en Málaga.

Amigos de la atleta malagueña la sorprenden con camisetas en apoyo de su hija Mara, enferma de leucemia, en la I Carrera Popular de la Guardia Civil

MARIVÍ MORILLA

De los 800 participantes que tuvo ayer la I Carrera Popular de la Guardia Civil, Beatriz Jiménez no era una más. La malagueña ha sido campeona de España de triatlón cross y ha ganado tres veces la Carrera Urbana Ciudad de Málaga y una la media maratón. Pero para la competición de ayer no estaba preparada, o por lo menos no como lo está habitualmente. Hace un mes le detectaron leucemia a su hija Mara, de cinco años, y por eso sus amigos le habían preparado a ella y a su marido una sorpresa al llegar a la meta. «Todos tenían debajo una camiseta con la cara de mi hija. Ha sido muy emotivo saber que nos están apoyando porque lo estamos pasando muy mal», confiesa la atleta.

Los corredores salieron a las diez de la mañana desde el Estadio de Atletismo Ciudad de Málaga para recorrer 7,5 kilómetros por una buena causa. Y es que los seis euros que costaron los dorsales fueron destinados a los niños enfermos con cáncer de la Fundación Luis Olivares. Beatriz Jiménez reconoce que ayer no estaba en su mejor momento para correr, pero sus compañeras no la dejaron sola en ningún momento de la prueba. Tanto es así que la esperaron en la línea de meta para que se alzara con la segunda posición. «Ellas no querían que me quedara atrás, me decían que esta carrera era mía y que, como ponía en sus camisetas, la íbamos a ganar», relata la atleta emocionada.

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Mara no pudo disfrutar de la sorpresa hasta que terminó la carrera y cesaron las lluvias. Cuando llegó al estadio municipal «bien abrigadita» como apunta su madre, nada más que hacía preguntar por qué tanta gente llevaba una camiseta con su foto. «Le hemos dicho que todo el mundo está luchando para darle fuerza y que así no tenga miedo cuando vaya a sacarse sangre», confiesa Beatriz Jiménez. Aunque a la pequeña le aterrorizan las agujas, su madre cuenta que, por lo demás, está asumiendo muy bien su enfermedad. «Nosotros le explicamos las cosas lo mejor que podemos, pero ella dice que no quiere hablar de leucocitos. Es muy valiente y nos está dando una lección de que hay que vivir el día a día, de que la vida es lo importante».

La pequeña está recibiendo actualmente tratamiento en el Hospital Materno Infantil, donde además cuenta con el apoyo de la Fundación Luis Olivares. Esta asociación lleva trabajando con niños enfermos de cáncer desde 2010 y a lo largo de su trayectoria ha conseguido hacerse un hueco en el corazón de los pequeños pacientes y de sus familiares, a los que ofrecen apoyo psicológico. «Hacen una tarea impresionante no sólo ayudándonos a nosotros, los padres, sino también tratando de que los niños no se den cuenta de lo que están pasando. Les hacen vivir la enfermedad de otra forma», afirma la atleta malagueña.