«Pinto de oro objetos que en esta sociedad son un tesoro para la gente»

El joven, ayer, sólo unas horas después de quedar en libertad, muestra sus manos manchadas de dorado. /
El joven, ayer, sólo unas horas después de quedar en libertad, muestra sus manos manchadas de dorado.

El pintor dorado, detenido el lunes por la policía, es un chaval de 20 años que vive en La Cala con sus padres

JUAN CANOMálaga

El misterioso pintor dorado ya tiene rostro, el de un estudiante de 20 años de ojos claros que viste bambas y pantalones caídos, como tantos chavales de su edad. «No soy un vándalo, sino un artista reivindicativo», se define el joven que durante el último mes ha estado cubriendo de color oro parte del mobiliario urbano de Málaga y Rincón de la Victoria.

Apenas han pasado 17 horas desde que abandonó la comisaría tras ser detenido por la policía. SUR lo localizó ayer en su domicilio, en La Cala del Moral, donde vive con sus padres. Aunque era reacio a hablar, accedió finalmente a dar su versión con la única intención de explicar su arte. «Sí, soy el pintor dorado», reconoce el joven, «no me gusta el nombre, pero entiendo que es la aplicación más real de lo que hago».

Empezó, como muchos artistas callejeros, en la clandestinidad, de ahí que su referente, «por aquello del anonimato», sea el famoso artista británico conocido bajo el pseudónimo de Banksy. Él también quiere mantener en secreto su nombre y únicamente se identifica por las cuatro letras de su firma grafitera, onuo, que pretenden reflejar las fases de la vida, «la infancia, la juventud, la madurez y la vejez». «Sólo quiero trasladar un mensaje de vida, contribuir a la sociedad desde el arte. He procurado dañar lo menos posible el mobiliario urbano y he evitado hacerlo, por ejemplo, en fachadas de negocios», relata.

Un día, harto de ver las imágenes que sigue dejando la crisis de gente hurgando entre la basura en busca de comida, surgió «el proyecto». The Real Gold, lo llama, que él mismo traduce como «El oro verdadero». La idea, en síntesis, es «pintar de oro objetos que en esta sociedad son un tesoro para muchas personas», resume el joven. «Mi intención aclara es que la gente se fije en ellos y reflexione sobre por qué están pintados de ese color». Y todos tienen un significado.

Su obra no empezó en Rincón de la Victoria «como todo el mundo piensa», corrige, sino en Málaga capital. Recuerda la fecha porque coincidió con la inauguración de la exposición Made in Spain en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC-Málaga), que fue el 13 de marzo. «Lo primero que pinté fue una piedra; por lo visto le llamó la atención a un vigilante del museo». Representa la pepita de oro: «Con ello pretendo reflejar que a cualquier objeto inerte se le puede dar el valor que queramos».

Actuaba de noche, cuando las calles estaban desiertas, armado con su arsenal de sprays y su mochila. «Lo siguiente fue una papelera». El significado es el mismo que el de los contenedores: «Hay muchas personas en nuestra sociedad que buscan comida o chatarra para sobrevivir. Para ellos, estos objetos son un tesoro». Una señora lo sorprendió in fraganti, pero no lo delató. «Me dijo que me había quedado muy bonita».

Las obras del pintor dorado empezaron a salir en los medios. «No esperaba causar tanto revuelo. Seguí porque veía que tenía buena aceptación entre la gente se guiaba por los comentarios de las noticias, que en la mayoría de los casos resaltaban el perfecto acabado de sus pinturas y se convirtió en un juego de misterio. ¿Qué será lo próximo?», confiesa el joven, aficionado al dibujo desde niño: «Siempre llevaba un cuaderno».

Apenas invertía un par de minutos en redecorar con su spray una papelera o una fuente, que representa el «bien tan preciado» que es el agua. «El objeto en el que más tardé fue el contenedor de papel que hay junto a Bellas Artes titulación que pretende estudiar en el futuro, estuve como unos 20 minutos con él». El pedestal de la facultad lo pintó para poner en valor el edificio «como centro artístico», mientras que los bancos, frente a museos o salas de exposiciones, son «el descanso y la contemplación del arte». Tiene una respuesta para cada una de sus obras. En la entrada de SUR dejó una de sus piedras «como agradecimiento a la cobertura» de las andanzas del pintor dorado.

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Todo iba bien hasta la madrugada del 9 de abril, cuando una patrulla lo identificó por pintar varios grafitis en la avenida de Fátima. En su mochila encontraron varios botes de spray, bocetos y una cámara con una colección de fotos del pintor dorado. «Fui muy educado con los agentes y no puse ningún problema les permitió ver las imágenes, pero ahí supe que iban a cogerme». El lunes, la policía se presentó en su casa a las siete de la tarde para detenerlo por daños valorados inicialmente en 1.000 euros. En el registro, que él mismo autorizó, los investigadores intervinieron 19 botes de spray, uno de pintura dorada y una piedra decorada en color oro.

Su detención quedó en libertad a medianoche acaba con el misterio de su identidad, que él pretendía mantener en secreto para que sólo se fijaran en su obra. «No ha podido ser», se conforma, «pero me gustaría continuar con el proyecto. Si algún ayuntamiento está de acuerdo, me encantaría seguir pintando el mobiliario». Porque sólo el arte, dice, puede ayudar a la gente a despertar.

 

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