Salvini y Orban pactan un frente común contra la inmigración

El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini (d), recibe al primer ministro húngaro, Viktor Orban (i)./EFE
El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini (d), recibe al primer ministro húngaro, Viktor Orban (i). / EFE

El ministro de Interior italiano y el mandatario húngaro dan el primer paso hacia una alianza de cara a las elecciones al Parlamento Europeo

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

«Querría conocerle en persona. Es mi héroe y mi compañero de destino. Tengo mucha curiosidad por conocer su personalidad. Le estimo mucho y tengo algunas experiencias que, tal vez, podría compartir con él. Esa es la sensación que tengo». Aunque parezca mentira, no son las palabras de un adolescente que, tras semanas de flirteo por las redes sociales, por fin va a tener frente a él a su enamorado en carne y hueso. El acaramelado mensaje lo dijo este martes el primer ministro húngaro, el ultraderechista Viktor Orban, e iba dirigido a Matteo Salvini, 'número dos' del Gobierno italiano, con el que se mantuvo una significativa reunión en Milán. Al salir del restaurante donde había almorzado en la capital lombarda antes de su cita con el líder de la Liga, Orban se desdijo de su fama de tipo duro por un instante para lanzar su declaración de amor a Salvini, que no dudó en corresponderle al presentar a Hungría como un modelo a seguir para Italia. Ambos se conjuraron para lograr un cambio en la política europea basada en el rechazo frontal de la inmigración y señalaron al presidente francés, Emmanuel Macron, como el gran enemigo a batir.

Aunque presenten una clara sintonía política, Salvini y Orban no se conocían en persona hasta este martes. Ambos recordarán la fecha que marca el inicio de una relación más estrecha y que amenaza con provocar más de un dolor de cabeza en Bruselas. «Comienza un recorrido que nos acompañará en los próximos meses», dijo el ministro del Interior italiano haciendo referencia a las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán el próximo mayo. Las formaciones políticas de Salvini y de Orban pertenecen hoy a familias distintas dentro del Europarlamento, pero parecen destinadas a entenderse. «Puedo decir que estamos trabajando cada uno en su campo para construir una futura alianza que excluya a los socialistas y a la izquierda y que ponga en el centro los valores políticos y la identidad que nuestros gobiernos representan», advirtió el líder de la Liga. Propuso unir «energías diversas» para alcanzar «un objetivo común» que no es otro que el rechazo total de los inmigrantes que, según Orban, no tienen otra alternativa que retornar a sus países de origen.

El primer ministro húngaro hizo un sorprendente análisis de la política europea. «Hay dos campos», empezó. «Uno está guiado por Macron, que es el jefe de los partidos que apoyan la inmigración en Europa. Al otro lado estamos nosotros que la queremos parar. Por eso mantenemos la misma posición que Salvini». El líder de la Liga sonreía satisfecho al escuchar esas palabras. Antes se había encargado de reafirmar su posición xenófoba y de responder a la Fiscalía, que le ha abierto una investigación por impedir durante días que desembarcaran los inmigrantes que llevaba a bordo una patrullera de la Guardia Costera italiana, la 'Diciotti'. Podría ser procesado por los delitos de secuestro, arresto ilegal y abuso de poder. «Estoy orgulloso de representar un punto de inflexión para Europa. Los procesos no me harán cambiar de idea. Me comportaré siempre como he hecho con el caso de la 'Diciotti'. Parar la inmigración es posible».

Cientos de manifestantes se congregaron fuera del edificio donde se reunieron Salvini y Orban para protestar contra el auge de la ultraderecha en Europa. El encuentro resultó también incómodo para el Movimiento 5 Estrellas, socio de la Liga en el Gobierno, que trató de quitarle peso al calificarlo de «político y no institucional».

 

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