La Universidad y La Mayora crean un gran centro de investigación de subtropicales

Recreación virtual de cómo sería el nuevo edificio del Instituto de Hortofruticultura Subtropical./
Recreación virtual de cómo sería el nuevo edificio del Instituto de Hortofruticultura Subtropical.

Las obras del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea, que financiará la UMA con siete millones, se iniciarán a finales de este año

SUSANA ZAMORA

Una larga crisis económica ha retrasado hasta la fecha uno de los proyectos más emblemáticos de la Universidad de Málaga (UMA), que ahora asumirá con fondos propios la construcción del nuevo edificio del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM), presupuestada en 7.250.549 euros. El coste exacto se conocerá una vez se decida qué empresa realizará el proyecto, ya que hasta ayer viernes no se cerró el plazo de licitación pública y presentación de ofertas.

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Para entonces, ya cuenta con el permiso del Ayuntamiento, que expidió la licencia de obras el pasado 2 de julio. Por eso, a finales de este año podrá empezar a levantarse en la ampliación de Teatinos la sede central de este centro mixto de la UMA y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cuyos investigadores están ahora a caballo entre la estación experimental La Mayora, en el municipio axárquico de Algarrobo, y las instalaciones universitarias. Tras años de trabajo, avalado por importantes líneas de investigación y de interacción directa con el sector productivo, la nueva infraestructura potenciará toda esa labor reuniendo a todos los científicos en un mismo centro investigador llamado a ser referencia mundial en el estudio de cultivos subtropicales, como el aguacate, chirimoyo y mango, y otros de amplia implantación en la agricultura mediterránea como el tomate, el melón y la fresa.

El vicedirector del IHSM y profesor del departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la UMA, Eduardo Rodríguez Bejarano, esgrime suficientes argumentos para justificar que este centro investigador no tendrá «parangón», empezando porque en Europa, este tipo de cultivos solo prosperan en algunos puntos de Turquía y en la Axarquía malagueña. Fuera del continente, también lo hacen en algunas zonas de América del Norte y del Sur. El clima de Málaga, con ausencia de heladas y con unas condiciones de humedad inmejorables por la proximidad al mar, la hacen única para el cultivo de estos frutos y la sitúan en una posición privilegiada y muy competitiva con respecto al resto de países del entorno. A esta circunstancia se suma otra de gran «valor», como es la sinergia que mantienen los investigadores con el sector productivo. «A diferencia de otros centros investigadores, nosotros estamos pegados al terreno y hay datos que reflejan esta buena interacción con los agricultores, como todos los cultivos de mango y aguacate que pueden verse en el litoral malagueño y granadino y que proceden de La Mayora, o los de la fresa, que actualmente se cultivan en Huelva, cuyas variedades se introdujeron en España a través de esta finca experimental», detalla Rodríguez Bejarano.

Por eso, algunas de las líneas de investigación más relevantes trabajan en la mejora genética para el desarrollo y la calidad del fruto o la obtención de métodos y variedades resistentes a patógenos e insectos que permitan un control de las plagas. Pero no todos los esfuerzos se dirigen hacia ese campo, también a explorar nuevas variedades de alto valor, ya que de poderse cultivar en Málaga sería un importante puntal para el desarrollo económico de la zona. Es el caso de los lichis, que actualmente hay plantados en La Mayora para conocer cómo se comportan y si se adaptan al clima.

Pero aún hay que sumar dos más: el desarrollo científico del instituto en estos últimos años y su capacidad formativa y de atracción de talento. Como ejemplo de ese potencial científico, Rodríguez Bejarano, apunta al banco de germoplasma (colección de material biológico que representa la diversidad de una especie) que La Mayora tiene del chirimoyo y que es actualmente referencia para el resto de científicos del mundo.

La Mayora no se cierra

Para este profesor de la UMA, el nuevo instituto se convertirá en foco de atracción para otros muchos investigadores que trabajan ya en estas áreas, o para alumnos que quieren especializarse en ellas. «La idea es que esa gran conexión con el sector productivo se traduzca en cursos formativos o, incluso, en un módulo de FP en la propia estación experimental», indica.

Lo que Rodríguez Bejarano insiste en dejar constancia es que aunque el nuevo edificio se convertirá en la sede central del IHSM y los investigadores del CSIC que trabajan ahora en La Mayora se trasladarán a él, la finca no se cerrará al contar con unas instalaciones clave para la investigación, como son los campos de cultivo o sus sistemas de invernadero y de riego». Asegura que los investigadores estarán en Málaga, pero en La Mayora continuará habiendo actividad. Despeja cualquier tipo de incertidumbre sobre el futuro de la finca, «porque cuando se crea el instituto, lo primero que se dice es que la estación experimental es determinante para su funcionamiento; renunciar a La Mayora sería renunciar también a todas las líneas de investigación abiertas».