Los vecinos del Centro conviven con un centenar de discotecas y bares con música

Los locales con música están obligados a estar aislados acústicamente./
Los locales con música están obligados a estar aislados acústicamente.

El eje formado por las calles Beatas, Álamos, Nosquera y Madre de Dios concentra la mayor actividad de ocio nocturno

FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

La oferta de ocio nocturno de Málaga está ahora mucho más repartida por la ciudad que hace una década. La apertura de bares de copas en Teatinos, discotecas en polígonos industriales de la capital y de chiringuitos reconvertidos en pubs en Los Álamos han dado un nuevo aire a la movida, que ha dejado de ser exclusiva del Centro. ¿Un alivio para los vecinos del casco antiguo? Teóricamente sí, pero además de ver cómo el número de bares y restaurantes se ha triplicado en apenas siete años (de 200 a 600), la realidad es que quienes residen en el Centro tienen que convivir con cerca un centenar de pubs, discotecas, salas de fiesta y bares con música en vivo o con equipos reproductores. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento a requerimiento del grupo municipal de IU, en el distrito hay 65 establecimientos con licencia de bar con música o pub, y otros 21 catalogados como discoteca o sala de fiesta.

Aunque se extienden hasta el entorno de Príes, Reding y la Malagueta, la mayoría se concentran en el casco histórico, fundamentalmente en zonas como Álamos, Beatas, Madre de Dios, Casapalma, Nosquera o Gómez Pallete. Entre estos hay locales cuya autorización se remonta hasta la década de los 90, pero también figuran otros más recientes como la sala de fiestas de la calle Luis de Velázquez reabierta hace un año. No es que se hayan concedido nuevas licencias en el Centro Histórico, ya que están suspendidas desde que en 2001 tiene la consideración de zona acústicamente saturada, pero sí que se renuevan al ser traspasadas. Al tratarse de negocios potencialmente ruidosos, de lo que no se escapan es de una normativa más estricta que, salvo excepciones, se suele cumplir. De ello dan fe incluso los vecinos. «Están muy controlados, así que el ruido no llega tanto a las casas. El problema está más bien en el exterior por el trasiego continuo de personas durante la madrugada», apunta la presidenta de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo, Ester Ramírez, quien además advierte del exceso de decibelios procedente de las terrazas de bares y restaurantes. «Se les permite tener hilo musical, pero eso no pasa por ningún filtro de control y algunos lo ponen a toda pastilla», denuncia.

Control acústico y de horario

La normativa para este tipo de establecimientos es bien clara en materia de ruido por dos vías: la obligación de que los locales estén aislados acústicamente y el cumplimiento de los horarios de cierre para hacer compatible el ocio con el derecho al descanso de los que viven en la planta de arriba. La Ordenanza para la Prevención y Control de Ruido y Vibraciones contempla que los bares con música en directo, salas de fiesta o discotecas deberán disponer de los aislamientos para rebajar el exceso de decibelios, además de contar con limitadores acústicos en los equipos de música.

En cuanto a los horarios de cierre, la normativa autonómica establece que los pubs y bares con música deberán echar la persiana a las tres de la mañana de domingo a jueves, y a las cuatro los fines de semana y vísperas de festivo. Por su parte, las discotecas y salas de fiestas pueden permanecer abiertas hasta las 6.00 horas entre domingo y jueves, y hasta las 7.00 los viernes, sábados y vísperas de festivo. Además, ninguno de estos establecimientos pueden abrir antes de las doce del mediodía.

Sin embargo, para IU es necesario dar un paso más y hacer uso de las herramientas municipales para limitar la proliferación de negocios de hostelería en el Centro. «El número de pubs y discotecas es a todas luces excesivo, y explica el problema que padecen los vecinos y que el Centro se esté convirtiendo en un parque temático del ocio, como reconoce el propio Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU) del Ayuntamiento de Málaga», afirma el portavoz de la coalición, Eduardo Zorrilla, quien aboga por aprovechar la revisión del plan especial del Centro que ha iniciado la Gerencia de Urbanismo para «regular y poner freno a la apertura de bares, restaurantes y salas de fiesta y así garantizar el equilibrio necesario para que la actividad hostelera y de ocio no sea excluyente del resto y pase lo que está pasando, que cada vez más familias abandonan el Centro».