«La violencia invisible es la más peligrosa porque está aceptada socialmente»

Angélica Cuenca, durante la conferencia organizada por el Aula de Cultura de SUR. /
Angélica Cuenca, durante la conferencia organizada por el Aula de Cultura de SUR.

La psicóloga Angélica Cuenca analiza el maltrato en parejas adolescentes durante una charla organizada por el Aula de Cultura de SUR

JUAN SOTOMálaga

Si el 30% de los jóvenes justifica la violencia y las adolescentes no se sienten representadas cuando se habla de estas agresiones de género, algo falla en la sociedad. «La violencia invisible es la más peligrosa porque está aceptada socialmente». La psicóloga Angélica Cuenca, que ayer ofreció en el Aula de Cultura de SUR la conferencia Violencia invisible en parejas adolescentes, advirtió sobre la complicación que supone luchar contra ella porque «no se detecta, se tolera y está inmersa en la cultura».

Un consejo: conocer las nuevas redes sociales

Conocer las nuevas redes sociales que utilizan los adolescentes debería ser una exigencia para los padres que desean ayudar a sus hijos. La psicóloga Angélica Cuenca reconoció que es fundamental saber cómo funcionan estas aplicaciones para educar a los jóvenes. «La violencia on line es sólo una continuación de la off line, pero en estos momentos están más expuestos», resumió.

Esta experta explicó que muchos chicos fuerzan a sus parejas a darles las claves para ver con quién chatean o escribir en su nombre «como si eso fuera una prueba de amor». También les sirven para controlar dónde están y que no salgan de casa. «Algunas chicas me han contado de que sus parejas les piden que les mande una foto de la habitación o un audio del sonido de la cadena del váter para comprobar que no están en la calle».

Entre otras páginas web, cita los ejemplos de Snapchat una especie de Twitter en el que los mensajes desaparecen al tiempo, votamicuerpo para establecer ránking de belleza o Ask.fm donde los jóvenes se hacen y responden preguntas entre ellos. «El 61% de los adolescentes reconocen haber tenido problemas al utilizar estas redes sociales, por lo que es importante estar muy alerta», añadió.

Cerca de un centenar de personas acudieron hasta la Sociedad Económica Amigos del País para asistir a la charla. Esta experta estableció tres tipos de vertientes: la psicológica, la sexual y la social. «Todo el mundo tiene asociada la violencia de género a la física, pero hay otras mucho más peligrosas», resumió. Cuenca, que en diferentes ocasiones se dirigió a los numerosos adolescentes presentes en la sala, dijo que también es preocupante que las chicas sean controladas por sus parejas, que les fuercen a darles las contraseñas de las redes sociales o que las obliguen a mantener relaciones sexuales.

Sobre este último punto, la psicóloga se detuvo especialmente porque «la sexual es la más naturalizada de todas». Y para ello comenzó recordando el ejemplo de una violación que se puede ver en una de las películas de la saga Torrente. «A los chicos les da risa y se lo toman a broma, cuando se trata de un hecho realmente serio». En este sentido, argumentó que el 99% de las adolescentes han sufrido este tipo de violencia a lo largo de su vida pese a que sólo el 6,3% de las chicas aseguran sentirse presionadas para mantener relaciones. «A las mujeres nos educan con el miedo a que nos violen; pero las mayoría de las agresiones se dan en el ámbito de la pareja; es lo que yo llamo la violación por confianza».

Escupen a las chicas

Esta experta en violencia de género lamentó que en la actualidad comienzan a darse casos de adolescentes que incluso «escupen a las chicas como símbolo de menosprecio» y que ellas no siempre lo ven como algo ofensivo. «Hay que tener en cuenta que la violencia siempre va en aumento; una vez que se instala siempre va a más en frecuencia y en brutalidad». Empieza con el control y las limitaciones a salir con los amigos, continúa con las amenazas y termina con la violencia sexual y la física. Llegados a este punto, el problema se vuelve aún mayor por lo complicado que resulta escapar de esta repetición de insultos y agresiones. Y más cuando las mujeres llevan interiormente asimilado lo que se conoce como la ley del dominio «desde pequeñas tenemos arraigado el sentimiento de culpa» y la ley del agrado «hay que agradar por encima de todo, ser servicial, educada y dulce».

Por eso reconoció que escapar de una situación así es muy complicado, aunque no imposible. «El proceso de la violencia va desgastando; la mujer no deja a su agresor porque no tiene capacidad para salir;está achicharrada», resumió. Ypor ello consideró clave la formación continua en todos los ámbitos, desde el escolar hasta el familiar: «Debería ser tan importante como las matemáticas».

 

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