Vándalos rompen la pata a un canguro del Parque del Oeste

El marsupial atacado./
El marsupial atacado.

Operan de urgencia a uno de los wallabi de bennet que viven en el recinto tras ser perseguido y golpeado con una piedra

JUAN SOTOMálaga

Uno de los pequeños canguros que viven en el Parque del Oeste de la capital ha tenido que ser operado de urgencia tras ser atacado por unos vándalos. El ejemplar de wallabi de bennet sufre una rotura de tibia y peroné tras ser golpeado con una piedra. Al parecer, fue atacado el pasado lunes por la noche cuando el recinto ya estaba cerrado. Según el informe veterinario, debió ser «perseguido y maltratado» por alguien que entró en el espacio reservado para los animales.

La fractura se localiza en el tercio medio de la extremidad posterior derecha. Y a juzgar por sus características «se presume que se ha producido por un golpe fuerte y único». El marsupial, que inicialmente fue tratado con antibióticos y tranquilizantes, fue intervenido ayer por la tarde en una clínica de la capital. Los veterinarios estiman que podría recuperar la movilidad.

Este ejemplar de wallabi pertenece a una pequeña colección zoológica que se introdujo en el recinto malagueño en diciembre de 2011. Desde entonces, su presencia ha aumentado notablemente y ya se contabilizan tres hembras y cuatro machos. Todos ellos comparten espacio con una pareja de emús, todos ellos procedentes del continente oceánico.

Aunque hasta la fecha no habían sufrido incidentes de este calibre, no era la primera vez que jóvenes trataban de acceder al recinto zoológico situado junto al zigurat para molestar a los animales. De hecho, la presencia de personas se refleja incluso en el informe veterinario firmado por Juan José Castillo Martín. «En ocasiones se ha observado como jóvenes usuarios del parque han molestado a la fauna existente, llegando a introducirse en el recinto para maltratar a los animales».

La Policía Nacional ha pedido las imágenes de las cámaras que hay en el recinto para tratar de identificar a los presuntos agresores e imputarles por un delito de maltrato animal. Según las primeras hipótesis, la persona o personas que atacaron al animal debieron quedarse en el interior del recinto a la hora del cierre o saltar las vallas cuando el parque ya estaba cerrado.

 

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