Reino Unido revive la pesadilla del 'caso Skripal'

Dos policías británicos analizan el lugar de la localidad de Amesbury donde fue hallada envenenada la pareja :: Geoff CADDICK / afp/
Dos policías británicos analizan el lugar de la localidad de Amesbury donde fue hallada envenenada la pareja :: Geoff CADDICK / afp

Una pareja británica se encuentra en estado crítico con síntomas parecidos a los que padecieron en marzo el expía ruso y su hija

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

Una mujer y un hombre británicos se encuentran en estado crítico en un hospital de la ciudad inglesa de Salisbury como consecuencia de un posible envenenamiento con un gas nervioso. Los síntomas descritos por los testigos y la gravedad que ha dado el Gobierno al suceso, investigado por unidades antiterroristas de la Policía, lo asocian inevitablemente con lo ocurrido a al exespía ruso Serguéi y a su hija Yulia en la misma comarca, el pasado marzo.

Las víctimas son Dawn Sturgess, de 45 años, y Charlie Rowley, de 44. El sábado estaban en una vivienda recientemente construida en Amesbury, una pequeña localidad del sur de Inglaterra, cuando ella «colapsó». Fue llevada al centro sanitario en ambulancia en lo que inicialmente se achacó al uso de alguna droga en mal estado. Tres horas después, él se sintió mal, fue a ducharse y poco después «daba bandazos, hablaba en alucinaciones y se estrelló como un zombie contra una pared», según fuentes de la investigación.

Fue conducido a una ambulancia por personal con trajes de protección contra contaminaciones y por policías locales con uniforme habitual. La pareja está ingresada en el mismo hospital de Salisbury donde se atendió a Serguéi Skripal, de 67 años, y a su hija, Yulia, de 33, dados de alta tras sufrir un envenamiento del gas Novichok que el Gobierno británico achacó al Kremlin.

El testimonio a medios de comunicación británicos de un amigo, Sam Hobson, de 29 años, que estaba en la casa el sábado y que había estado con la pareja también el viernes, es el único que añade detalles al hermetismo oficial y al acordonamiento de diferentes lugares en Amesbury y en la vecina Salisbury, que ofrecen una idea de su itinerario en las horas que precedieron al aparente envenenamiento.

Olvido o conspiración

Según su familia, Sturgess, madre de tres hijos, reside en un hostal para personas sin techo en Salisbury. La Policía habría aislado allí un contenedor de basura como parte de sus pesquisas. Hobson afirma que vivía con Rowley, padre de un hijo, desde hace unos meses. Hobson y Rowley fueron a una farmacia para obtener un medicamento con receta, luego pasaron por una feria organizada por una iglesia baptista. En algún momento estuvieron también en unos jardines de Salisbury, que también han sido acordonados. Periodistas británicos especializados en informaciones de los servicios de inteligencia afirman que la investigación intenta averiguar si la pareja tuvo contacto en los jardines con algún objeto que contaminado por el veneno. El amigo de la pareja quedó en libertad tras explicar a los agentes que se encontraba bien, a pesar de estar en la vivienda donde el envenenamiento pudo ocurrir.

Desde el sábado hasta ayer las fuerzas de seguridad no informaron de este «incidente grave», que ha causado sorpresa y alarma, porque sugiere que las víctimas han sido envenenadas por restos del agente nervioso que afectó a los Skripal. Es llamativo en esta hipótesis que la sustancia mantuviese su capacidad letal desde marzo si se encontraba al aire libre y que nadie hubiese sido antes afectado en la comarca.

La versión de las fuerzas de seguridad conocedoras de las explicaciones del Gobierno británico sobre el 'caso Skripal' y su conexión con el Kremlin es que fue posiblemente Yulia quien transportó el agente nervioso de Moscú a Salisbury sin saberlo. Y que la recuperación de padre e hija, que se encuentran en paradero desconocido, se debe a que la cantidad usada no era suficiente para causarles la muerte.

El Gobierno de Theresa May consideró un éxito internacional el apoyo logrado entonces entre aliados europeos, otros países y especialmente Donald Trump para aplicar sanciones contra personas y empresas vinculadas a Vladímir Putin como respuesta al ataque.

Rusia afirmó que Reino Unido pretendía ocultar los problemas del 'brexit' montando un falso ataque y que el agente nervioso podía proceder del laboratorio de investigación de armas químicas y biológicas en Porton Down, que se encuentra entre Amesbury y Salisbury.

El laboratorio trata ahora de identificar el motivo del envenenamiento de esta pareja británica, que no tiene vinculaciones conocidas con servicios de inteligencia y serían consumidores de drogas ilegales. La Policía británica apuntó ayer que quizás este envenamiento no es un acto criminal. El contexto es la celebración exitosa en Rusia de la Copa del Mundo de fútbol y el próximo encuentro entre Trump y Putin.

 

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