El Ayuntamiento ordena el cierre de La Casa Invisible por motivos de seguridad y riesgo de incendio

La policía vigilaba la zona ayer para impedir el acceso al edificio tras ser clausurado a primera hora de la tarde./
La policía vigilaba la zona ayer para impedir el acceso al edificio tras ser clausurado a primera hora de la tarde.

La policía desaloja el edificio de calle Nosquera, donde desarrolla sus actividades un movimiento cultural alternativo, después de que la Inspección prohíba su uso por daños estructurales

R. SOTORRÍO / J. HINOJOSA

Han sido casi ocho años de desencuentros primero (amagos de desalojo), acercamientos después (con un protocolo de intenciones) e indiferencia al final (ausencia de contacto entre las partes). Nunca ha sido una relación fácil, pero la tensa cuerda que unía al Ayuntamiento y a La Casa Invisible se acabó por romper ayer. El Consistorio cerró el inmueble de calle Nosquera «como medida cautelar y por motivos de seguridad» hasta que se subsanen daños estructurales y en la red eléctrica del edificio, según una resolución a la que ha tenido acceso este periódico. Por la tarde, la policía procedía a ejecutar la orden y clausuraba el edificio con el desalojo de las decenas de personas que en ese momento se encontraban en un mercadillo de artesanía. Los miembros del movimiento alternativo que gestionan el recinto anunciarán hoy medidas de protesta.

Según la resolución, queda prohibido el uso del inmueble para «actividades de pública concurrencia». Una inspección técnica al edificio reveló deficiencias en materia de conservación y en la instalación eléctrica, lo que «conlleva un alto riesgo de cortocircuito e incendio». «No cumple con los requisitos de evacuación y seguridad. El edificio es de propiedad municipal y si pasa algo es responsabilidad del Ayuntamiento», argumentó el concejal de Urbanismo, Francisco Pomares.

El colectivo ciudadano, que desde la okupación en 2007 ha convertido el edificio en un punto de encuentro cultural y social, insiste en que la resolución impide solo actividades de «concurrencia pública». «Pero la policía se ha excedido en el cumplimiento de ese decreto y lo ha clausurado en su totalidad, sin permitir reuniones privadas de los socios o el acceso a zonas que no están en cuestión como el patio», afirma Amanda Romero, miembro del equipo jurídico de la Invisible.

Asegura que fueron ellos mismos quienes coordinaron esa visita técnica para valorar el estado de la casa y «forzar un posicionamiento» por parte del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, con el que dicen llevan dos meses intentando reunirse «sin respuesta». Desde hace más de un año está pendiente un encuentro entre las partes para consensuar un convenio de cesión que legalice la situación, pero las diferencias en la fórmula de entrega del edificio han dejado las conversaciones en punto muerto.

El Servicio de Inspección y Conservación de la Gerencia de Urbanismo, por su parte, mantiene que en el edificio de Nosquera se realizan actividades de «gran afluencia» en las que «no consta que se cumplan los requisitos básicos en materia de accesibilidad, utilización, salubridad y seguridad tanto estructural como en caso de incendio». A esa conclusión llegó tras una primera visita motivada por los daños causados en La Invisible por los desprendimientos en una propiedad colindante. Se organizó entonces una segunda inspección, con representantes del colectivo y un técnico de Bomberos, en el que se detectaron «innumerables carencias» en la red eléctrica. Cables que no discurren por mangueras de protección, cuadros eléctricos sin protección en salas de uso público, multitud de empalmes, hasta cuatro multiplicadores conectados en serie, insuficiencia de alumbrado de emergencia y evacuación... Según Bomberos, el inmueble «carece de las medidas de protección contra incendios mínimas que le son exigibles». Desde el Ayuntamiento no descartan abrir expedientes por la realización de obras sin licencia y por la celebracion de actividades culturales y de restauración sin autorización.

La Invisible, en un comunicado, mantiene que esas mejoras «estaban ya en marcha en coordinación con los técnicos de Urbanismo». Denuncian que se trata de «una decisión política, no técnica» con el objetivo de «desalojar el proyecto (...) con intención de una posterior demolición del inmueble para posibilitar futuras operaciones especulativas». No se quedarán quietos, avisan. De momento, ya tienen hastag #LaInvisibleNoSeToca.