Trump dedica su discurso del 4 de julio a exaltar el poder militar de EE UU

Trump aplaude los sobrevuelos de aviones militares durante su 'Saludo a América' en la capital federal de EE UU. :: tasos katopodis/ afp/
Trump aplaude los sobrevuelos de aviones militares durante su 'Saludo a América' en la capital federal de EE UU. :: tasos katopodis/ afp

La alocución presidencial, deslucida por la lluvia, careció de ideas o planes, más allá de una confusa alusión a plantar la bandera en Marte

MERCEDES GALLEGONUEVA YORK.

Depende del ángulo y del canal en que se viera, Washington DC disfrutó la noche del jueves del primer desfile militar del Día de la Independencia con un 'Saludo a América' bajo la lluvia o en un «hermoso día», como diría Donald Trump. Por supuesto, el 'live-stream' de la Casa Blanca ofrecía un ángulo abierto que cuadraba con la narrativa del presidente, mientras que la cadena CNN se enfocaba en las gotas de lluvia que corrían por el cristal antibalas que protegía al mandatario.

La oda a la excepcionalidad estadounidense duró una hora y dejó a los miles de ciudadanos que aplaudían y coreaban «U-S-A» en el Lincoln Memorial convencidos de que tienen «los mejores soldados sobre la faz de la Tierra», les dijo el presidente. En realidad los modelos que volaron sobre el Mall de Washington de cuatro en cuatro no justificarían la multimillonaria inversión en armamento que hace EE UU, un país que gasta en Defensa más que los siguientes ocho juntos. Pero como dijo el exvicepresidente y candidato a la nominación demócrata Joe Biden, esos cazas, helicópteros y los cuatro tanques de muestra que posaban entre el público solo tenían por misión «acariciarle el ego» a Trump.

Si se escuchaba Fox, «ya era hora de que alguien rindiera homenaje a las fuerzas armadas», que tanto han hecho por el país y por el mundo. Si era CNN, la vulgar «clase de historia» que dio el presidente en su discurso, «propia de octavo de Primaria», lamentó un asesor militar, era un intento de apropiarse de la popularidad de las fuerzas armadas. Había también muchas mentiras históricas, como la de que los marines han erradicado el califato del Estado Islámico, que ni está erradicado ni fue una hazaña estadounidense.

Entorno de odio

De planes e ideas para el futuro no se oyó nada, salvo que muy pronto Estados Unidos plantará una bandera en Marte como lo hizo en la Luna hace medio siglo. El 'America First' dio paso al excepcionalismo americano y finalmente a la superioridad absoluta de EE UU. «No podemos olvidarnos nunca de que somos estadounidenses y de que el futuro nos pertenece», les adoctrinó Trump. «Para los estadounidenses nada es imposible».

Analistas e historiadores veían el espectáculo con tristeza al recordar que precisamente los padres fundadores desconfiaban de la superioridad militar y prefirieron montar el nuevo país en torno a las ideas, que en la noche de Washington brillaron por su ausencia. La Policía se encargó de detener a los que quemaban banderas en ese entorno de odio que se ha creado alrededor de un 4 de julio «verdaderamente histórico», subrayó Trump orgulloso.

La 'extravaganza' costó a las arcas de Parques Nacionales 2,5 millones de dólares (2,2 millones de euros) sacados de las entradas de los visitantes, que debían haber sido destinados al mantenimiento de las instalaciones, y al Pentágono ni se sabe. «Muy poco en comparación de lo que vale», zanjó Trump.

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