Merkel sólo gana tiempo

Angela Merkel conversa con el jefe de gobierno del Estado de Hesse, Volker Bouffier, ayer en Berlín. :: Clemens Bilan / efe/
Angela Merkel conversa con el jefe de gobierno del Estado de Hesse, Volker Bouffier, ayer en Berlín. :: Clemens Bilan / efe

El ministro del Interior cerrará las fronteras si la canciller vuelve de la cumbre de la UE sin un improbable acuerdo sobre inmigración

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Las pistolas siguen cargadas, aunque el duelo se demora. La canciller federal alemana y líder cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, y su ministro de Interior y presidente de los socialcristianos (CSU) de Baviera, Horst Seehofer, aplazaron ayer la resolución del conflicto que enfrenta a los conservadores germanos y que amenaza con romper la Unión sellada por ambas formaciones debido a sus diferencias en la política de refugiados.

Después de aprobar el «plan migratorio» elaborado por Seehofer para «poner orden» en las fronteras del país, la cúpula de la CSU acordó en Múnich conceder las dos semanas de gracia que reclama Merkel para intentar en la cumbre de la Unión Europea prevista para finales de mes consensuar una política común de asilo para los 28. Sin embargo, el dirigente bávaro se mantiene en sus trece y quiere aplicar de manera inmediata la devolución instantánea en la frontera de todo refugiado con prohibición de pisar suelo alemán.

Además, migrantes que hayan sido registrados en otro Estado de la UE no podrán entrar en Alemania a partir del 1 de julio, a no ser que para entonces exista una acuerdo al respecto a nivel europeo. «Estoy firmemente decidido a practicar las devoluciones si las negociaciones europeas no tienen éxito», dijo Seehofer en rueda de prensa. Una advertencia que supone un nuevo ultimátum para la canciller. Esta tampoco se bajó de la burra. Merkel insistió en su comparecencia ante los medios en Berlín en que no habrá decisiones nacionales por parte de Alemania y marcó una clara línea roja al recordar a su socio conservador que la política de gobierno se dicta desde la Cancillería federal, algo que establece la Constitución, y que es competencia de quien marca las directrices para decidir a qué refugiados se rechaza en la frontera.

Ante la insistencia de Seehofer en actuar unilateralmente, la jefa del Gobierno subrayó que a finales de mes no habrá un «automatismo» que conlleve la prohibición de entrar en Alemania a determinados refugiados y explicó que la «gran filosofía» consiste en no actuar de manera «unilateral, sin consultar y en perjuicio de terceros». Merkel espera poder llegar antes de final de mes a acuerdos bilaterales con otros socios europeos para la devolución de refugiados como el que ya existe entre Francia e Italia, o que se produzca el milagro y que, después de años de infructuosas negociaciones para un entendimiento en materia de asilo, los 28 lleguen a un consenso en la próxima cumbre de Bruselas.

A última hora de la tarde la canciller aprovechó la visita de presentación del nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para abordar el tema, aunque no trascendieron los resultados de las conversaciones durante una cena de trabajo. Sin embargo, se cuenta con el que nuevo Ejecutivo italiano, formado por los ultranacionalistas de la Liga y los populistas del Movimiento 5 Estrellas, sea un hueso duro de roer toda vez que apuestan por cerrar el país a cal y canto a la inmigración. En su comparecencia conjunta sin preguntas, Merkel prometió «solidaridad» en la crisis migratoria y Conte exigió «un reparto justo de los refugiados».

Próximo asalto

La lista de contactos inmediatos de Merkel continúa hoy en Berlín, donde recibe al presidente francés, Emmanuel Macron, con quien quiere conformar una postura común con vistas a la reunión en la capital europea. Sin embargo, todos esos esfuerzos pueden resultar finalmente vanos ante el empecinamiento de Seehofer y la CSU, que reclaman un endurecimiento inmediato de la política de asilo como si fuera una poción mágica que les garantice el triunfo en las elecciones regionales de Baviera el otoño próximo.

Como la posibilidad de que la cumbre de la UE sea un éxito es más que remota, Merkel y Seehofer se preparan para el próximo asalto. La canciller ha convocado a la ejecutiva de la CDU para el 1 de julio, mientras su ministro del Interior anunció una nueva reunión con su jefa tras la cita de Bruselas. «Dialogar es para mi una cuestión de educación», dijo el líder bávaro, como dando a entender que si los resultados obtenidos no le satisfacen actuará por su cuenta.

En todo caso, el duelo entre ambos se ha convertido ya en un difícil ejercicio de equilibrio. Si cae Seehofer, arrastrará a Merkel, y viceversa. Y si se produce el cisma de la Unión, el daño será irreparable. CDU y CSU se convertirían en rivales electorales en el ámbito regional de Baviera y nacional de Alemania, sin posibilidad de reconciliación al menos durante una buena temporada.

 

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