La UE logra un acuerdo migratorio de mínimos para contentar a Italia y salvar a Merkel

La UE logra un acuerdo migratorio de mínimos para contentar a Italia y salvar a Merkel

Se anunció a las 04.34 de la madrudaga tras casi 14 horas de una cumbre de alto voltaje

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

El encargado de hacerlo, vía Twitter, fue el primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel. A los 15 segundos lo corroboró el presidente del Consejo, Donald Tusk. Eran las 04.34 de la madrugada. Habemus acuerdo migratorio tras un compleja cumbre de casi 14 horas que al final pareció contentar tanto a Angela Merkel, que se jugaba su futuro en Alemania, y al nuevo Gobierno italiano, que tomó de rehén al Consejo y amenazó con boicotear la cumbre hasta que no se aprobase lo que ellos querían. Al final, hubo fumata blanca. «Italia ya no está sola», proclamó a la salida el primer ministro italiano, Giussepe Conte, visiblemente eufórico.

¿Y qué han pactado? En realidad, es difícil explicarlo. Ninguno de los jefes de Estado y de gobierno que atendió a los medios cuando abandonaban el Consejo sabía hacerlo. Todos se limitaban a congraturlarse del acuerdo y a recalcar que su país había salido victorioso porque «se habían atendido nuestras reivindicaciones». Todos ganaron. Es la magia de los textos de Bruselas, que sin decir mucho aseguran lo suficiente para que 28 puedan defender lo suyo en su casa.

El tema se las traía y la tensión fue enorme. Italia se plantó, Alemania necesita un acuedo ambicioso que contentase a la CSU bávara, y los países del Grupo del Visegrado (Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia) se negaban en redondo a acoger a demandantes de asilo dentro de esquemas de reparto entre socios. Todo debía ser voluntario y al final, la palabra voluntario es la columna vertebral del pacto. Todo lo es. Acoger las nuevas plataformas de desembarco para migrantes, acoger a los futuros asilados, ayudar a los Estados más afectados al ser primera línea fronteriza... En efecto, un acuerdo de mínimos de manual. Se trata de una suerte de solidaridad a la carta que será muy difícil de plasmar en la práctica.

Sin embargo, no quedaba otra salida que irse del Consejo con un acuerdo a 28. Era el mal menor para todos y para la propia imagen de la UE. «No es el mejor de los acuerdos, pero es un acuerdo importante que camina en la dirección de dar una perspectiva europea a un desafío que es europeo como lo de la inmigración», confesó a su salia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. No se concretan cifras, pero aseguró que España recibirá más apoyo financiero de Bruselas para afrontar este fenómeno, y también países de tránsito africanos como Marruecos.

«Este no es un reto para un solo Estado miembro, sino para toda Europa», rezan las conclusiones aprobadas. ¿Qué ocurre con las plataforma de desembarco? Aquí el texto pactado: «En el territorio de la UE, quienes son salvados (del mar), de acuerdo con el Derecho Internacional, deben ser atendidos, sobre la base de un esfuerzo conjunto, mediante su traspaso a centros controlados establecidos en Estados miembros, solo de forma voluntaria, donde un procesamiento rápido y seguro permitiría, con total apoyo de la UE, distinguir entre irregulares y refugiados»

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Con respecto a las plataformas de desembarco en países terceros, en África sobre todo, los líderes se muestran más imprecisos. «El Consejo Europeo pide a la Comisión explorar rápidamente el concepto de las plataformas de desembarco regional, en estrecha cooperación con países terceros relevantes, así como con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones».

Por un lado, los líderes europeos pretenden eliminar los incentivos para embarcarse en viajes peligrosos y prevenir así las muertes en el Mediterráneo, «destruyendo al mismo tiempo el modelo de negocio de los traficantes». No se nombra a ningún país, aunque en Bruselas se habla de Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto y Libia.

Respecto a los plataformas de desembarco que se abrirían en Europa, el Consejo respalda la propuesta de Emmanuel Macron de crear campos «controlados» de migrantes dentro de la UE y gestionados y financiados por Bruselas. Cuya finalidad sería diferenciar entre aquellos que tienen derecho al asilo (se repartirán de forma voluntaria entre los países) y quienes deben ser repatriados por ser meros inmigrantes económicos (por lo tanto ilegales).

«Es una muy buena señal que haya un acuerdo a 28, pero todavía queda mucho trabajo por delante», recalcó la canciller Alemana, Angela Merkel. Los líderes se han limitado a dar la enésima patada hacia adelante, pero dada la división existente y el rol de poli malo que decidió la nueva Italia populista de Conte y Matteo Salvini, quizá era todo a lo que se podía llegar.

 

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