Los venezolanos quieren la ayuda «ya»

Los primeros envíos de asistencia llegan a la frontera con Colombia y EE UU amplía las sanciones a miembros de la Asamblea chavista

NELSON BOCANEGRA

«No es como usted dice que estamos bien. No estamos bien, presidente, estamos mal». Yajaira González fue chavista hasta que la grave crisis económica y de desabastecimiento la obligó a emigrar desde el Estado de Anzoátegui al municipio colombiano de Villa del Rosario. Ahora reclama entre lágrimas a Nicolás Maduro que deje entrar a territorio venezolano la ayuda humanitaria que anoche arribó a Cúcuta. Llegados en una decena de vehículos, alimentos básicos y medicinas para unos 300.000 ciudadanos «en riesgo de morir de hambre» se apilan en los almacenes de la parte colombiana del puente Las Tienditas. Dos contenedores azules, un desvencijado remolque de camión y unas vallas separan los suministros de sus destinatarios. Pero la verdadera barrera es la hasta ahora tajante negativa de Maduro a permitir la asistencia porque dice temer que EE UU aprovechará para invadir el país.

«Primeros camiones de ayuda humanitaria de Usaid están en Colombia, mientras EE UU posiciona artículos de asistencia destinados a Venezuela, a solicitud del presidente interino, Juan Guaidó», informó la Embajada estadounidense en Bogotá. Cúcuta, limítrofe con Venezuela, es uno de los tres puntos de concentración, junto a Brasil y Puerto Rico, de la ayuda humanitaria que anunció el sábado el «presidente encargado».

EN SU CONTEXTO

La incógnita a estas alturas sigue siendo cómo entrarán estos suministros a Venezuela porque las fronteras siguen controladas por las Fuerzas Armadas leales al chavismo. Guaidó ha venido lanzado sucesivos llamamientos a la «familia militar», que en sus escalones inferiores comparte las penurias de los civiles, para que den la espalda al Gobierno de Maduro y abran las puertas a la ayuda humanitaria. Queda también por resolver qué ocurrirá si los cargamentos entran finalmente en el país. El propio Guaidó denunció, citando a fuentes propias en el mando militar, que el Gobierno planea apropiarse de los envíos para distribuirlos entre sus seguidores.

Los vehículos llegaron a Las Tiendistas escoltados por la Policía colombiana en motos y camionetas, ante la mirada atenta de más de un centenar de personas, según constató Efe. Algunos de los venezolanos congregados mostraban carteles que pedían «Ayuda humanitaria ya». Con los suministros ya casi al alcance de la mano, la relativa tranquilidad en Cúcuta puede derivar en problemas de orden público.

«Nada que comer»

«Estamos desesperados. Nuestro dinero no vale nada. Puede que Maduro no quiera la ayuda, pero debería pensar en la gente que no tiene nada que comer», dice Livia Vargas, una venezolana de 40 años que se apuntó a una lista para recibir ayuda en Ureña. Pero las autoridades colombianas informaron después a los desplazados venezolanos que la asistencia no se entregará en la frontera sino a los ciudadanos del interior de Venezuela. Puede entenderse la decepción de Yesica Leonett, de 31 años, que preguntaba en Cúcuta si sus cuatro hijos podrán beneficiarse de las donaciones internacionales. «Comen pieles de plátano hervidas, desmechadas como si fuera carne», confiesa.

Si el sufrimiento de los venezolanos no ablanda a Maduro, tal vez lo consiga el acoso de Washington. El Gobierno de EE UU amplió anoche las sanciones al régimen, esta vez con restricciones y revocación del visado a miembros de la Asamblea Nacional Constituyente -dominada por el chavismo-, informó el enviado especial de la Casa Blanca para Venezuela, Eliott Abrams.

es el porcentaje de subida diaria de los precios. La inflación de enero fue del 191,6% y la interanual alcanzó 2.688.670%.

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