El SPD amenaza a Merkel con otra crisis

Angela Merkel, ayer, junto a su coche tras ser entrevistada en la cadena pública ARD. /  OMER MESSINGER / AFP
Angela Merkel, ayer, junto a su coche tras ser entrevistada en la cadena pública ARD. / OMER MESSINGER / AFP

El socio menor de la gran coalición que gobierna Alemania rechaza los «centros de tránsito» para refugiados que acordó la canciller con Seehofer

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El acuerdo sobre política de refugiados alcanzado por los conservadores alemanes para evitar un cisma de cristianodemócratas (CDU) y socialcristianos bávaros (CSU) podría convertirse en papel mojado por la oposición de los socialdemócratas (SPD), socios menores de la gran coalición de gobierno, a los llamados «centros de tránsito». En ellos se pretende retener en la frontera germana a aquellos peticionarios de asilo que se encuentren registrados en otros países de la Unión Europea para su devolución a los mismos.

«Con nosotros no habrá centros cerrados» para concentrar a los refugiados, dijo ayer Andrea Nahles, presidenta del SPD. Otros destacados dirigentes socialistas compararon con cárceles los citados centros, cuya legalidad ponen en duda. CDU y CSU se esforzarán hoy por convencer al SPD en una reunión extraordinaria para que den luz verde al paquete de medidas que tienen como objetivo limitar y controlar la llegada de refugiados a Alemania.

El titular germano de Interior y presidente de la CSU, Horst Seehofer, aseguró que esas instalaciones nada tendrán que ver con centros de reclusión y anunció que la retención en las mismas resultará muy breve. «Será una estancia que no puede prolongarse más de 48 horas según nuestra Constitución», dijo. Incluso omparó los centros de tránsito que se abrirán en tres puestos de la frontera bávara con Austria con las salas especiales en los aeropuertos internacionales germanos, donde se retiene a refugiados sin derecho a entrar hasta su expulsión por vía aérea al país de procedencia.

«No se trata de una detención, ni habrá alambradas o cosas parecidas», afirmó el ministro, que en pleno enfrentamiento con sus hermanos de la CDU había amenazado el pasado fin de semana con dimitir de sus cargos si no había un acuerdo migratorio. Seehofer espera convencer a sus socios del SPD y negociar con Austria un exitoso acuerdo para la devolución de 'sin papeles', país ante cuya frontera se levantarán los llamados «centros de tránsito» y a donde se forzará a regresar a quienes crucen a Alemania ilegalmente.

Entre tanto la canciller, Angela Merkel, defendió ante el Bundestag, el Parlamento federal, el compromiso de asilo alcanzado por CDU y CSU. «Es necesario para imponer la ley y el orden» sobre migración y refugiados, dijo y advirtió de que esa cuestión resulta decisiva para el futuro de Europa. «Se trata de una tarea que nos afecta a todos» y no solo a unos pocos países en Europa, señaló. La jefa de Gobierno germana propuso elaborar «un nuevo pacto para África» y apoyó un plan Marshall para ese continente, siempre en estrecho contacto con los países afectados, como propone el titular de Cooperación Económica, Gerd Müller.

Críticas en el Bundestag

Todo fueron críticas a Merkel, Seehofer y los conservadores en el posterior debate parlamentario. El presidente de los liberales, Christian Lindner acusó a la canciller de torear con el tema de los refugiados desde el verano de 2015 sin resolver hasta ahora el problema y de dedicar las últimas semanas a resolver una crisis conservadora despreocupándose de otros problemas más acuciantes para los alemanes.

En las filas de La Izquierda, su líder parlamentario Dietmar Barsch acusó a los partidos de la Unión de causar un grave perjuicio a la democracia con sus luchas intestinas y de ser en materia de asilo de todo menos cristianos, pese a lo que indica su nombre. «Ustedes habrían expulsado sonrientes al propio Jesucristo», dijo Bartsch. Y los populistas de la ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD) acusaron a Merkel de dividir Alemania y Europa con su empeño en defender una política liberal de asilo. «Bajo su gobierno, Alemania ha pasado de ser motor y ancla de estabilidad a factor de caos», afirmó Alice Weidel, dirigente del AfD en el Bundestag.

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