Los socios bávaros de Merkel rechazan darle más tiempo

La CSU exige que la canciller consiga una respuesta común europea a la crisis migratoria durante la cumbre de hoy y mañana

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El Gobierno de coalición de la canciller y líder cristianodemócrata, Angela Merkel, sigue pendiente de un hilo. Solo un acuerdo sobre migración y refugiados en la cumbre de la UE que comienza hoy en Bruselas servirá para que cese la presión de su ministro de Interior y presidente de los socialcristianos bávaros, Horst Seehofer, que amenaza con romper la hermandad de las dos formaciones conservadoras y con ello la alianza con los socialdemócratas.

Seehofer, con el respaldo de su formación bávara, quiere cerrar unilateralmente las fronteras alemanas hacia el sur y devolver a todo refugiado que ya haya sido registrado en un país de la UE. Si hace falta, por decreto ministerial. Merkel y su CDU, pero también sus socios del SPD, quieren una solución europea al problema de los migrantes y peticionarios de asilo. «El domingo queremos claridad», dijo ayer Seehofer, que discutirá con Merkel los resultados de la cumbre antes de decidir.

El presidente de la CSU bávara mantiene su ultimátum, aun siendo consciente de las graves consecuencias que tendría la ruptura de los acuerdos suscritos con CDU y SPD para un Ejecutivo de coalición que recién acaba de cumplir cien días.

Los conservadores de Baviera continúan empecinados en su postura aun después de negociar hasta entrada la madrugada de ayer en una cumbre de la gran coalición en la que participaron Merkel, Seehofer y la presidenta del SPD, Andrea Nahles, así como los respectivos secretarios generales y líderes parlamentarios. Nahles se quejó de que la división de los conservadores y la obsesión por la migración paraliza la labor gubernamental y acusar a la CSU de supeditar toda la actividad política a las elecciones de otoño en Baviera.

 

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