Antonio Sánchez-Benedito: «Málaga tiene un enorme potencial del que no hemos sabido sacarle todo el rendimiento»

Sánchez-Benedito es el nuevo embajador de la Unión Europea en Madagascar./
Sánchez-Benedito es el nuevo embajador de la Unión Europea en Madagascar.

Este diplomático malagueño está a punto de empezar una nueva tarea profesional como embajador de la UE en Madagascar

JAVIER RECIOMálaga

Antonio Sánchez-Benedito es un malagueño de 45 años que está a punto de empezar una nueva tarea profesional como embajador de la UE en Madagascar. Hasta ahora era embajador en misión especial de España para el Sahel y ha sido el representante de nuestro país en Etiopía y en la Unión Africana. También ha desempeñado durante sus veinte años de diplomático tareas en Mozambique, Angola y El Salvador. Sin embargo, siempre tiene abierta su embajada en Málaga, donde está su familia y sus raíces, de las que se siente muy orgulloso.

Sus opiniones

«El trabajo del diplomático se entiende poco. Es frustrante la imagen que se ofrece de nuestra labor»
«África es el futuro y en un par de generaciones vendrá en auxilio económico de Europa»
«Es extraordinariamente acertada la política cultural que está llevando el alcalde de Málaga»
«No se pueden cambiar de manera unilateral las reglas electorales para elegir a los alcaldes»
«Sé que es muy impopular decirlo y más ahora, pero en España se paga poco a los políticos»
«No veo a Podemos como una alternativa de gobierno. Sí para que cambien los demás»

-¿Qué hace un malagueño como usted en Madagascar?

-Soy un diplomático español que me incorporo como jefe de la delegación de la Unión Europea en Madagascar. Tengo bastante experiencia en África y he considerado que era una oportunidad interesante dar el paso hacia la Unión Europea. Para mí supone un desafío porque es una cultura de trabajo diferente y creo que puedo aportar cosas. Tampoco olvido que estoy sirviendo los intereses de España desde dentro de la UE.

-Es su primer puesto fuera del ámbito del Ministerio de Asuntos Exteriores. ¿Le hubiera gustado seguir siendo embajador de España?

-Yo he sido embajador de España en misión especial para el Sahel, en Etiopía y en la Unión Africana y esto ha supuesto un gran honor. Para cualquier cualquier diplomático llegar a ser embajador de tu país supone su primer objetivo natural, igual que para un marino es comandar un buque. He tenido esta experiencia, que ha sido muy enriquecedora y ahora se ha abierto esta nueva etapa, aunque la entiendo de una manera temporal y esa es la naturaleza del contrato que he firmado.

-Le gusta más trabajar para España que para la Unión Europea.

-Sí, pero trabajar para la Unión Europea es trabajar para España. No se puede entender España de una manera aislada sin tener en cuenta la Unión Europea.

-¿Cree que el sentimiento antieuropeo ha puesto en peligro a la UE?

-En estos años de crisis todas las instituciones se han visto desgastadas, entre ellas, la Unión Europea, sobre todo porque las medidas de austeridad y sacrificio venían respaldadas desde Bruselas. Sin embargo, el fenómeno de integración europea es irreversible, incluso en los peores momentos de la crisis. España fuera de la UE no sería prácticamente nada. Tenemos que seguir apostando por los valores de la Unión Europea, que son los de la solidaridad y la cooperación.

-¿Cree usted que el trabajo del diplomático se entiende?

-Se entiende poco.

-La gente les sigue viendo como parte de una élite que vive muy bien y que trabaja más bien poco.

-Es verdad que se entiende poco y es una causa constante de frustración para los que nos dedicamos a ello y entendemos este trabajo como un servicio público y para los ciudadanos. Es un trabajo vocacional. Nos han hecho mucho daño determinados anuncios de televisión y determinada imagen estereotipada. También debemos hacer autocrítica, porque una parte de nuestro colectivo ha contribuido a alimentar ese tópico que para nada se corresponde con la realidad. Somos empleados públicos que debemos ofrecer unos resultados determinados de acuerdo con la responsabilidad que nos está dando la sociedad española como sus representantes fuera de sus fronteras. Es importante explicar lo que hacemos y para eso es bueno la transparencia y la rendición de cuentas.

