Europa vuelve al rincón de pensar

Un grupo de inmigrantes recogidos en el Estrecho, el pasado martes a su llegada a Algeciras. :: J. N. / Reuters/
Un grupo de inmigrantes recogidos en el Estrecho, el pasado martes a su llegada a Algeciras. :: J. N. / Reuters

Tusk propondrá hoy ubicar «fuera de la UE» los centros de migrantes y alerta de que «hay que prepararse para lo peor con Trump»

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Europa vuelve al rincón de pensar, a sentarse en el viejo diván de las grandes ocasiones. Comienza la bautizada como «la madre de todas las cumbres». Que si la crisis migratoria, que si Donald Trump, que si el 'brexit', que si el futuro del euro... El menú es explosivo, sobre todo porque el denominador común vuelven a ser términos como división o fractura.

El Consejo Europeo, el primero de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno (la reunión del domingo en Bruselas fue una minicumbre informal), comenzará a primera hora de la tarde con el tradicional 'speech' del presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, quien alertará de que Europa «atraviesa un momento histórico que, si no se sabe resolver a tiempo, pondrá en riesgo el futuro del proyecto comunitario», como avanzó ayer. Luego llegará el turno del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. También se aborda el capítulo de defensa y seguridad, quizá el tema que más unanimidad concita entre los 28, sobre todo a raíz de las muchas dudas vertidas por Estados Unidos sobre el futuro de la Alianza Atlántica.

Pese a que las llegadas de inmigrantes se desplomaron el 96% desde el pico alcanzado en octubre de 2015, Europa se ha visto inmersa en una crisis política de enorme magnitud debido al populismo del nuevo Gobierno italiano, la extrema dureza de países como Austria y el órdago que la CSU bávara ha lanzado a su socia y canciller, Angela Merkel.

Al final, en lugar de debatir sobre la reforma del asilo (sistema de Dublín), las discusiones pivotarán sobre cómo reforzar las fronteras y gestionar mejor los flujos migratorios que llegan por el Mediterráneo. Pese a que Emmanuel Macron había anunciado lo contrario, Tusk no ha dado su brazo a torcer y propondrá la creación de las cacareadas «plataformas de desembarco fuera de Europa».

«No sabemos nada», confesó un alto diplomático comunitario. «Nuestro objetivo debe ser acabar con el modelo de negocio de los traficantes», incide el polaco en su carta a los líderes europeos. El grupo de los países duros, liderados por Austria y el bloque del Este, comienza el partido con un gol a favor puesto que ha vuelto a condicionar la agenda de la cumbre dejando en un segundo plano la necesaria reforma del asilo y la solidaridad entre países.

Presión transatlántica

Durante la cena, Tusk también informará de la reciente y desastrosa reunión que el G-7 celebró en Canadá. «A la vez que esperamos lo mejor, debemos estar listos para preparar a nuestra Unión para los peores escenarios», zanja la carta. «Las divisiones van más allá del comercio (guerra arancelaria). Las relaciones transatlánticas están sometidas a una gran presión», dice.

Sin embargo, el portavoz jefe de la Comisión, Margaritis Schinas, desveló que es posible que el presidente Juncker se traslade a Washington en próximas fechas para mantener un encuentro con el presidente estadounidense para sentar unas bases de entendimiento que permitan acabar con la guerra comercial desatada el 1 de junio. Primero fueron el acero y el aluminio europeos, pero Trump ya ha amenazado con aplicar aranceles a los coches, algo que ha puesto de los nervios a Alemania.

Esta noche, la primera ministra británica informará de las negociaciones del 'brexit'. En realidad, explicará cómo lo ve ella, porque el resto lo tiene muy claro. No hay acuerdo y el 30 de marzo de 2019, Reino Unido quedará oficialmente fuera de la UE. «Necesitamos propuestas realistas y factibles que siguen sin llegar en aspectos claves como Irlanda», recalcan medios diplomáticos europeos. El lunes, May recibió a Tusk en Downing Street y le avanzó que en la cumbre daría más detalles sobre sus nuevas propuestas.

El último plato del Consejo Europeo será la eurocumbre (19 líderes de los países de la moneda única) que se celebrará mañana. La palabra división volverá a reinar en el ambiente. Aunque la reciente propuesta francoalemana impulsa un presupuesto del euro o una red de seguridad financiera ('backstop') para afrontar futuras crisis, el 'bloque del no' liderado por Holanda hará que la culminación de la unión bancaria quede olvidada al fondo del cajón.

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