La grúa le declara la guerra al jefe

La grúa le declara la guerra al jefe

El sindicato CSIF le pone la cruz al gerente de Smassa y amenaza con sacar a la luz nuevos casos de presuntos tratos de favor. De momento, la polémica salpica ahora al director del distrito Centro

FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

¿Se imaginan que una grúa intentara llevarse el coche oficial del alcalde en una de las incontables ocasiones en la que está aparcado en doble fila frente al Ayuntamiento? Se antoja complicado, pero nada descartable en vista del cariz que va tomando la polémica desatada en torno a la grúa municipal a raíz de que un empresario del polígono de San Rafael llamara al móvil de la concejala Teresa Porras para que mediara porque un operario había enganchado el vehículo de un cliente que estaba mal estacionado. Esa situación, junto a las justificaciones del equipo de gobierno asegurando que «es normal» que cualquier ciudadano tenga el número de un edil para verificar si la grúa actúa correctamente o no, ha sido la llave que ha abierto la caja de los truenos en la Sociedad Municipal de Aparcamientos. Todo ello, con el telón de fondo del conflicto laboral generado desde la implantación hace cuatro años de la grúa exprés, en virtud del cual los operarios, sin tener la consideración de agentes de la autoridad cara al ciudadano, pueden retirar los vehículos de la vía pública sin que tenga que estar presente un policía.

A raíz del asunto de Porras, los gruístas empezaron a tirar de la manta. Primero, denunciando que hay zonas de la ciudad que están vetadas por el Ayuntamiento y otras por las que conviene pasarse más a menudo. Pocos días después, el sindicato mayoritario en Smassa y el que ostenta la presidencia del comité de empresa (CSIF) denunciaba otro presunto trato de favor. Esta vez, con el gerente de la propia empresa municipal en el punto de mira. Su vehículo fue retirado por la grúa al estar estacionado en la zona reservada a servicios oficiales de la sede de Urbanismo sin llevar en el salpicadero la pertinente autorización. Poco después, fue devuelto al mismo sitio, como si no hubiera pasado nada.

La escena con el coche que utiliza José Carlos Romero tuvo lugar el pasado febrero, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha sacado a la luz. ¿Por qué? Según el responsable del CSIF, Manuel Lima, porque «los trabajadores están cansados ser usados al antojo de los cargos públicos y de que les desautoricen en la calle». Lejos de quedar ahí, amenazan con airear más casos similares. «Como dicen que mentimos, pues ahí va otro ejemplo de trato de favor y algunos más que irán saliendo». Y ahí es cuando la guerra abierta entre el sindicato y el gerente de Smassa salpicó ayer al director del distrito Centro, Francisco Cantos, cuyo vehículo también fue enganchado y desenganchado en la misma puerta de la junta de distrito (junto al mercado de la Merced) porque la tarjeta que le permite estacionar en zona oficial no estaba a la vista.

Según denuncia CSIF, el operario fue presionado primero por dos trabajadores municipales (uno del distrito y otro de la Casa Natal) y luego por el propio Cantos para que abortara la retirada. El número 2 del distrito niega tales acusaciones, pero sí que reconoce la infracción. Eso sí, asegurando que siempre se desplaza en bici y que ese día utilizó su coche particular y tuvo «la mala suerte» de dejar la acreditación en la guantera. «No llamé a nadie para que desenganchara el coche ni para que me quiten la multa», remarca. Fue en abril, pero a día de hoy la multa no le ha llegado. El PSOE volvió a cargar ayer contra Francisco de la Torre, exigiéndole al alcalde explicaciones sobre «el favoritismo del PP en torno a la grúa municipal». El asunto volverá a planear hoy en el Salón de Plenos, donde Teresa Porras también está invitada por IU a dar explicaciones del episodio que protagonizó en la calle Guerrita. Aunque lo hiciera desde Bilbao.