Investigadores desmitifican que sea bueno beber vino de forma moderada

José Miñarro, Fernando Rodríguez de Fonseca y Antoni Gual, en Carlos Haya. /
José Miñarro, Fernando Rodríguez de Fonseca y Antoni Gual, en Carlos Haya.

La mayoría de los alcohólicos no reciben tratamiento al ocultar su adicción por miedo al estigma social, señalan los expertos

ÁNGEL ESCALERAMálaga

La idea de que beber un vino de calidad de forma modera tiene efectos positivos para la salud fue desmontada por expertos en adicciones que participaron ayer en una reunión en el Hospital Regional Carlos Haya. Así, el coordinador de la Red de Trastornos Adictivos, Fernando Rodríguez de Fonseca, se refirió a un articulo publicado recientemente en la revista The Lancet, en el que se dice que el vino no tiene un efecto cardiovascular protector. «El alcoholismo es una patología tremenda», afirmó Rodríguez de Fonseca.

En esa misma línea se pronunció el jefe de la unidad de conductas adictivas del Hospital Clinic de Barcelona, Antoni Gual, que recalcó que el alcohol no presenta ningún aspecto positivo para la salud, excepto el del alcohol de 90 grados cuando se utiliza como antiséptico para curar las heridas. «Un buen vino tomado de manera moderada es menos malo que otras bebidas alcohólicas, pero eso no significa que posea efectos cardioprotectores», indicó el doctor Gual.

Rodríguez de Fonseca, Gual y el catedrático de psicobiología de la Universidad de Valencia, José Miñarro, participaron en Carlos Haya en una reunión de investigadores de la Red de Trastornos Adictivos (RTA) del Instituto de Salud Carlos III. Esta red se coordina desde Málaga. Desde hace 12 años, los 23 grupos que componen la RTA lideran la investigación biomédica en adicciones como las del alcohol, la cocaína, el tabaco y el cannabis.

«El alcohol es una sustancia tóxica, adictiva y cancerígena, que mata a 130.000 personas en Europa cada año. Hay 242 enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol», explicó Gual en una rueda de prensa. El abuso de la bebida está detrás de muchos accidentes de tráfico, de la cirrosis y de los cánceres de orofaringe, esófago, hígado y mama.

«El alcohol mata menos que el tabaco, pero lo hace mucho antes», señaló este experto. Además, es un problema oculto. Cuatro de cada cinco pacientes alcohólicos no reciben tratamiento a pesar de que los hay tanto para combatir el síndrome de abstinencia como para reducir el consumo por miedo al estigma social que existe. Ese hecho se acentúa en el caso de las mujeres, que ocultan que beben para no recibir las críticas de la sociedad, lo que provoca que vivan su adicción en soledad y sin recibir la ayuda que necesitan para superar esa dependencia.

«Las bebidas alcohólicas cuentan con una buena imagen en la sociedad y son bien aceptadas, pero se estigmatiza al alcohólico», precisó Antoni Gual. «Cuanto menos alcohol se beba, mejor», aseguró.

El efecto dañino de la cocaína

Por otro lado, el catedrático José Miñarro habló de los efectos perniciosos de la cocaína, sustancia que provoca daños muy graves en el organismo. Miñarro alertó del riesgo que corren los adolescentes cuando empiezan a consumir drogas, ya que eso hará que en su edad adulta sean más vulnerables a todo tipo de adicciones y a sufrir patologías psiquiátricas. Miñarro indicó que hay pocos tratamientos para luchar contra la adicción a la cocaína. A ese respeto, Rodríguez de Fonseca se refirió a que no ha habido un desarrollo farmacológico adecuado para combatir a la dependencia que crean las drogas.

El coordinador de la Red de Trastornos Adictivos se mostró partidario de mejorar la atención que se da las adicciones. Para ello, Rodríguez de Fonseca abogó por la creación de unidades hospitalarias que se encarguen de tratar de manera muy especializada en función de la droga que consuman a los pacientes con adicciones. Este experto subrayó que las investigaciones que hace la red que él coordina tienen como objeto abrir caminos para vencer la dependencia de las sustancias tóxicas.