La UE tumba la reforma del Supremo polaco por «violar la autonomía judicial»

SALVADOR ARROYOBRUSELAS.

A Andrzej Duda le salió mal la jugada. El jefe del Estado polaco, que pretendía tomar el control del Tribunal Supremo de su país con una controvertida reforma judicial que reducía la edad de jubilación (de 70 a 65 años) de los magistrados y le otorgaba a él pleno poder para decidir si podían seguir o no en activo, se ha encontrado con un 'no' rotundo. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) le desautorizó por servirse de una herramienta de purga que «viola los principios de inamovilidad del juez y de independencia judicial».

La sentencia que se dio a conocer ayer resuelve el último choque frontal entre Bruselas y Varsovia. Y lo hace en favor de la primera, al dar la razón a la Comisión Europea, que el 2 de octubre del pasado año denunció esta reforma con el argumento que ayer sustentó la resolución de la Curia, que «socava el principio de independencia judicial». Advirtió además de que la medida tenía un importante impacto en la composición del máximo órgano de la justicia en aquel país, ya que perjudicaba directamente a 27 de sus 72 jueces, incluida la propia presidenta de la alto tribunal, Malgorzata Gersdorf, que veía recortado un mandato constitucional de seis años.

El Gobierno tuvo que echar el freno. La ley permanecía bloqueada desde el 19 de octubre, cuando la española Rosario Silva de Lapuerta, vicepresidenta del TJUE, obligó a «suspenderla inmediatamente» y restableció los derechos de los magistrados afectados como medida cautelar. Ese fue el primer movimiento del TJUE que apuntaba en la dirección que se confirmó ayer. Pero no el único. Hace escasamente un mes, uno de los abogados generales de la Curia recomendó directamente al pleno que fallase en contra del Gobierno polaco y atendiese la denuncia de la Comisión.

«La medida de reducción de la edad de jubilación a los jueces del Tribunal Supremo en ejercicio no está justificada por un objetivo legítimo y viola el principio de inamovilidad del juez, inherente a su independencia», subraya la sentencia, que desestima la alegación de Varsovia en el sentido de que su objetivo «era armonizar esta edad -los 65 años- con la edad general de jubilación».