-Hablando de rendición de cuentas, usted ha estado trabajando para que España consiga un puesto como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Cree que se conseguirá?

-Soy bastante optimista. España tiene la ambición legítima, por su contribución a los intereses de las Naciones Unidas, de estar presente en el consejo cada diez o doce años. Tres países, España, Nueva Zelanda y Turquía, nos jugamos dos puestos. La votación será a principios de octubre. No resultará fácil, aunque espero que se consiga.

-A ver si hay que darle la enhorabuena o pedirle explicaciones

-Mi contribución aquí es muy menor. Este es un objetivo de país, del Rey para abajo, en el que todos hemos intentado echar una mano. A mí me ha correspondido buscar apoyos en una serie de países, entre ellos africanos, que es un continente que conozco bastante bien.

-Ha citado usted al Rey, ¿cree que la imagen de la monarquía española se ha resentido en el exterior por los últimos escándalos?

-La imagen del Rey Juan Carlos y ahora de Felipe VI, por mi experiencia personal, es muy buena. Los españoles no somos del todo conscientes del enorme activo que supone tener un Rey con la agenda de contactos personales labradas por don Juan Carlos a lo largo el tiempo. La contribución que ha hecho de los valores de España ha sido extraordinaria.

-Quiere decir que el caso Urdangarín no ha hecho mella

-Por mi experiencia, no. No voy a negar que España, por el tema de la crisis y por algunos escándalos, ha visto empeorada su imagen. Pero dicho esto, hay que decir que tenemos una base muy sólida. España recibe al año cerca de sesenta millones de turistas que se llevan una imagen de nuestro país impecable. Somos un país con una cultura y una civilización detrás que nos da una base muy importante más allá de determinadas coyunturas.

-Muchos de esos turistas vienen a Málaga y a la Costa del Sol. ¿Cómo ve usted a Málaga?

-Cada vez que regreso, y lo hago un par de veces al año, siempre me llama la atención el emplazamiento y las condiciones de la ciudad. Y lo digo porque la veo con ojos más objetivos, por el hecho de estar viviendo fuera. Tiene el tamaño justo y está en una zona como la Costa del Sol que tiene un potencial que no hemos sabido sacarle todo el rendimiento. Hay un déficit histórico, que estamos resolviendo poco a poco.

-O sea, que cree que se le puede sacar más partido.

-Mucho más. Haríamos mal en poner todos nuestros intereses en un sector determinado. Ya sabemos a lo que conduce el monocultivo, que en el caso malagueño ha sido la construcción y el turismo. Ahora tenemos el PTA, el aeropuerto, que es de primera magnitud, y hay un sector cultural que está pujando fuerte.

-¿Le parece acertada la política cultural que está llevando el alcalde De la Torre?

-Extraordinariamente acertada. Una de las cosas por las que se conoce a Málaga en el mundo es por ser la tierra del nacimiento de Picasso. Hay que conseguir sacarle partdo de una manera cualitativa a través de la cultura al turista que nos visita. Antes sólo venían buscando sol y playa y eso ha cambiado. Eso es un gran acierto. Veo a Málaga transformada y con un gran recorrido por delante. Ese es un dato objetivo que no debe pasar inadvertido.

-Ya que hemos citado al alcalde, sabe que en España el Gobierno de Rajoy quiere cambiar las reglas para elegir al regidor. ¿Le parece bien que un candidato que consiga al menos el 40% de los votos sea automáticamente el alcalde?

-A mí lo que me parece importante es que cualquier sistema democrático refleje la voluntad del pueblo, es decir, que un ayuntamiento refleje las sensibilidades que se han manifestado en las urnas.

-En conclusión, que lo dejaba como está ahora.

-Sobre todo lo que creo es que una medida de este alcance no puede ser tomada de forma unilateral. Debe haber un consenso lo más amplio posible. No podemos cambiar estas reglas sin un gran consenso.

-Ha pronunciado usted la palabra mágica y de moda en España: Podemos. ¿Qué le parece este fenómeno?

-Es un fenómeno que no es privativo de España. Es más, quizás aquí ha tardado en llegar. Ahí está el fenómeno de Grillo en Italia y en numerosos países europeos han irrumpido fuerzas de extrema derecha y de extrema izquierda. Aquí, afortunadamente, tenemos unos partidos que han sido capaces de canalizar el sentimiento mayoritario de la población y hemos evitado la aparición de este tipo de extremismos. El fenómeno de Podemos está muy enraizado con el 15-M.

