Seehofer anuncia un acuerdo y retira su amago de dimisión

La canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada ayer a la reunión de la CDU y la CSU en el Bundestag. :: hayoung yeon / efe/
La canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada ayer a la reunión de la CDU y la CSU en el Bundestag. :: hayoung yeon / efe

Merkel buscó durante toda la jornada una salida a la crisis por la exigencia de su ministro de Interior de endurecer la política hacia los refugiados

R. C.

BERLíN. La canciller alemana, Angela Merkel, y su ministro del Interior y socio conservador, Horst Seehofer, lograron anoche un acuerdo sobre la política migratoria, el motivo de una disputa que había alcanzado peligrosos tintes personales y que amenazaba la estabilidad del Gobierno de gran coalición en Berlín. Según fuentes de la agencia de noticias germana DPA, ambos dirigentes renunciaron a su pugna para poder mantener el compromiso que hace poco más de tres meses suscribieron la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, la Unión Socialcristiana (CSU) de Seehofer y el Partido Socialdemócrata (SPD).

Fue el ministro federal del Interior el que anunció anoche el acuerdo con Merkel, menos de 24 horas después de su propio amago de dimisión de su cargo en el Gobierno federal y de la presidencia de la CSU. «Después de intensos debates entre CDU y CSU hemos alcanzado un entendimiento sobre cómo prevenir en el futuro la inmigración ilegal en la frontera entre Alemania y Austria», declaró Seehofer a los periodistas en Berlín, según informó Reuters.

Angela Merkel buscó durante toda la jornada una salida a la grave crisis. Durante gran parte del día, la tensión, lejos de bajar, aumentó con unas declaraciones de Seehofer según las cuales no permitiría que lo destituyera una jefa de Gobierno que consiguió su puesto gracias a él.

LA CLAVE«No dejaré que me eche una canciller que lo es gracias a mí», llegó a decir el ministro de Interior

«No dejaré que me destituya una canciller que es canciller sólo gracias a mí», dijo Seehofer en alusión a que su partido, la Unión Socialcristiana (CSU), tuvo en Baviera un resultado comparativamente mejor que el logrado en todo el país por la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel en las elecciones generales de septiembre pasado. «Estoy en una situación difícil de imaginar, la persona a la que ayudé a llegar donde está quiere librarse de mí», agregó el dirigente bávaro. Una destitución de Seehofer habría podido llevar a la salida de la CSU del Gobierno federal, con lo que la coalición se quedaría sin mayoría parlamentaria, para la que le faltarían dos escaños. Además, por primera vez desde la II Guerra Mundial, la situación amenazaba con romper el grupo parlamentario que comparten la CDU y la CSU.

Entre Seehofer y Merkel hay desde 2015 una disputa en torno a la política migratoria que se ha radicalizado en las últimas semanas y que amenaza cada cierto tiempo la estabilidad del Gobierno germano, la fortaleza del euro y siembra la incertidumbre en el conjunto de la Unión Europea. Seehofer, como titular de Interior, quería esta vez impedir que potenciales refugiados que ya hubieran sido registrados en otros países de la UE como solicitantes de asilo atravesaran las fronteras alemanas. Merkel, por su parte, rechaza esta posibilidad considerando que una medida unilateral de esa naturaleza podría crear un reacción en cadena perjudicial para los países vecinos y socios en la Europa comunitaria.

Desde 2015

Seehofer, presidente de la CSU, era primer ministro bávaro en 2015 cuando Merkel permitió la entrada a Alemania de cerca de un millón de refugiados -la mayoría de países en guerra como Siria- por considerar que se trataba de una situación humanitaria excepcional. Desde entonces la política migratoria es un punto de disenso entre los dos partidos hermanos y entre la canciller y su ahora titular de Interior. Tras el compromiso logrado en la última cumbre europea, Merkel consideró que se habían dado pasos suficientes para reducir la presión migratoria pero Seehofer parece obsesionado con las medidas nacionales unilaterales.

La de ayer fue la segunda jornada de extrema tensión y múltiples reuniones. La noche del domingo, Seehofer llegó a ofrecer su dimisión como ministro y presidente de la CSU pero la cúpula de su partido logró que aceptara darse un tiempo de espera, sólo para prolongar el desgaste de todos los implicados en la crisis. Así, el grupo parlamentario conjunto de la CDU y la CSU tuvo una reunión en la que intentó buscar salidas. Y Merkel y Seehofer se encontraron cara a cara, con la mediación del presidente del Parlamento, Wolfgang Schäuble.

La CSU enfrenta en octubre elecciones en Baviera en las que, según las encuestas, corre el peligro de perder su mayoría absoluta por el ascenso de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

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