Trump pierde el control de su Casa Blanca

Trump muestra su indignación por las filtraciones sobre su Administración durante un acto en la Casa Blanca. :: nicholas kamm / afp/
Trump muestra su indignación por las filtraciones sobre su Administración durante un acto en la Casa Blanca. :: nicholas kamm / afp

El presidente desata una caza para identificar al autor anónimo de un artículo que dice formar parte de la «resistencia» dentro de su Gobierno

CAROLINE CONEJERO

nueva york. La paranoia instalada en el Ala Oeste de Donald Trump ya es de conocimiento público. La coincidencia en el tiempo del libro 'Miedo', de Bob Woodward, y la publicación por 'The New York Times' de un artículo anónimo que el rotativo atribuye a «un alto funcionario de la Administración» -que asegura formar «parte de la resistencia» interior contra «las peores inclinaciones del presidente»- indica que el mandatario está perdiendo el control de su Casa Blanca.

Las revelaciones del escrito de autor desconocido se corresponden en lo básico con las contenidas en la nueva obra de Woodward, el periodista que, junto a Carl Bernstein, informó del 'escándalo Watergate' que terminó con la dimisión de Richard Nixon. Ambos dan cuenta de maniobras de miembros de la Administración para frustrar iniciativas del presidente. Revelaciones consistentes con anteriores filtraciones y libros aparecidos desde que Trump llegó al poder.

En una nueva oleada de bochorno público y ansiedad, el escrito del 'Times' disparó una frenética caza de brujas en la Casa Blanca para desenmascarar al autor, que formaría parte de un grupo de altos cargos dentro del Gobierno que trabajan en secreto para frustrar las partes que consideran erradas en la agenda del comandante en jefe.

Las pesquisas se agarran a ciertas pistas en el artículo, palabras y declaraciones supuestamente claves, en una trama que ya compite con ficciones de intriga política como 'House of Cards'. Según el autor anónimo del escrito, hay más miembros de la Administración comprometidos en la llamada «resistencia interior», en preservar los objetivos republicanos de los desmanes del presidente hasta que, de una forma u otra, deje el mando.

Enfurecido por las revelaciones, Trump trataba de reafirmar su autoridad ejecutiva en entredicho con nuevos ataques, en los que exigió a 'The New York Times' que revele la identidad del autor del artículo y, como si se tratase de un fugitivo de la ley, lo entregue al Gobierno por razones de Seguridad Nacional. En un acto en la Casa Blanca, el presidente trató de ofrecer un despliegue público de autoridad arremetiendo contra el periódico y enumerando los múltiples logros que atribuye a su Administración. La alarma por el artículo anónimo provocó una cascada de desmentidos de los altos cargos de Trump. Uno tras otro, el vicepresidente Mike Pence -el 'culpable' favorito en las redes sociales-, el secretario de Estado Mike Pompeo o la embajadora en Naciones Unidas Nikki Haley, entre otros muchos, negaron públicamente la autoría.

Dar la cara

La secretaria de Prensa, Sarah Sanders, llamó «cobarde» al autor al tiempo que conminó al diario a disculparse oficialmente. La presión era tal que la esposa de Trump, Melania, también exigió al remitente anónimo que dé la cara.

En otro escenario no menos contencioso, las sesiones de confirmación del candidato de Trump para el Tribunal Supremo, Brett Kavanaugh, alcanzaron un nuevo nivel de crispación entre republicanos y demócratas con la difusión de polémicos documentos, antes considerados confidenciales, que podrían afectar al aspirante. Las irregularidades y la presión del partido del presidente para acelerar las audiencias en el Senado marcan el proceso de confirmación más importante de la historia reciente, que inclinaría hacia el bando conservador la balanza de la Alta Corte para décadas.

Los demócratas, frustrados por la ocultación de miles de documentos de los años en que Kavanaugh trabajó para el presidente George W. Bush, acusaron a los republicanos de proteger a un candidato con tendencias antidemocráticas. Uno de los documentos confidenciales revela un correo de Kavanaugh en 2003 en el que el entonces consejero legal especula sobre la posibilidad del Supremo de anular la sentencia Roe v. Wade, que protege los derechos de interrupción del embarazo.

Además, la senadora por California Kamala Harris dejó sin palabras a Kavanaugh al preguntarle si había hablado sobre la investigación de la trama rusa -que desarrolla el fiscal Robert Mueller- con abogados relacionadas con Trump.

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