-¿Le ve futuro a esta formación?

-Yo no veo a Podemos como una alternativa de gobierno. Francamente no lo veo. Lo que creo es ha supuesto una llamada de atención a los otros partidos por el desencanto de la población. Si eso da lugar a una reacción de los dos grandes partidos con vocación de gobierno habrá sido un fenómeno positivo.

-Ahora todo está en revisión. Se pone en entredicho hasta los sueldos de los políticos. ¿Cree que ganan mucho?

-Lo que voy a decir es bastante impopular: ganan poco. Para esto es interesante compararlo con otros países. Por lo general ganan menos que en el resto de Europa. En unos momentos de crisis es verdad que los primeros que tienen que dar ejemplo son los que tienen la responsabilidad de gobierno, que deben ser austeros. Pero creo que un presidente del Gobierno que tiene una enorme responsabilidad debe tener una retribución acorde con esa responsabilidad.

-¿Pues qué tiene que decir en los casos en los que no se les paga a parlamentarios o concejales de la oposición?

-Si se exige dedicación a tiempo completo por supuesto que hay que retribuirlo. De lo contrario convertiremos nuestra democracia en una democracia en la que solo participarán como cargos públicos aquellos que ya tengan su vida económica resuelta. Y eso empobrecería el juego político. Todos aquellos que tienen una llamada a la vocación de servicio público deben tener posibilidades de acceder a la misma con independencia de sus posibilidades económicas.

-A usted le puede llegar esa llamada al servicio público en las instituciones nacionales o locales

-Mi vocación es la de ser diplomático. Vemos los toros casi desde la barrera, siempre me he sentido muy cómodo como diplomático.

-No le pregunto si está muy cómodo como diplomático, sino si le gustaría dedicarse a cuestiones internas.

-No me atrae. A día de hoy lo descarto.

-Ya que hablamos de cuestiones internas, ¿qué le parece la cuestión catalana? ¿Está en peligro la unidad de España?

-Hay un sentimiento real de insatisfacción en Cataluña que siente una parte muy importante de la población catalana. Lo peor que se puede hacer es ignorar esta realidad. Una vez dicho esto, hay que partir de la base del sistema legal constitucional que nos hemos dotado todos los españoles y hay que buscar un nuevo acomodo de Cataluña dentro de este sistema.

-¿No ve peligro de que se llegue a la independencia?

-Ese sentimiento a favor de la independencia ha crecido enormemente en los últimos años de la crisis, por lo que considero que hay un componente coyuntural. Hay que tomarse en serio este asunto, aunque no veo en peligro grave la unidad de España.

-Volvamos a su trabajo en el exterior. Usted ha desempeñado gran parte de su trabajo en África, ¿qué le he marcado?

-Por desgracia, sólo nos acordamos de África por cuestiones negativas: cuando suceden catástrofes naturales, las avalanchas de inmigración ilegal, los conflictos armados y no nos damos cuenta de que es un continente muy cercano a España. Tendemos siempre a mirar hacia el norte y parece que nos olvidamos de este continente. La realidad cotidiana en África es dura, te encuentras de bruces con la miseria. Pero dicho esto, África es el continente del futuro. Yo no descarto que en un par de generaciones África acuda al rescate económico de Europa. Tiene una gran reserva de materias primas y tiene un gran caudal humano. Al igual que hubo una explosión asiática habrá una africana. A África no le ha llegado aún su hora, pero que nadie dude de que le llegará.

-¿Está bien situada España para aprovechar esta hipotética explosión africana?

-España está bien situada geográfica y geopolíticamente, pero ha invertido poco. Solo en los últimos años hemos empezado a abrir embajadas y a estrechar lazos. No podemos acordarnos de ellos solo cuando hay problemas, eso nos permitirá aprovecharnos del tirón de África, que llegará antes de lo que nos pensamos.

-Espero que ayude a ello desde su nuevo puesto.

-Eso espero, porque siempre he intentado trasladar otra imagen de África, un continente que está en crecimiento, que tiene ganas de crecimiento.