Trump amenaza a sus aliados de la OTAN: «Vais a empezar a pagar»

El presidente de EE UU, Donald Trump, durante un mitin en Montana el pasado jueves. :: J. Sullivan / afp/
El presidente de EE UU, Donald Trump, durante un mitin en Montana el pasado jueves. :: J. Sullivan / afp

El inquilino de la Casa Blanca llega a la cumbre de la Alianza con la escopeta cargada y mucha animadversión hacia Europa

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Más tanques y menos pensiones. A Donald Trump no le interesa el Estado del bienestar europeo, sólo lo que su gobierno llama «el 30 veces 4». O sea, «30 batallones, 30 escuadrones aéreos y 30 navíos en 30 días», explicó esta semana su embajadora ante la OTAN, Kay Hutchison. El mayor exportador de armas del mundo llega este miércoles a Bruselas dispuesto a exprimir las arcas europeas para aumentar el presupuesto de la OTAN.

Los expertos lo tienen claro: los países europeos que actualmente contribuyen a la OTAN con menos del 2% de su PIB es «porque no se lo pueden permitir», ha explicado Michael Corgan, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Boston. Entre la sanidad pública, los impuestos y las pensiones de una población que envejece, implementar de golpe las contribuciones pactadas para el 2024 que exige de inmediato a supondría imponer una dolorosa austeridad justo cuando se empieza a salir de la crisis de 2009, originada en Wall Street. «Virtualmente ningún gobierno democráticamente electo podría sobrevivir a esa situación», dijo el experto a la cadena NBC. En términos prácticos provocaría una desaceleración que reduciría el tamaño de la economía y por tanto, las contribuciones netas de esos países.

A Trump no le importa. Desde su campaña electoral ha mostrado el máximo desdén por la Unión Europea, que «se fundó para aprovecharse de EE UU», dijo la semana pasada en un mitin de Dakota del Norte. Incluso intentó convencer a Emmanuel Macron en abril para que siguiera los pasos del Reino Unido y sacara a Francia de la UE, ofreciéndole a cambio un ventajoso acuerdo comercial, según publicó The Washington Post, sin que ninguna de las partes lo haya desmentido. En las últimas dos semanas ha calentado motores para la cumbre atacando a la UE y a Angela Merkel en cada uno de los mítines de reelección que lleva a cabo regularmente desde que ganó las elecciones. Y a medida que se acerca la fecha sube la intensidad del fuego que nada tiene de amigo. «¡Vais a empezar a pagar vuestras facturas!», amenazó el jueves en Montana.

Los números los redondea siempre a su favor. Cuando dice que EE UU aporta el 4% del PIB, se refiere al 3,57%, y cuando recrimina a Alemania su 1% habría que puntualizar que es el 1,24%. «Así que le dije: 'Angela, te estamos protegiendo y eso significa mucho más para ti que para nosotros, porque no sé cuánta protección obtenemos nosotros protegiéndoos a vosotros'». La canciller alemana es la cara que Trump le pone a Europa. La OTAN, el caballo con el que juega para ganar fuerza en las negociaciones comerciales, porque «nosotros pagamos cualquier cosa entre el 70% y el 90% para proteger a Europa y ellos nos matan en el comercio», clamó. «Hacen que sea imposible hacer negocios en Europa y luego vienen y nos venden sus Mercedes y sus BMW. Tenemos 151.000 millones en déficit comercial con la UE», dijo a sus bases.

Su primera reunión cuando llegue el miércoles por la tarde será con el noruego Jens Stoltenberg, «el mayor fan de Trump», dijo hablando de sí mismo en tercera persona. Aunque no tenga rango militar, el secretario general de la OTAN es el líder de la organización, palabras mayores para un presidente siempre deslumbrado por el brillo de los uniformes y el poder. Durante dos días Trump participará en las cenas de trabajo con los jefes de Estado para discutir acciones conjuntas en Irak y Afganistán, la adhesión de Macedonia y el «fortalecimiento» de la OTAN, que, según dice, ya tiene proyectados 33.000 millones de dólares más en ingresos desde que él llegó al poder. Sin necesidad de presiones, 16 países están en camino de cumplir el objetivo del 2% del PIB para 2024 que se pactó en 2014 y tres -Reino Unido, Grecia y Estonia- lo sobrepasan.

Bruselas es una parada comercial que algunos líderes temen sea una reposición de la ignominiosa cumbre del G7 en Quebec. Para Trump, el plato fuerte de esta gira europea es su encuentro con Putin en Helsinki, que ve como una oportunidad de reproducir la atención mundial de su histórico encuentro con King Jon-un en Singapur. «Sabe que el mundo estará pendiente y que reunirse con despiadados y coloridos dictadores proporciona mayores ratings que reunirse con líderes educados elegidos democráticamente que además de aburridos hace tiempo que son aliados de EE UU», observó Stephen Walt en la revista Foreign Policy. No obstante, el profesor de Relaciones Internacionales de Harvard aprueba las posibilidades que se abrirían de integrar a Rusia en la colaboración occidental.

 

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