Tusk augura un «lugar especial en el infierno» para los impulsores del 'Brexit'

El presidente del Consejo Europeo dispara la tensión en las horas previas a que May presente en Bruselas sus propuestas

SALVADOR ARROYO CORRESPONSAL

«Vas a tener terribles problemas por esto con los británicos». La frase, captada por un micrófono abierto, es del primer ministro irlandés, Leo Varadkar. Advertía con media sonrisa a Donald Tusk sobre unas palabras que éste había pronunciado apenas unos minutos antes, durante su comparecencia conjunta desde Bruselas. El presidente del Consejo Europeo asintió ante jefe de Gobierno de Irlanda, se rió y ambos se alejaron de los focos con evidentes gestos de complicidad. Para entonces Tusk ya había provocado un incendio en Londres.

Y todo con 32 palabras en su versión original inglesa; 35 en su versión española. Estas: «Por cierto, me he estado preguntando cómo es ese lugar especial en el infierno para aquellos que promovieron el 'Brexit' sin siquiera un bosquejo de un plan sobre cómo llevarlo a cabo de manera segura».

Así augurando el descenso al averno para los responsables de este gran lío, había decidido el polaco disparar la tensión en las horas previas a la visita hoy a la capital comunitaria de Theresa May. Una frase lapidaria, sin carga de epítetos, que sentó como una bofetada al otro lado del Canal de la Mancha. De «provocativo e irrespetuoso» calicó el comentario la líder de los unionistas norirlandeses (DUP), Arlene Foster, principal apoyo de la 'premier' conservadora en Westminster. Y el 10 de Downing Street se preguntaba si «el uso de ese tipo de lenguaje es útil» en estos momentos, cuando May se anda con tiento para mantener en calma a los 'brexiters'.

Y todo ello a menos de dos meses de que se active el divorcio y en un momento de 'impasse' en el que la líder conservadora pretende conseguir de Bruselas unas concesiones sobre la salvaguarda irlandesa y el Acuerdo de Retirada que los Veintisiete no están dispuestos a dar. «Confío en que nos plantee una sugerencia realista sobre cómo poner fin a esta situación», le emplazó Tusk después de remarcar lo ya sabido: que el Acuerdo de Retirada no se toca; que los cambios, a lo sumo, se podrían implementar en la declaración política sobre la relación futura (el otro documento clave del 'Brexit'), y que toda Europa debe acelerar los preparativos ante un posible divorcio traumático a partir del 29 de marzo. Aunque nadie lo quiera.

Varadkar, en esa primera comparecencia, consideró que uno de los ejemplos «más evidentes» de la necesidad de la salvaguarda en la isla es «la inestabilidad política de Reino Unido. Esa situación nos viene a demostrar que el respaldo es necesario». El mandatario irlandés abandonó la sede del Consejo Europeo, cruzó la calle, y se entrevistó con Jean-Claude Juncker, máximo responsable de la Comisión Europea, y con el negociador principal del 'Brexit', Michel Barnier.

Un escenario sin pacto

Tras ese encuentro privado, nueva comparecencia ante los medios. Y nueva exhibición de firmeza. «El 'backstop' no es un asunto bilateral, sino europeo. La frontera de Irlanda es también la frontera de la UE y su mercado es parte del mercado único. Vamos a permanecer unidos en esta materia», subrayó Juncker. Abogó por la salida ordenada de Reino Unido de la UE y se mostró expectante ante las propuestas que podría recibir hoy de May, aunque «ella ya sabe que la Comisión no está preparada para reabrir el Acuerdo de Retirada».

 

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