Manuel Alberca: «La educación no se improvisa a golpe de leyes ni de boletines»

Manuel Alberca estudia la biografía como género histórico-literario./
Manuel Alberca estudia la biografía como género histórico-literario.

El catedrático de Literatura Española en la Universidad de Málaga advierte de que los jóvenes «actuales están en un nuevo paradigma, y los viejos no nos hemos enterado del todo»

MIGUEL ÁNGEL OESTE

Doctor en Filología Española por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Literatura Española en la Universidad de Málaga, Manuel Alberca lleva décadas centrando sus estudios en la autobiografía y la biografía como género histórico-literario. Hace unos meses obtuvo el Premio Comillas de Biografías y Memorias con La espada y la palabra. Vida de Valle-Inclán, que publicará en abril Tusquets Editores. Libro con el que trata de revelar qué había detrás de las máscaras de Ramón de Valle-Inclán y que se considera la biografía definitiva del escritor modernista.

¿Por qué nos interesa tanto la autoficción?

La autoficción, en cualquiera de sus variantes: la autofabuladora o la autobiográfica, ha alcanzado cierto predicamento, porque regatea el prejuicio literario y moral, que pesa sobre la autobiografía, con un velo de ambigüedad sobre la veracidad del relato.

Enrique Vila-Matas asevera que «llevamos siglos separando ficción y realidad con un biombo imaginario».

El imaginario constituye también la identidad y la realidad de cada cual. Eso no se puede ignorar. Tenemos que convivir con eso, pero sin delirar, sin confundir realidad y ficción. Decir que todo es ficción resulta una simplificación y una arbitrariedad.

¿Entonces hay una necesidad de leer cosas verdaderas?

Hay un cierto hartazgo de ficciones, y la realidad es ya tan rica, variada e imprevisible. Son ciclos. A mí me gusta alternar las lecturas, pero leo más autobiografía y biografía que novelas. Pero las sigo leyendo también.

¿El posmodernismo busca reafirmar la verdad, la identidad y la realidad?

Respecto al posmodernismo Terry Egleton dice algo que me gusta mucho citar: «El posmodernismo es demasiado joven para recordar la época en que existían la verdad, la identidad y la realidad». El cuestionamiento posmodernista de los grandes logros de la modernidad, aunque están justificados por la excesiva fe en el progreso y los excesos consustanciales a los avances tecnológicos y científicos, desemboca en una suerte de nihilismo estéril.

Con La espada y la palabra. Vida de Valle-Inclán ha obtenido el Premio Comillas de Biografías y Memorias, el más prestigioso de España.

El trabajo del biógrafo es como una carrera de maratón. Exige mucho tiempo, paciencia, viajar y escuchar a mucha gente. Llegar al final ya es un éxito pero si además te premian...

Para Gómez de la Serna Valle-Inclán «era la mejor máscara a pie que cruzaba la calle de Alcalá».

Ramón agrandó la leyenda de don Ramón. Valle-Inclán usaba y abusaba de las máscaras. Se escondía tras ellas. Lo realmente difícil es levantarlas y llegar a ver su lado oculto. Valle-Inclán se bastaba, él solo, para fabular sobre sí mismo y sobre su vida, pero encontró en los periodistas y en sus primeros biógrafos unos colaboradores ideales para hacer más grande su fábula. El resultado es que la biografía de Ramón pinta un Valle-Inclán colérico, cómico, ocurrente y caradura (tenía algo de todo esto), pero era también un hombre sensible, sociable, entrañable y cariñoso.

Parece que Valle-Inclán está más presente hoy

La obra de Valle-Inclán se ha visto favorecida por las lecturas obligatorias escolares. De Luces de bohemia se han vendido más de un millón de ejemplares en los últimas tres décadas. No está mal. Esto ha contribuido a que haya estado presente en las librerías y en los escenarios. Pero es que además su obra tiene una calidad de lenguaje y una temática tan actuales, que se puede decir que está vivo.

¿Por qué?

Porque su dibujo de la España decimonónica y de los últimos años de la Restauración borbónica resulta tan parecida a lo que desgraciadamente hoy estamos viviendo que su visión parece abrumadoramente profética.

¿Es difícil acercar a los alumnos a la Literatura cuando existe un evidente desinterés por la lectura?

La mutación que vivimos los ha transformado. Los alumnos, ni sus intereses, son ya los de antes, las diferentes formas de lectura y de soportes, el carácter dinámico de la literatura en Internet y en las nuevas tecnologías, todo ha cambiado. Las categorías de hace 50 años ya no son suficientes para comprender lo que está pasando. Los jóvenes actuales están en un nuevo paradigma, y los viejos no nos hemos enterado del todo. Pero esto no significa renunciar a la exigencia y al trabajo.

Cada vez hay más voces críticas con el deterioro de la educación, ¿qué piensa?

Si yo tuviera alguna solución para eso, no estaría aquí hablando con usted; me hubiera ido a vendérsela a cualquier partido con posibles. Los partidos políticos, con la ayuda inestimable de los pedagogos, son los mayores responsables del deterioro que sufrimos, y ninguno ha pedido todavía perdón. Pero seré un poco más crítico: entre todos la matamos y ella sola se murió. Montar un buen sistema educativo es muy lento y costoso, pero deshacerlo es bien fácil y rápido, como hemos visto.

La inversión en educación cada vez es menor

No todo es cuestión de dinero. Cuanto más dinero gastamos en educación, peores resultados tuvimos. A veces lo hemos derrochado con gastos injustificados. Por ejemplo, ordenadores para todos y universidad también en mi pueblo. No todo es cuestión de dinero, hay que saber cómo emplearlo y en qué.

¿No debería ser la educación y la cultura razones de estado?

Entre otras. Pero ni la una ni la otra se improvisan ni se hacen a golpe de leyes ni de boletines.

 

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